La exposición Iberoamericana de Toro pone de manifiesto el papel de la mujer en el ámbito artístico y de la creación. Un espacio que, desde antaño, ha reservado para los hombres pero que, ahora, se convertirá en área de diálogo gracias al fomento de la Cultura de la Igualdad y que alzará a la ciudad zamorana, pintada por Anton van den Wyngaerde, como capital Iberoamericana de las artes. Desde The Citizen hemos querido ponernos en contacto con el comisario de este gran proyecto, Manuel Víctor del Campo.

 

Cartel de Iberoamericana de Toro (Mujer y artes visuales S.XXI)

 

Antes de todo nos gustaría saber qué es para usted un artista….

Para mí un artista es una persona con un alto conocimiento de la realidad y de lo irreal de la vida y con una capacidad científica, técnica y emocional de transmitirlo con un lenguaje propio.

¿Qué papel considera que tiene la cultura en nuestro día a día?

En nuestro día a día la cultura tiene un papel muy importante pero esto no lleva implícito que, por tener un papel importante, se le dé la importancia que tiene. Realmente todavía nuestra sociedad no está entendiendo que la cultura no solamente es una herramienta que nos hace mejores como persona y también más libres sino que, además, es otra herramienta igual de importante para la creación de riqueza y para la creación de trabajo y empleo.

Obra de Marin Nuñez (Iberoamericana de Toro)
Usted es comisario de la Exposición Iberoamericana de Toro, ¿cómo ha sido llevar a cabo la organización de dicha exposición? ¿Ha sido un proceso complejo?

Ha sido un proceso que empezaba con una cierta complicación. Los primeros pasos los empezamos a dar en pleno apogeo de la pandemia, en el año 2020, fue todo el proceso de desarrollo intelectual y conceptual del gran proyecto de “La Iberoamericana” de Toro. Luego teníamos el plan director bastante preparado para que, cuando se levantara la bandera de salida, estuviéramos listos para poder hacerlo en poco tiempo. La gente está maravillada y sorprendida de que en tan solo cinco meses hayamos organizado un acontecimiento tan extraordinario con cinco pabellones, 150 obras, 30 artistas, un país invitado, un montaje impresionante y una gran comunicación.

¿Cómo surgió la idea de llevar a cabo este proyecto que convertirá a la ciudad de Toro en todo un macroevento?

La idea surgió porque, por un lado, nosotros y yo especialmente como comisario me ha interesado siempre la cultura y todos los proyectos culturales que he llevado a cabo como una herramienta de transformación o para contribuir a la evolución y mejora de espacios que tienen algún tipo de decadencia. Últimamente nos hemos centrado en el medio rural porque entendemos que la cultura, el patrimonio y todo lo que está asociado puede ser y es una de las vías más importantes que hay que fomentar y hacer crecer para preservar ese patrimonio rural y también para frenar la escapada de muchas personas a las grandes ciudades. Toro es una ciudad impresionante para ser receptor de un gran proyecto que sirviera para cumplir con los aspectos mencionados anteriormente. Toro, gracias a la Exposición Iberoamericana, de ser una ciudad cultural ha pasado en muy poco tiempo a convertirse en una capital iberoamericana de las artes y eso no es baladí.

Además de las artes, con una vocación social muy importante como es el fomento de la cultura de la igualdad y esa vinculación con Iberoamericana porque tiene muchos puentes relacionados con Toro y crea ese aspecto internacional que tiene con coherencia y sensatez. No es internacional por poner internacional en el rótulo sino por estar en diálogo con otras culturas afines, otros países con los que compartimos una lengua común y, en muchos casos, una gran parte de la historia común y que todavía sigue siendo desconocida en España sobre todo y, especialmente, en el campo de las mujeres artistas.

Inauguración de “La Iberoamericana de Toro”

 

Anteriormente ha mencionado que la exposición tendrá lugar en cinco pabellones, ¿en qué espacios se exhibirán las obras que conforman la exposición?

