La muestra RIZOMA de la artista granadina Mercedes Lirola está compuesta por piezas realizadas en porcelana que fluyen buscando los lenguajes que son capaces de lograr un mundo sostenible y que, al igual que la vida, de forma trémula agita las más íntimas estancias del ser, adentrándose en sus habitaciones vacías, afrontando su belleza o su destrucción, el delirio o la levedad.

Quizás, es por ello que, como la naturaleza, se considera una superviviente. Capturada en sus propias emociones. Indagando desde la armonía, para trasmitirnos con la materia más primitiva, con lo más elemental y con lo más esencial, el equilibrio, la belleza: el bendito caos que establece la gracia.

El ritmo interno de las obras de la Mercedes Lirola va mucho más allá de la composición estética,  de lo decorativo, de lo ornamental.

Su proceso creativo se sustenta a través de la transcendencia de cada una de sus obras. De manera rizomática, todos sus componentes y variables afrontan, desde las perspectivas filosóficas de la teoría de Gilles Deleuze y Félix Guattari un nuevo concepto del orden.

Su obra se fundamenta en los modelos descriptivos en los que una organización de elementos no sigue líneas de subordinación jerárquica. Antepone la figura del árbol de Porfirio, donde siempre una base o raíz da origen a múltiples ramas, a otra muy diferente, rizoma, en la que cualquier elemento puede afectar o incidir en cualquier otro (Deleuze & Guattari 1972:13).

Así, en un modelo rizomático, cualquier predicado establecido por un elemento puede incidir en la concepción de otros elementos de la estructura, sin importar su posición recíproca jerárquica en el espacio, en la materia o en la intervención.

La multiplicidad que aplica a numerosas series no es un mero patrón repetitivo, es el enraizamiento de un crecimiento continuo que deambula de manera vital y virtuosa en cada pieza. Fuera de contextos específicos, las piezas escultóricas, volubles unas, firmes otras, se envuelven entre sí, creando una hilvanada de lenguajes evocadores que se anclan en nuestra mente nada más mirarlos. No se trata de una acción premeditada por la artista, sino de una actuación vital, una necesidad de crear, romper y avanzar hacia múltiples puntos finales, que de nuevo suponen un nuevo inicio de exploraciones creativas, de formas y de fondos.

Los materiales trabajados por Mercedes Lirola, se dejan hacer, sucumbiendo a esos engranajes rizomáticos que generan nuevas obras bajo una percepción de la realidad muy personal. Identificar las obras de la artista se hace fácil. Podemos decir que lo volátil se hace firme y lo firme se descompone. Un vaivén de formas que se adaptan por completo a cada espacio que las alberga.

Mercedes Lirola es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Granada. A lo largo de su trayectoria artística, la naturaleza siempre ha sido una de las principales fuentes de inspiración. Desde la observación, ha sido capaz de identificar todas aquellas limitaciones que, transformadas en alertas, nos advierten de la dinámica a la que se enfrenta la sociedad actual. Una estructura social que pivota en un único eje: el egocentrismo. Una forma de desenvolverse alrededor del espacio, donde los individuos se adentran en ese bucle que supone  la tendencia a centrar en los propios intereses y necesidades, sin prestar atención al punto de vista y a los intereses de los seres que nos rodean o de todo lo demás; Dejando postergados al resto de los conceptos, de los objetos y de las formas inmateriales que se atesoran ya en sí la propia vida y en la propia naturaleza.