“Nada extraordinario llega a la vida de los mortales separado de la desgracia“. (Sófocles. Antígona)

 

Como bien dice Sófocles muchas veces la desgracia es algo que acompaña la vida de algunas personas extraordinarias, como es el caso de Vicent Van Gogh, un pintor con un estilo único que vivió una vida marcada por la tragedia y la incomprensión de sus contemporáneos.

Se suicidó a los treinta y siete años y cuando lo hizo, nunca habría imaginado el éxito que después alcanzaría su obra, que hoy es reconocida y admirada en todo el mundo. El pintor que solo vendió un cuadro en vida y que vivió prácticamente en la miseria nunca habría sospechado las cifras astronómicas que actualmente se pagan por sus obras.

Hijo de un pastor protestante, trabajó como marchante de arte en la empresa familiar en París y en Londres sin demasiado éxito, después regresó a Holanda, donde intentó hacerse pastor como su padre, sin poder conseguirlo.

En sus últimos años, decidió dedicarse de pleno a la pintura, recluyéndose en Arlés y viviendo de la ayuda económica de su hermano Theo, pasando en ocasiones auténtica miseria. Pintó sus hermosos cuadros llenos de color, entre etapas de euforia y desesperación, como consecuencia de una enfermedad mental, que evolucionaba en crisis. A los 37 años mientras paseaba por el campo, se disparó en el pecho con su revolver muriendo dos días después.

Al repasar la vida del artista podemos encontrar un cumulo de proyectos sin cumplir, algunos quizás debidos a su carácter difícil que condicionado por su enfermedad psiquiátrica, pudo influir en su dificultad para establecer una adecuada comunicación con los que le rodeaban.

Su hermano Theo era su marchante, pero nunca promocionó adecuadamente su obra, porque sorprende como poco después de su muerte cuando su mujer Johanna van Gogh-Bonger toma las riendas de la galería y organiza una primera exposición de la obra de su cuñado tiene un gran éxito y sus cuadros comienzan a tener una gran cotización en poco tiempo.

¿Quizás Theo Van Gogh no lo había logrado antes porque en el fondo no creería en el talento de su hermano, quizás condicionado por los fracasos de su vida y lo excéntrico de su carácter?  Podríamos por lo tanto preguntarnos ¿realmente Theo Van Gogh llegó alguna vez a comprender toda la  grandeza de la obra de su hermano?. Probablemente no, pero esta incomprensión hacia la obra del artista en vida, es algo que quizás aún le persigue a pesar del reconocimiento actual, como sucede cuando  a veces se intenta justificar de muy diferentes maneras el uso que hace Van Gogh del color amarillo en algunos de sus cuadros.

«Ramos de almendro en flor» pintado en febrero de 1890 para su sobrino y ahijado Vicent

Es innegable el uso excesivo que hace el artista del amarillo en los cuadros pintados durante su estancia en Arlés , lo utiliza a veces para la pintura de los fondos de sus obras, como el cuadro de la Arlesiana, y otras formando parte del motivo transformando algunos de  sus cuadros, como los  de los girasoles en casi monocromos para el amarillo empleando en algunos de ellos solo un leve toque de azul para firmar, y dar un pequeño trazo, en una de las flores (fig 3).

Fig 3 La Arlesiana. (1888)
Fig 4 “Los girasoles “(1889)

Pero el grado máximo del uso del amarillo, lo hace el pintor, en el bodegón «Membrillos, limones, peras y uvas» (fig.4), que esta pintado solo con este color en diferentes gamas, eligiendo también el amarillo para el marco de la obra.

Fig. 4: Membrillos, limones, peras y uvas. Óleo sobre lienzo (1887-1888).

En algunas publicaciones se ha intentado encontrar múltiples explicaciones médicas a este uso, a veces compulsivo, que hace Van Gogh del amarillo en sus cuadros.

Los tratamientos con digitálicos a dosis tóxicas, producen xantopsia o visión amarilla, y se sabe que en aquella época, estos tratamientos se empleaban para enfermedades neurológicas como la epilepsia, de la que sabemos con certeza, que se diagnosticó y trató a Van Gogh en Arlés.

Pero para padecer esta visión amarilla como consecuencia del tratamiento con  digital  es preciso ser tratado con dosis tóxicas de este fármaco y esto no ocurrió nunca en el caso de Van Gogh, ya que el Dr Gachet que era su médico entonces, había publicado un trabajo, donde advertía del peligro del tratamiento con dosis altas de esta droga. Además, este médico practicaba la homeopatía, por lo que en el caso de que hubiese tratado al pintor con digital, nunca habría sido utilizando las dosis tóxicas que le habrían producido xantopsia y que sería responsable de esa supuesta visión amarilla.

