Uno de los cortometrajes que más está dando de hablar en el 2023 es sin duda «Malegro verte», un corto realmente «diferente», y difícil de calificar, que ha sido dirigido por Nüll García e interpretado por ella y Alba Flores.

Aprovechando la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid hemos querido charlar sobre este su último trabajo con Nüll, que pasa por ser una de las directoras más prometedoras de nuestro panorama audiovisual.

 

Actriz, directora, guionista, cine, teatro… Elige un perfil…

Directora y actriz.

 

¿Y como entra Nüll García en el mundo del cine? ¿Tienes antecedentes familiares?

Entré a través del teatro. Con 10 años empecé a hacer teatro, luego me apunté a una escuela de interpretación y de adolescente empecé a ver más cine de autor. En mi casa no era algo común. Aluciné con “Los cuatrocientos golpes”, “El gran dictador” y la trilogía de los colores. Y ahí nació una semilla. Pensé que yo quería hacer eso en mi vida. Ahí creía que lo imaginaba como actriz, pero ahora entiendo que era también la vocación de la directora la que se despertó.

 

Hace unos años tuviste mucho reconocimiento con «Ferrotipos»… ¿Notas que tu forma de rodar sea diferente con este ultimo corto? ¿Cómo ha cambiado la Nüll directora en estos años?

El reconocimiento con «Ferrotipos» fue toda una sorpresa. Yo hice ese corto para aprender a dirigir y me dio muchas alegrías. Con «Malegro verte» quería probar a actuar y dirigir a la vez y ha sido todo un reto. Yo veo muchas similitudes en los dos cortos, incluso en la narrativa. Sí creo que en este último hay un hilo conductor más emocional, desde la risa al recogimiento, para que la reflexión venga una vez que acaba. En Ferrotipos creo que lo reflexivo para el espectador ocurría mucho en el acompañamiento del personaje durante el corto.

«Este cortometraje Surgió de muchas conversaciones con Alba sobre cómo es representada la mujer gitana en el audiovisual»

¿Como surgió la idea de “Malegro verte”?

Surgió de muchas conversaciones con Alba sobre cómo es representada la mujer gitana en el audiovisual. Justo yo tenía que hacer un ejercicio para un curso de guion y me contaron una anécdota que encajaba perfectamente. Y después, cogimos la historia y la transformamos para jugar con los estereotipos de clase y raciales.

 

Es tu segunda colaboración con Alba Flores… ¿como surgió ese equipo?

Nos conocimos en unos talleres de teatro sobre Bertolt Brecht y nos tocó trabajar juntas. Nos entendimos muy bien. Ella fue de las primeras personas que leyó Ferrotipos y me hizo sugerencias del guion que me sirvieron mucho. Me pidió actuar en el corto y después nos propusimos escribir y actuar juntas en este. Nos admiramos mucho mutuamente.

 

¿Como es dirigir a una actriz tan mediática como Alba Flores?

Creo que nos conocemos tanto que lo mediático no influye en nuestra relación laboral. Para mí lo importante es que es una actriz buenísima. Tiene muy clara la acción del personaje y desde ahí hace que la escena crezca. Hablamos mucho de los personajes y en rodaje fueron notas técnicas de posiciones y de ritmo, principalmente, pero lo pilla todo a la primera. Es un lujo trabajar con ella.

«Si tuviera que definir “Malegro verte” con una palabra esa sería «Mirada»

Si Nüll tuviera que definir “Malegro verte” con una palabra… 

Mirada.

 

¿Te costó dirigir e interpretar a la vez?

Sí, mucho. Hace falta mucho ensayo previo y delegar mucho. Yo tuve la suerte de poder hacerlo, pero fue muy difícil estar en los dos roles. He aprendido mucho de la experiencia.

 

¿Qué proyectos tienes ahora en vuelo?

Ahora mismo estoy escribiendo una obra de teatro que pretendo estrenar el próximo año y tengo varios proyectos audiovisuales también en proceso.