La misteriosa desaparición en extrañas circunstancias de tres jóvenes en la costa valenciana será el arranque de esta novedosa puja de Movistar Plus por la ciencia ficción. Paraíso, una producción The Mediapro Studio y dirigida por Fernando González Molina, Ruth García junto con David Oliva, nos adentra en la década de los 90 marcada, entre otros sucesos, por los Juegos Olímpicos de Barcelona o la Expo de Sevilla de 1992. Será este mítico año en el que transcurran los acontecimientos de la nueva serie original protagonizada, en su mayoría, por un reparto actoral juvenil acompañados de la trayectoria de adultos como Macarena García, Gorka Otxoa o Iñaki Ardanaz.

Sandra, Malena y Eva son tres amigas que no regresan a casa tras una noche de fiesta en la discoteca del pueblo, Paraíso. En paradero desconocido, la policía no encuentra rastro alguno que lleve a las chicas. Será entonces cuando Javi (Pau Jimeno), el hermano pequeño de una de las tres jóvenes desaparecidas, encabece la búsqueda junto a su grupo de amigos haciendo frente a unas misteriosas criaturas que no pertenecen a este mundo. Los llamados “no muertos”, seres de oscuridad que supondrán una amenaza para el pueblo de Almanzora y sus habitantes. Con una trama principal que nos recuerda, en un primer momento, a la protagonizada por Eleven (Stranger Things) esta serie se ha convertido en todo un homenaje a la feliz década de los 90. La música que sonaba en aquellos años supuso un boom en toda regla teniendo una influencia notable en la aparición de nueva diversidad de estilos musicales que sonaran en la discoteca que da nombre a la nueva producción, Paraíso. Así es como la nostalgia se incorpora entre las piezas que conforman este entramado y que harán viajar al pasado a aquellos adultos que en su momento fueron adolescentes que montaban en bicicletas al estilo noventero. Las letras de Mecano y OBK, las referencias a India Jones y el Señor de los Anillos o la aparición en pantalla de la antigua consola de Nintendo, Game Boy, serán algunos recuerdos que veremos en Paraíso.

“Es una vuelta a nuestra adolescencia, a cómo nos sentíamos. El género fantástico es una manera de viajar a otros universos pero no es donde pivota `Paraíso´. Pivota en la emocionalidad que tiene” explicó Ruth García en Europa Press. Como hemos mencionado, la nostalgia será el factor estrella que hará que el espectador canturree Historias de Amor al son de la canción.

Las franquicias de este estilo están siendo todo un éxito mundial y, como era de esperar, la versión española no se ha hecho de rogar. El misterio, la intriga, la aventura y su componente sobrenatural crearon unas elevadas expectativas entre la audiencia que buscaba algo nuevo, diferente. Guardando similitudes con Ghost, Stranger Things, Verano Azul, Los Goonies… Una de las películas que inspiró a sus directores fue Cuenta Conmigo y el filme del cineasta Narciso Ibáñez Serrador, ¿Quién puede matar a un niño?, ha servido de referente para dotar de nombre al pueblo ficticio en el que se contextualiza la acción, Almanzora de la Vega.

Paraíso cuenta con unos efectos visuales bastante conseguidos salvo al inicio del primer capítulo cuando una bandada de gaviotas impacta contra el faro de Almanzora. Una caracterización de los personajes en la misma línea y una ambientación que, aunque con algunos fallos, se mantiene. Paraíso, lejos de ser una serie reservada para adolescentes, es un producto que cualquiera puede disfrutar en familia y que cumple con su función de servir al entretenimiento con una historia intrigante.

¿Qué falla en Paraíso?