Otras publicaciones médicas han relacionado el uso del amarillo por Van Gogh con las santoninas, unos fármacos empleados entonces para el tratamiento de las dolencias gástricas, y con los que podemos pensar que el pintor fue tratado , ya que el mismo en una carta a su hermano Theo escrita en Arles le dice :

«Aquí estoy mejor que en París, pero mi estómago se ha vuelto débil en exceso, será por una dolencia que atrapé alli, probablemente debida al mal vino, del que bebí demasiado».

También para otros el uso del amarillo podría deberse a la  gran cantidad de licor de absenta que se sabe que el artista consumía, que tiene  propiedades alucinógenas y podría producir alteraciones en su percepción del color.

Pero pensar en esto sin mas, es no llegar a comprender ni la obra ni la genialidad del artista , que empleaba el amarillo siempre con criterios puramente artísticos. Se sabe que Van Gogh había estudiado la teoría de Chevreux sobre la utilización de los colores complementarios y que la aplicaba para conseguir una mezcla de colores atractivos en su obra.

Quizás por esto, en el cuadro «Naturaleza muerta con naranjas y limones con guantes azules» (fig. 5) hay un predominio de amarillos, pero el pintor introduce en la composición, unos guantes de color azul violeta buscando con ello romper con los tonos amarillos, y conseguir un contraste diferente, utilizando el color violeta que es complementario del amarillo; escribe al respecto, a su hermano Theo, el 23 de enero de 1889:

«Acabo de terminar una nueva tela. Tiene un ligero aire casi chic, un cesto de mimbre con limones y naranjas, una rama de ciprés, y un par de guantes azules»

Fig 5 «Naturaleza muerta con naranjas y limones con guantes azules»

Por lo tanto, es una hipótesis demasido simplista, el intentar atribuir la causa del predominio del color amarillo en sus cuadros a una posibilidad médica, basada en una alteración transitoria de la percepción del color producida por la ingesta de un fármaco que para producirla debería ser ingerido a dosis tóxicas, y que desde luego sabemos que Van Gogh no recibió, o ser debida a una intoxicación por absenta o por santoninas.

El artista, en su correspondencia, nos habla mucho de esta pasión por el color amarillo, que a veces va mas allá de la pintura, y trasciende también a sus gustos  literarios, asi comenta a su hermano, en una carta escrita el 25 de mayo de 1889:

«Estoy leyendo El Sueño de Zola, la descripción de la protagonista es como si estuviera hecha de amarillos diferentes, enteros y rotos».

Desde luego el mismo a veces era consciente de la visión amarilla, que debía de experimentar de forma intermitente, y que relacionaba con la ingesta de absenta ya que en una carta a su hermano, el 24 de marzo de 1889 en Arles de dice:

«Se comprendera que para alcanzar la nota de amarillo conseguida este verano, me ha hecho falta empinar un poco el codo».

También escribe:

«Ahora tenemos por aquí un calor espléndido y fuerte sin viento, que me viene muy bien. Un sol, una luz, que no puedo llamar mas que amarilla, amarillo de azufre pálido, limón palido oro….. ¡que hermoso es el amarillo!».

De esto podemos deducir que simplemente Van Gogh amaba el amarillo por eso utilizaba tanto este color en algunos de sus cuadros sin  poderse relacionar esto con posibles tratamientos que distorsionasen su visión del color.

Como siempre podemos saber mucho de los sentimientos y del estado anímico del pintor por el estudio de las cartas a su hermano. Le  escribe de nuevo en relación al uso del color amarillo:

«Tengo un campo de trigo muy amarillo y claro, quizás la tela mas clara que haya hecho nunca, tiene muchos amarillos diferentes, enteros y rotos. La última tela que he comenzado es un campo de trigo donde hay un pequeño segador y un gran sol. La tela es toda amarilla, a excepción del muro y del fondo de las colinas violetas. Otra tela que tiene un motivo casi idéntico, es de colorido diferente, un verde grisáceo, y un cielo blanco y azul» (Fig 6)

Fig 6. El motivo “Campos de trigo“ pintado por Van Gohg en 1890
Fig 6. El motivo “Campos de trigo“ pintado por Van Gohg en 1890

Por lo tanto, el uso del amarillo era, desde luego, una preferencia consciente y elegida por Van Gogh para su obra. La prueba es que el artista pinta dos veces el mismo motivo, el campo de trigo, pero en la segunda tela (fig. 6) las tonalidades que utiliza son predominantemente verdes, y el amarillo está prácticamente ausente.

Podemos pensar que quizás la ingesta de grandes cantidades de absenta, o algunos fármacos con los que pudiese haber sido tratado, podrían exaltar en él la visión del amarillo, de la que desde luego, el mismo era consciente, y por ello se refería a ella en sus cartas, pero hay que tener en cuenta que la elección de los colores de sus cuadros dependería siempre de su inspiración como pintor y desde luego nunca de una alteración en la percepción del color.