Tenemos cinco pabellones que son un auténtico lujo como es la Iglesia del Santo Sepulcro. Es un templo con connotaciones de todos los estilos desde el mudéjar, gótico, algunos detalles barrocos pero que son menos significativos. En ese espacio que puede parecer tan comprometido están piezas de dimensiones extraordinarias de Mar Solís, piezas muy potentes de Marina Vargas y también, en los espacios de las capillas de la Sacristía, las piezas de Marina Núñez y crean todas ellas en su conjunto una muestra de arte contemporáneo de vanguardia y un diálogo con respeto por toda la tradición del pasado artístico y por lo que esos templos supusieron. También tenemos un espacio muy importante para nosotros dedicado al mundo de la artesanía organizado con “Contemporánea de artes y oficios”, una asociación con una labor prolífica, de calidad y excelencia en defensa de los maestros artesanos. La Iglesia de San Lorenzo El Real es una iglesia mudéjar. Tenemos allí dos artistas extraordinarias Rut Olabarri y Gloria García Lorca en unas instalaciones y en un montaje que están en perfecta armonía y equilibrio con el espacio. Tenemos en la Iglesia de San Sebastián a tres artistas magníficas como son Susana Guerrero, Natalia Pintado y algo de pintura de Rut Olabarri. Susana Guerrero, por los conceptos que desarrolla y por una influencia internacional por las épocas en las que vivió en México, presta mucha atención al mundo de las mujeres desmembradas o decapitadas a lo largo de la historia y, especialmente relacionadas con temas rituales de diferentes religiones. De Natalia Pintado destacar la reflexión sobre la crueldad sobre el mundo intelectual que tienen todos los conflictos bélicos.

Luego tenemos tres pinturas que fueron mitología familiar de Rut Olabarri. La Iglesia de San Agustín es un espacio donde hemos querido recrear un museo de arte contemporáneo donde las protagonistas son las mujeres. Para el final y porque son los homenajeados de este año estamos en el Pabellón de México. Es una casa de cultura que se encuentra en un antiguo palacio civil del Renacimiento de los marqueses vinculados a la zona se ha convertido en La Casa de Cultura de Toro. En el Pabellón de México me gustaría empezar hablando de Susana Casarin por un conjunto de fotografías realmente brillantes que aporta una visión de riqueza particular a este discurso nuestro de defensa de la igualdad. La mayoría de todo el proyecto de “La Iberoamericana” es la igualdad que buscamos entre el hombre y la mujer pero también hacemos un guiño con Susana Casarin y, además, viene a colación con las últimas leyes que se han aprobado en España con el mundo transgénero y transexual y utiliza Susana Casarindos ambientes circunstanciales con estas características, uno en la India y otro en México en concreto en Oaxaca, son fotos de una realidad y una determinada tez terrible de esta sociedad y el margen tan estrecho y tan miserable que dejan a estas personas para que puedan desarrollar sus acciones. En “La Iberoamericana” están todos los soportes de la creación del arte representada, la fotografía, el videoarte, la pintura, la escultura, la instalación y también el libro de artista.

Pasamos al último espacio es una selección extraordinaria de videoarte que se llama “Sangre, dolor y lágrimas”. Esta parte ha sido la única que no he comisariado yo, la ha comisariado Mónica Sotos del Instituto de la Embajada de México en España y es una selección de videoarte de siete mujeres con producciones desde los años 80 hasta este último año 2020 donde el hilo conductor también es la mujer y sus circunstancias desde las más dramáticas como puede ser la violencia, la lucha por preservarse, conservarse, por sobrevivir a las circunstancias sociales en diferentes ambientes de países  o también a la soledad que se encuentra después de una gran decepción de lo que una esperaba que iba a ser una relación y luego se convierte en otra circunstancia.

Su inauguración tuvo lugar el 9 y 10 de julio, ¿cómo fue la acogida de su primera edición?

La inauguración fue magnífica y nos gratifica con la presencia de muchos embajadores de Iberoamérica que asistieron hasta Toro, consejeros de cultura, representantes de la Secretaría General de Estados Iberoamericanos… Desarrollamos unas conferencias, los Encuentros de Delhy Tejero. En Madrid era una figura conocidísima en los ambientes más selectos y más sofisticados culturales pero,tenía un problema, y es que era mujer en esa época. Trabajó con bastantes arquitectos, hizo murales para instituciones importantes tanto en Sevilla como en Gijón y otros tantos lugares. Una vez que murió desapareció un poco su nombre por esa circunstancia, por el hecho de que al ser mujer no formaba parte de ese olimpo de los artistas que tienen que ser conservados en la memoria. Delhy Tejero era una parte inspiradora muy importante del por qué en Toro. Le pusimos su nombre en homenaje a ella, los Encuentros de Delhy Tejero donde se han tratado diferentes temas relacionados con la mujer y las artes y han pasado personas de gran prestigio y de gran “relumbrón” como diría mi abuela.

Y, ahora en la clausura que será el día 10 de septiembre, también vamos a crear dos mesas importantes que es la nueva imagen de la devoción donde van a participar Marina Núñez, Marina Vargas y Susana Guerreo. También vamos a crear otra mesa que, no es menos importante, sobre la importancia de las industrias culturales y del arte en el medio rural para potenciarlo y crear más proyección fuera de las grandes ciudades.

