Un sábado cualquiera a las puestas de MoMA en New York. Los visitantes van entrando mostrando la entrada que han descargado en el móvil. Una app controla la afluencia en tiempo real a las diferentes salas para planificar las visitas con las menos aglomeraciones posibles, mientras la I.A. diseña un recorrido de manera individualizada para cada persona según sus gustos, perfil y tiempo disponible. La tecnología al servicio del Arte.

«Una app diseña un recorrido de manera individualizada para cada persona según sus gustos, perfil y tiempo disponible con las menos aglomeraciones posibles»

Porque Internet ha cambiado la sociedad, de eso no cabe duda. El conocimiento al alcance de un click. Jamás en toda la historia del hombre la información fue tan asequible y democrática. Así según un estudio reciente se calcula que la información digital generada en 2018 fue superior a 1,6 Zettabytes (1,2 billones de Gigabytes). Y los grandes museos del mundo no pueden (ni quieren) permanecer al margen. Las exigencias de los visitantes han cambiado, y es que se podría decir que el concepto de “museo” ha cambiado más en 10 años que en 10 siglos. Ya no solo es mostrar una serie de obras. Hay que ir más allá si quieres que el público acuda las salas. Los museos tienen que pelear contra un público cada vez más acostumbrado a ver la vida a través de dispositivos, en el momento que quieran y en el lugar que ellos decidan.

En 2014, el Museo Nacional de Gales fue el primer museo nacional en el mundo que se embarcó en un proyecto piloto en el que se colocaron 25 iBeacons (una tecnología de Apple  que funciona con transmisores Bluetooth para aplicaciones móviles,) en el museo, con objeto de apoyar a los visitantes con información personalizada, participar en actividades e incluso en concursos en línea desde su propio dispositivo móvil. Pero ahora se ha dado una vuelta de tuerca.

«Un ejemplo son los Museos Vaticanos, inmersos en un proceso de modernización y orientado tanto a la mejora de los servicios ofrecidos al público como a la mejora de los sistemas de seguridad de visitantes y obras»

Un ejemplo son los Museos Vaticanos, inmersos desde el año pasado en un proceso de modernización y digitalización orientado tanto a la mejora de los servicios ofrecidos al público como a la mejora de los sistemas de seguridad de visitantes y obras. Para ello una compleja red de fibra óptica, de más de 20 kilómetros, conectará el sistema de sensores de control de flujo y ambientales, la vídeo vigilancia y sistemas de seguridad, anti-incendio y de evacuación, con una conexión wifi de última generación que estará a disposición de los visitantes ofreciendo nuevas experiencias de conocimiento a través de aplicaciones dedicadas y de un ‘safety place’. Además por medio del conocido como Internet de las Cosas también se está utilizando para monitorizar las condiciones en las que se encuentran determinadas pinturas, esculturas, además de otros objetos y artefactos expuestos en los museos que usan esta tecnología, en tiempo real y con la aplicación de sensores de superficie. Estos dispositivos pueden alertar a los responsables de las colecciones sobre cambios en las condiciones de una pieza, o mejor aún, desencadenar un mecanismo automático que mejorare las condiciones ambientales para garantizar su conservación.

Este ambicioso proyecto que está liderado por Minsait –línea de negocio perteneciente a la empresa Indra- se engloban dentro del concepto de museo inteligente que ha desarrollado la compañía española, que ha creado una plataforma basada en su solución Smart Government Museum, para cubrir las necesidades de las diferentes salas de exposiciones a través de un ecosistema de productos digitales.

«El objetivo es lograr lo que se denomina “Smart Museum”, una evolución tecnológica orientada a lograr una experiencia cultural completa y dinámica. Un museo diferente para cada visitante»

El objetivo es lograr lo que se denomina “Smart Museum”, una evolución tecnológica orientada a lograr una experiencia cultural completa y dinámica. Un museo diferente para cada visitante, donde por medio del conocido como Internet de las Cosas frente a cada obra de arte se ofrezca toda la información necesaria y individualizada para comprender y disfrutar de una manera inclusiva. Un museo sin paredes, es decir, la tecnología en red puede dar lugar a un entorno en el que el conocimiento cultural se funda con la visita en sí y al que se puede acceder en cualquier momento, desde cualquier lugar y al alcance de cualquier usuario.

Y es que visitar un museo será más, mucho más, que admirar una determinada obra de arte. Será una generación de experiencias. Bienvenidos a una nueva etapa del conocimiento.

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