Toda producción audiovisual está sometida a crítica y Paraíso no es una excepción. Pero, ¿qué es lo que ha defraudado a la audiencia española? Ante este interrogante una de las posibles respuestas es el poco peso de las tramas secundarias, en la que apenas se ahonda o quedan cuestiones sin resolver. Por ejemplo, ¿de dónde proviene el don familiar de Olivia (Patricia Iserte)? o ¿a qué se debe el extraño comportamiento de algunos animales? Los numerosos misterios sin resolver han dado pie a que esta trama inconclusa haya sido renovada para una segunda temporada que esperemos que den forma a los misterios que rodean la localidad costera.

Sin poner en duda la actuación de los más veteranos, la interpretación de los jóvenes actores se ha convertido también en objeto de disputa. La falta de experiencia de alguno de los nuevos debutantes ha hecho tambalear la credibilidad de la ficción. Así como la poca profundidad que conciben a sus personajes han provocado que el público no conecte con los mismos y hayan mostrado su incapacidad para empatizar con los protagonistas de nuestra serie.  Aunque, hemos de admitir, que el planteamiento y caracterización de los personajes resulta bastante atractivo y consigue cumplir a la perfección con la intención de remitir al siglo pasado.

Por otra parte, la desaparición de las tres jóvenes hace un claro guiño al caso de Alcàsser, un crimen producido en noviembre de 1992, algo que la audiencia ha tachado de mal gusto por parte de sus productores. Para aquellos lectores que, pese a la repercusión mediática que tuvo, son desconocedores de este trágico hecho se produjo en una localidad valenciana (Alcácer) en la que tres niñas de entre 14 y 15 años (al igual que los personajes) fueron secuestradas, torturadas y asesinadas al salir de la discoteca Coolor. La mezcla de ficción con una realidad tan cruel como fue la desaparición de unas jóvenes que conmocionó a toda España se ha convertido en un gran factor negativo a la hora de conseguir el respaldo del público.

“La Stranger Things española”

Sus semejanzas con la producción estadounidense de los hermanos Duffer son innegables y ello ha generado un ferviente debate en redes sociales. La estética y esa mirada nostálgica que caracterizan Stranger Things pero cuya trama, en cambio, se desarrolla una década antes, en los 80 con una estética retro que la ha convertido en todo un éxito televisivo. El corte de pelo al estilo Eleven al final de la temporada de Bea (María Romanillos), incluso la originalidad de la intro musical de la serie queda cuestionada al poseer cierto paralelismo con la del fenómeno estadounidense. No obstante, uno de sus creadores, Fernando González Molina aclaró que “Paraíso no tiene nada que ver con Stranger Things, se parece más a otras películas de los 90”.

“Es natural que se compare con Stranger Things. Los niños protagonistas, la regresión, la nostalgia, los años 90, el género. Creo que es natural que se haga pero a nosotros no nos da miedo porque, en cuanto te sumerges en la historia de estos personajes, la trama es completamente diferente” sentenció Macarena García, actriz que personifica a la audaz guardia civil Paula Costa. Y, sin ir más lejos, será tras el primer episodio cuando el espectador sea consciente de que la historia que protagonizan Javi, Quino (Leon Martínez), Álvaro (Cristian López) y Zeta da un giro de 180º.

Sin ahondar en profundidad en los referentes de Stranger Things, la serie de Netflix se inspiró en la producción de Spielberg E.T., el extraterrestre de la que tomó numerosas referencias, además de realizar homenajes a Poltergeist, The Thing, Regreso al futuro, Tiburón… No es nada nuevo que las series se inspiren en las grandes superproducciones de Hollywood.

Lo evidente en todo esto es el rechazo a las producciones nacionales frente a las extranjeras y en la que se pone en duda la creatividad de sus productores y todo el trabajo que conlleva la creación de una obra audiovisual alejada del tópico español.

Paraíso alude a la adolescencia e inocencia, a aquel verano en el que establecer la hora y el lugar con el que reunirse con la pandilla era la única preocupación. Para bien o para mal, Paraíso está dando mucho de qué hablar y siguiendo la premisa de Salvador Dalí “que hablen mal o bien, lo importante es que hablen” esta serie apuesta fuerte por su segunda temporada.

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