Pocas actrices en España tienen la personalidad y el talento de Lucia Quintana. Habitual de nuestras tablas, ha sabido conjugar una brillante carrera en el teatro con importantes papeles en el mundo audiviosual (inolvidable su Almudena de la magnífica serie Matadero) y en The Citizen hemos querido conocer más a fondo a esta magnífica actriz vallisoletana.

Comenzaste profesionalmente con 11 años…

Sí, mi padre tenía una compañía profesional y mi madre era la escenógrafa, y cuando tenía 11 años iban a hacer diferentes espectáculos en Estados Unidos. Mi padre me dijo que para ir con ellos tenía que salir al escenario. Yo ya me sabía de memoria La Zapatera Prodigiosa de Lorca, había visto el espectáculo mil veces y me conocía la obra de cabo a rabo. Mis padres han tenido varias compañías en Valladolid a lo largo de los años, y han hecho una labor estupenda que yo espero poder recoger pronto en un libro.

Entonces, no debería preguntarte cuándo se dio cuenta de que quería ser actriz…

Claro, lo he mamado desde siempre. He crecido en giras y en camerinos, para mi era realmente complicado pensar en otra cosa. A mi apasionaba la danza, y estudiaba danza clásica, hubo una temporada en la que quise ser bailarina e incluso trapecista. Pero luego ya me enfoqué a la interpretación. Es verdad que cuando me vine a Madrid a estudiar a la RESAD sí que ahí tuve un momento de dudas, yo casi iba a ser actriz por pura inercia y además mis padres querían que estudiara una carrera, y de hecho estudié dos años de Historia del Arte mientras trabajaba con ellos en los montajes de Valladolid. Pero Tras el estreno de «Tío Vanía» mi padre me dejó una nota en la cama, muy bonita: Me dijo que le había demostrado que tenía talento y que me fuera a Madrid a estudiar. Que después de lo de esa noche de estreno, me lo merecía. Entonces, dejé la carrera y me marché a Madrid y conseguí entrar en la Resad. Ellos conocían muy bien lo difícil que es esta profesión , entonces tenían un poco de recelo y de miedo. Luego, siempre me han apoyado de una manera muy firme, la verdad.

«Me encanta hacer audiovisual, pero el teatro es muy especial, es un formato donde el que manda es el actor, el que tiene el control cada noche, en el escenario, es el actor»

Has trabajado en multitud de obras de teatro, en cine, series de televisión… ¿Qué formato es tu preferido?

Pues no sé. Claro, mi medio fundamental es el teatro, donde llevo cerca de cuarenta montajes y he trabajado en obras muy diferentes. Yo comencé en televisión cuando llegué a Madrid, recién salida de la escuela, en  “Policías”, una serie que tuvo mucha repercusión, y luego hice en Telemadrid “Living in Lavapiés” con Toni Cantó, y también “Todas las mujeres”de Mariano Barroso o Estados Alterados, Maitena de Eva Lesmes, y hace poco “Matadero”, donde tuve un personaje increíble  en un proyecto muy diferente y con unos guiones fantásticos.

Me encanta hacer audiovisual, pero el teatro es muy especial, es un formato donde el que manda es el actor, el que tiene el control cada noche, en el escenario, es el actor. El audiovisual es otro mundo, otro lenguaje, otra manera de contar. Pero la comunicación del teatro engancha mucho, es muy arriesgada porque tienes que repetir como si fuera la primera vez. Esa comunicación tan directa con el espectador es una maravilla.

¿Qué es más complicado el audiovisual o el teatro?

Bueno, cada lenguaje tiene su propia técnica. En el teatro no puedes volver atrás, no puedes repetir. El directo es así, entonces, tienes que tener muy clara las decisiones que tomas a la hora de construir el personaje. Y en audiovisual, siempre se puede modificar de alguna manera, aunque tienes el riesgo de que has hecho una toma maravillosa y a lo mejor, cogen otra, por lo que sea. O de repente estás haciendo una toma estupenda y falla algo. Siempre es un trabajo en equipo, porque dependes de otras personas. Pero cada uno tiene una técnica. Cualquier cosa es complicada y tienes que estar muy preparado para ofrecer una interpretación que esté a la altura de lo que se cuenta.

 

Tras tantos años en el teatro, ¿alguna vez te has quedado totalmente en blanco durante una función?

Sí y con los años más, desde que tengo hijos me pasa más, debo tener el disco duro lleno de cosas. Pero bueno, aprendes a improvisar, incluso en verso y salgo airosa… Me acuerdo cuando actué enferma en el Teatro Nacional de Lisboa, en la EXPO, con un clásico además, era la princesa Flérida y cantaba. Me pillé un virus y estaba malísima. Me pusieron cubos detrás del escenario para que cada vez que saliera de escena pudiese vomitar. Luego volvía a entrar, cantaba incluso y lo daba todo. Cuando sales a actuar se te pone el cuerpo de una manera en la que arrasas e intentas superar cualquier adversidad.

¿Qué proyectos tienes actualmente?

Acabo de finalizar “Anfitriones” de Inge Martín en el Teatro Quique San Francisco.

Me apetecía apoyar a una autora nueva, es un proyecto pequeño pero de mucha calidad. Estamos muy contentas, hemos tenido unas críticas estupendas así que hemos visto que va a tener mucha vida y estamos intentando organizar una gira.

«Acabo de finalizar “Anfitriones” de Inge Martín en el Teatro Quique San Francisco. Me apetecía apoyar a una autora nueva, es un proyecto pequeño pero de mucha calidad.»

Vas comenzar a representar de nuevo “La Fiesta del Chivo”, esta vez en Barcelona… ¿Se siente mucha presión al trabajar en una obra de Vargas Llosa?

Lo fue, ten en cuenta que es una de las obras más grandes de la literatura universal, es un reto maravilloso. Es uno de los escritores más importantes del siglo y es una adaptación que requería un análisis muy riguroso. Lógicamente no se puede contar todo lo que aparece en la novela, así que nos centramos en la historia principal de Urania Cabral, a través de su memoria se cuenta toda esa historia atroz del dictador Trujillo que interpreta Echanove . La adaptación es muy brillante y eso nos permitió generar un buen espectáculo. Los seis actores hemos conseguido transmitir el horror de esta historia, la gente sale muy tocada y más con todo lo que está pasando hoy día con las mujeres y en el mundo. Estoy muy satisfecha pese a la dificultad y a la exigencia.

¿Llegasteis a hablar con Vargas Llosa?

Sí, el vino a un ensayo. Le interesó mucho lo que estábamos haciendo y vino al pre-estreno.  Estaba muy satisfecho con el resultado.

¿Tienes algún proyecto audiovisual?

He estado este año en “Servir y proteger”, durante unos cuantos capítulos, y en otra serie que se llama “Sentimos las molestias”. Tengo un proyecto de grabar un documental propio que me ilusiona mucho, pero aún no puedo contar nada.

 

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