Estudiando también cuadros donde el artista pinta el mismo motivo, con diferentes tonalidades de color que titula «Los lirios» (fig. 13), la selección de la gama cromática en ellos depende, sobre todo, de su libre elección como artista.

En los dos cuadros (fig. 7), Van Gogh pinta un ramo de lirios, la coloración de las flores es azul violeta en los dos casos, y el artista solo juega con el color del fondo, que en uno de los cuadros es claro, y en el otro, totalmente amarillo.

(Fig 7) Los lirios 1890

Escribe a su hermano, cuando los pinta:

«He pintado dos ramos violetas, el segundo de ellos es un efecto de colores complementarios y completamente diferentes que destacan mejor, porque son muy opuestos».

Por lo tanto, el uso del fondo amarillo en el segundo cuadro de los lirios, es algo totalmente pensado y elegido conscientemente por el pintor, y no dependería de ningún tratamiento médico, o de ninguna otra patología asociada.

Se sabe también por el estudio de sus cartas, que Van Gogh, al igual que Cezanne, conocía y aplicaba en sus obras las teorías del color de Chevreul, según las cuales para lograr una sensación visual máxima, es preciso enfrentar un color primario con su complementario. Por lo tanto, cuando usa el amarillo como fondo en algunos de sus cuadros, le esta enfrentando como color primario a su complementario, el azul violeta.

Y si volvemos de nuevo al cuadro de la Arlesiana, que tiene fondo amarillo (fig. 3), podemos ver como el pintor enfrenta de nuevo, el amarillo en el fondo, y el violeta en la silueta de la modelo, empleando el color primario con su complementario.

En agosto de 1884, Charles Blanc, publica su libro «Gramática de las artes y el dibujo», en el que Van Gogh estudia las teorias de las mezclas de color de Chevreul, y del que hace referencia en las cartas que escribe a su hermano:

«Tengo una serie estudios de color …busco oposiones entre colores, el azul con el naranja, el rojo con el verde y el amarillo con el violeta, esto hace que los cuadros tengan finalmente un contraste de color intenso, y se impide esa terminación en grises del cuadro»

(Fig 8) Autorretratos del artista (1887) y su último autorretrato (1889)

Y si comparamos estos  dos autorretratos del artista (fig. 8), podemos ver que el que está pintado en 1887, presenta una mayor tendencia al uso de los amarillos, mientras que el segundo, que está pintado en el último año de su vida, cuando probablemente estaría sometido más intensamente a los efectos de las drogas que antes se han comentado, y que producen visión amarilla, tiene sin embargo un predominio de gamas azules. Esto desde luego obedece únicamente, a un motivo artístico de combinación de los colores de libre elección por el pintor y no depende de influencias externas que alterasen su visión .

Pero  podemos preguntarnos  ¿por qué aún muchos años después de su muerte todavía la incompresión persigue a la obra de Van Gogh intentado relacionar el uso del color amarillo  en sus cuadros con causas ajenas a su inspiración y a su libre elección?. ¿Por qué no se ha especulado, por ejemplo con el uso convulsivo que en ocasiones hace Matisse del color rojo  en algunas de sus obras intentando relacionarlo con algún tratamiento médico o alguna alteración en la visión del artista (fig 9),  y por qué tampoco se ha especulado sobre el uso tan intenso que también hace del amarillo Derain u otros pintores fauvistas en muchas de sus obras ( fig 10),  y si con los amarillos utilizados por Van Gogh en algunos de sus cuadros?

(Fig 9) Matisse. «La habitación roja»
(Fig 10) André Derain. «El puente de Westminster»

Creo que sólo podremos encontrar una respuesta a todo esto volviendo a las palabras de Sófocles al decir que “nada extraordinario llega a la vida de los mortales separado de la desgracia” porque la falta de compresión que sufrió Van Gogh durante toda su vida, y que le hizo desgraciado quizás fue también la que le llevó a pintar esos cuadros tan extraordinarios llenos de miles de tonos de amarillos, tan bellos e incomprendidos para nuestros ojos, a los que aun estamos intentado buscar una explicación.

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Carmen Fernández Jacob
Doctora en CC Biológicas, licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Oftal- mología. Autora del libro La patología ocular en la pintura a través de la historia clínica oftalmológica editado por la Sociedad Española lde Oftalmología. Autora de numerosos artículos sobre oftalmología y pintura. Ha impartido diversas conferencias sobre la influencia de las enfermedades visuales en la pintura en lugares como el Museo del Prado, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, la fundación Caixa Fórum y el Colegio Oficial de Médicos de Madrid.

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