Laura Grani

Hay tomates que lucen bien, otros que aguantan mucho… y después está Aguilar, el nuevo tomate rama de Sakata que no solo es bonito y resistente, sino que sabe a tomate de verdad. Jugoso, sabroso, de los que huelen a campo y te hacen pensar en pan con aceite, gazpacho recién hecho o ensaladas con un toque de sal y poco más.

Detrás de este sabor está Sakata, una empresa japonesa con más de 100 años de historia, que lleva años investigando en Almería para dar con la fórmula perfecta: un tomate hecho para nuestro clima, para nuestros cultivos… y para nuestro paladar.

Nace en Almería, crece con calor y no pierde el sabor

Lo bueno de Aguilar es que no se achica con el calor. Mientras otros tomates pierden tamaño o se estropean cuando suben las temperaturas, este mantiene su calibre grande (el famoso “calibre G”) y sigue cuajando sin problemas. Eso significa tomates bien formados, con piel fina y carne firme.

Además, resiste el virus del rugoso, una plaga que trae de cabeza a los agricultores, y no presenta defectos visuales como el cáliz amarillo. Pero más allá de los tecnicismos, lo importante es que el fruto sale bueno: dulce, con equilibrio, con esa textura que no necesita ni sal ni vinagre para brillar.

 

Aguilar es de esos tomates que te alegran el plato, ya sea en un bocadillo a media mañana, en un salmorejo casero o simplemente cortado, con aceite de oliva del bueno y una pizca de sal en escamas. Sabe a lo que tiene que saber un tomate. Y eso, hoy en día, no es poco.

Fácil de cultivar y con mucho corazón

Para los agricultores también es buena noticia. Aguilar es una planta que se maneja fácil, con menos necesidad de mano de obra, adaptable a distintos ciclos y resistente de verdad. Y lo mejor: está pensada, probada y nacida aquí, en tierras almerienses, con sol, sudor y ciencia local.

¿Y el nombre? Es un homenaje a Jorge Aguilar, quien durante más de 15 años lideró el programa de tomate de Sakata en Europa. Una despedida con sabor, en forma de tomate que promete quedarse muchos veranos más.

Con esta variedad, Sakata no solo ofrece rendimiento, también recupera ese sabor que parecía perdido. Y eso es una buena noticia tanto para quien lo cultiva como para quien lo disfruta en la mesa.

Te puede interesar: Premios Sakata y el triunfo de la gastronomía verde en VESTIAL 2025