Esto qué quiere decir, aparte de que estamos orgullosos, quiere decir que un pueblo de 8000 habitantes puede organizar una exposición de tanta calidad, tan exquisita, tan argumentada, tan profunda, tan interesante, tan bien hecha y tan bien montada como se pueden hacer en Madrid y las grandes ciudades. De hecho, en el mes que llevamos funcionando llevamos ya más de 25000 visitantes, un auténtico récord y luego un tema muy importante que dicen las personas que están allí en las salas y es que nunca habían visto entrar en esos centros tanta gente joven.

El nombre de la exposición es “Mujer y artes visuales S. XXI”, ¿a qué pretende abogar este título?

Creo que está clarísimo, quiere decir que nos vamos a dedicar a ello. Hay que entender que la visibilidad que pueden tener las artistas españolas no es la misma que tienen los hombres. Queda mucho por hacer y de ese escaparate internacional va a ser el que estamos trabajando en la edición de 2022 va a ser Toro y cada vez más complejo, más amplio y atractivo que nos va a convertir en la verdadera y auténtica capital de Iberoamérica.

¿Dónde reside la singularidad de esta exposición y cuál considera que puede llegar a ser la clave del éxito de la misma?

Para empezar la más sencilla de todas, ver arte contemporáneo de vanguardia bueno y de calidad, sin fisuras. Luego da la casualidad de que todo ese arte lo han hecho mujeres y vamos a ver mujeres que tienen una proyección nacional e internacional como puede ser Marina Vargas. Vamos a ver lo que es el mundo de la mujer entrando en unos espacios que han sido por norma refugio de las mujeres. Las iglesias eran de los pocos lugares donde se les permitía hacer lo que les diera la gana, que era rezar y confesarse con el cura y luego un punto de encuentro de las mujeres para hablar de sus cosas. Esos espacios en los que durante tantos siglos han ido las mujeres a contar sus desolaciones, sus penas, sus desilusiones y donde seguramente no han encontrado el apoyo que realmente querían. Ahora la mujer del siglo XXI entra diciendo “Vengo yo a contar las cosas para que las escuche todo el mundo porque quiero así pero, sin embargo, con respeto”.

¿Qué estilos artísticos recoge esta exposición?

Aparte de las Obras contemporáneas, que son todas las que participan de las artistas protagonistas de “La Iberoamericana”, vamos a encontrar piezas maestras como un retablo de Fernando Gallego del siglo XV, una pieza extraordinaria de arte hispano flamenco que estará en el Museo de San Lázaro. Vamos a ver tallas de los mejores imagineros que trabajaron en Zamora y en el Reino de León en los siglos XIII, XIV y XV que están repartidas por todos los templos. Luego vamos a ver unas arquitecturas mudéjares únicas en España con unos artesonados extraordinarios con más de setecientos años. Entonces es un diálogo de mucha creatividad, de mucho talento y es un diálogo donde todavía hay artistas que crearon sus obras que todavía siguen ahí hablando y siguen vigentes. Es interesante porque estimula el conocimiento, estimula la pasión, las mejores sensaciones que puede provocar el arte pero, por otro lado, se crea un discurso civilizado. Ahora los tiempos han cambiado, podemos seguir trabajando, pero tenemos que trabajar juntos y este es uno de los objetivos de “La Iberoamericana” que es la igualdad.

Santo Sepulcro (Iberoamericana de toro)
¿Qué supone esta exposición para el arte contemporáneo y la figura de la mujer en el ámbito artístico?

Supone un punto de reivindicación muy importante de esa lucha por la igualdad que todavía no existe. Pensamos que sí pero todavía no. Nuestro ámbito de acción es Iberoamérica. No en todos los países existe la misma percepción de la igualdad que podemos tener en España. Todavía queda muchísimo por avanzar y lo que no podemos es caer en la trampa y pensar que lo que nosotros vemos en las grandes ciudades es lo que pasa en el resto del mundo. Por lo tanto, hay que seguir ahondando en este discurso y esta es la piedra angular del proyecto de “La Iberoamericana” que es vamos a dar cultura, vamos a demostrar que en una ciudad de 8000 habitantes se pueden crear proyectos donde la gente joven se sienta identificada y, además, sirva para que venga mucha gente de fuera y fomentar el turismo cultural. Por otro lado, está ese componente social tan importante de ser cultura, es compromiso social, compromiso económico.

¿Qué cree que aportará esta exposición a sus visitantes?

En primer lugar, sorpresa. Porque no saben lo que se van a encontrar y cuando entran en esos templos y encuentran esos montajes de escenografía que hemos creado se van a encontrar con un espectáculo visual, artístico y conceptual. Van a salir pensando que, efectivamente, todas estas ciudades que han estado marcadas por su patrimonio histórico, también pueden ser ciudades vivas que pueden seguir regenerando las células de su organismo y crecer.

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