En esta entrevista exclusiva, Carmen Macedo nos habla sobre su primera novela, «La noche que sonaron las campanas». Con humildad y entusiasmo, Carmen comparte sus sentimientos sobre la sorprendente acogida del público y la experiencia de trabajar con la editorial N de Novela. Descubrimos cómo sus vivencias en Asturias y su formación en criminología y periodismo influyeron en la creación de esta intrigante historia. Además, Carmen reflexiona sobre el proceso creativo, la importancia de los editores y los desafíos de mantener el suspense en su novela.
«La noche que sonaron las campanas» es tu primera novela. ¿Cómo te encuentras?
Pues muy bien, muy guay. En mi primera novela yo no tenía ni siquiera la convicción de que la novela fuera a hacerse pública, así que me gustó mucho la respuesta de la gente. Que ha sentido un sueño, que la ha publicado Planeta, y digo, mira, no daba ni para sueño, porque para mí era impensable. Yo me dedico a la comunicación y eso, pero el sector editorial no lo tenía yo controlado, entonces van surgiendo las cosas.
Estos días hemos estado Asturias, en un evento súper bonito, y todo el mundo estaba encantado, disfrutando del tejo en un restaurante súper chulo. También hemos estado con la prensa, y los compañeros que lo han leído han tenido una buena recepción. En redes sociales, la gente comenta, pero yo no presto mucha atención a las redes, ni para bien ni para mal, porque es como otra realidad. Las respeto porque hay perfiles maravillosos que te apoyan mucho, pero no puedes quedarte solo con eso ya que es una pequeña parte de los lectores. Mi entorno y la gente que me ha escrito han dicho que les ha gustado, pero creo que hay que considerar una muestra más amplia.
El tema de los editores también es muy importante para mí. Detrás de esta novela hay editores con mucha experiencia y criterio, que han editado a los principales nombres de la novela actual. La opinión de ellos es significativa para mí y me halaga muchísimo.
¿Esta primera novela es tal cual la esperabas?
Sí, escribí la novela que quería sin saber si se iba a publicar. No tenía intención de autopublicarla, así que la escribí a mi gusto. Luego, una agencia me representó y un editor pulió algunos aspectos, siempre con mi visto bueno. Creo que ha quedado mejor que como la había escrito originalmente.
Convivo con ambas actividades porque sigo trabajando en marketing, que también es creativo. Soy periodista y me dedico al marketing y la publicidad. Escribir siempre ha sido parte de mi vida, y aunque ahora también escribo ficción, sigo disfrutando mucho de mi trabajo. Así que soy pluri-ocupada total.
¿Qué historia particular desencadenó la idea de «La noche que sonaron las campanas»?
A mí me gusta mucho Asturias, llevo yendo al norte desde hace muchos años. Tenía la idea preconcebida de que mi primera novela estaría ambientada allí. La historia, que empieza con un cadáver apareciendo debajo de un tejo, no hubiera sido posible sin una visita que hice hace años a Bermiego, donde hay un tejo milenario con una historia fascinante.
Allí hay un tejo y un olivo con una historia de amor muy bonita entre los dos árboles. Descubrí los tejos y me fascinó su historia. Entonces, ya tenía en mente a Asturias, la policía y el tejo. Cuando vi el tejo de Bermiego buscando rutas y sitios para visitar, todo encajó perfectamente.
¿Crees que incluir elementos como la mitología, las creencias y supersticiones incentivan a la lectura?
Creo que sí, porque aunque se cuenta un caso de ficción, la lectura no deja de ser una forma de evasión, disfrute y ocio. Puede que no sea del gusto de todo el mundo, pero a algunos les encantará y encontrarán fantasía en ella. Esa pinceladita de magia es necesaria en la vida, ese toque de misterio que nos hace abrir un poco la mente y pensar ‘oye, estas cosas podrían pasar’. Creo que eso puede ser un incentivo para leerla.
¿Tú eres supersticiosa?
No, no me considero especialmente supersticiosa. Sin embargo, es como con la religión. Respeto la fe de las personas, ¿entiendes? Por lo tanto, tampoco afirmo que eso no pueda ser cierto. Lo respeto, pero no soy especialmente supersticiosa. Aun así, prefiero no tentar a la suerte. Es mejor no albergar dudas.
¿Qué te inspiró a crear el personaje del teniente Juan Peña? ¿Está basado en alguien real?
No, el personaje de Juan Peña, tanto el protagonista como el resto de los personajes, no están basados en personas reales. Sin embargo, hay algunos personajes que sí están inspirados en personas que he conocido.
Hubo un momento que marcó un antes y un después, y a partir de ahí, construí la historia. Pero en el caso de Juan Peña, no está basado en nadie, no tiene un alter ego. Hay momentos en la novela en los que vemos todo a través de los ojos de Juan Peña, los narradores están detrás de ese personaje. Entonces, hay momentos en los que Juan Peña está describiendo cosas, especialmente cuando describe los ambientes, que son mi propia experiencia, como yo lo he vivido.
¿De los personajes secundarios, hay alguno que sea especialmente significativo para ti o que creas que esté muy bien construido?
Probablemente, el personaje que más me gusta de la novela es el amigo de pesca de la víctima. Es complicado elegir, ya que la novela está muy centrada en los personajes. Pero este personaje en particular me parece muy interesante. Además, ya ha habido más de una persona que se ha fijado en él. Es uno de los personajes asturianos y también es totalmente ficticio.
Creo que representa cosas muy bonitas. Primero, es un personaje mayor, lo que simboliza la sabiduría. Además, es el compañero de pesca de la víctima, que es mucho mayor que él. Esto es muy realista, ya que existen parejas de pesca que son así de inusuales. Creo que este personaje nos enseña mucho. Me resulta bastante entrañable.
Eres licenciada en periodismo y también hiciste un máster en criminología. ¿Cómo influyó tu formación en este campo en la documentación?
En cuanto a la documentación mental, el hecho de ser licenciada en criminología me ha sido de gran ayuda. Al igual que tú, también soy licenciada en Periodismo e hice un máster en criminología, lo que me ha proporcionado una base sólida para documentar.
El haber estudiado criminología me ha proporcionado un conocimiento fundamental y una base sólida. También me ha dado recursos para saber dónde buscar información. Incluso tenía algunas personas a las que podía pedirles que revisaran ciertos aspectos de la novela.
Sin embargo, también ha supuesto un desafío, ya que ha incrementado mi nivel de autoexigencia. He tenido que verificar muchas cosas porque no quería cometer errores. Aunque es una novela y por lo tanto, ficción, quería que se mantuviera un cierto rigor.
¿Qué es lo que más has disfrutado de todo el proceso?
El proceso de escribir la novela ha sido, sin duda, lo que más he disfrutado. Aunque el proceso de edición y publicación con N de Novela ha sido y sigue siendo maravilloso, y trabajar con Leo Campos como editor ha sido una experiencia genial y muy respetuosa.
Siempre aporta para bien, respeta mi criterio y muestra un entusiasmo que a veces parece que el equipo editorial está incluso más emocionado que yo. A veces me siento un poco apurada porque intento ser comedida. Pero tanto en N como en Planeta, hay mucho entusiasmo con la novela, ¡y eso es genial!
No echo de menos a los personajes porque estoy escuchando el audiolibro por las noches, que no había escuchado en su totalidad hasta que salió. Pero si los extraño, puedo recuperarlos, ¿verdad? Los creé y puedo traerlos de vuelta cuando quiera.
El libro habla un poco de esa búsqueda de la verdad, del caso. ¿Crees que verdad solo hay una? ¿O que es subjetiva?
En un proceso de investigación, y después en el judicial y tal, se establece la verdad judicial. Esta es la verdad que se prueba y se acepta como buena, que puede o no coincidir con la verdad absoluta. Bueno, en la vida… Los hechos son como son, y son de una manera. Lo que es cierto es cierto, y lo que no es cierto no lo es. Otra cosa es la percepción de los hechos que tenga cada uno. Porque es cierto que muchas veces uno presencia algo y después escucha cómo lo cuentan dos personas distintas y piensa… Ni una ni otra.
¿Tienes alguna técnica o método particular para construir y mantener el suspense a lo largo de la novela?
Hay muchas cosas en la novela que, evidentemente, he tenido que revisar. Hay aspectos que, de repente, parecían muy evidentes y tuve que cambiarlos. O, en ocasiones, sentía la necesidad de añadir más detalles. Porque se trata de que el lector, a lo largo de la novela, vaya elaborando sus conjeturas y su tesis.
Aceptada la posibilidad de equivocarse, pensar que sí, luego que no, y después volver a pensar que sí. Entonces, evidentemente, la novela está escrita de corrido pero después está revisada. Esta novela presenta una dificultad en la escritura que es muy cronológica. El tiempo es muy cronológico, todo ocurre de manera muy ordenada. Yo quería que eso fuera una decisión formal que tomé porque ahora estamos más habituados a un discurso, sobre todo impuesto por la televisión.
Las series actuales presentan un tiempo muy fragmentado y muchos saltos temporales. Yo quería que fuera un poco más clásica en ese sentido. Vale, es una investigación y vamos a contarla de manera ordenada. Pero claro, de repente tienes que ir a un detalle y ese detalle te obliga a revisar toda la novela. Entonces, mantener la intriga también implica revisión y corrección de cosas.
¿Es lo que más te ha costado?
Lo que más me ha costado de escribir es intentar incorporar ciertos aspectos una vez la novela estaba escrita, y hacerlo de manera coherente en toda la obra, sin introducir algo de repente. En esta novela, la verdad es que no sé si el resultado es bueno o malo, pero el trabajo detrás es muy serio. No hay nada en la novela que no tenga una razón de ser. Incluso con el editor, que a veces me sugería: ‘Leo, podríamos quitar esto’.
Y yo le explicaba: ‘Mira, eso está ahí por esto, por esto y por esto…’. Entonces comprendía que todo tiene un por qué. Así que es cierto que después de revisar ciertos aspectos y querer incluir ciertos elementos, lo más complicado quizás fue darle cohesión a todo. No se trataba solo de añadir algo, sino de integrarlo de manera coherente en la trama.
Entonces, ¿la novela negra y el thriller son tus géneros favoritos?
Indudablemente. Mi agente sugiere que mi próxima obra sea Freelance, pero siempre le respondo que no sé cómo escribir algo diferente. Claro, escribo otras cosas, pero no por trabajo. En el ámbito literario, escribo mis propios poemas y cosas por el estilo. ¿Pero embarcarme en un proyecto de novela diferente? No estoy segura, quizás algún día escriba algo distinto, aunque, debo admitir, creo que me costaría bastante.
¿Futuros proyectos que nos puedas contar?
No, hay algún proyecto por ahí, pero está todavía bastante embrionario. No sé si seguro ni yo misma. Hay algunas páginas, algunos personajes por ahí trabajando duro y demás, pero nada definitivo.










