Laura Grani
Franco Battiato fue uno de esos artistas capaces de trascender generaciones y fronteras. Cantautor, compositor, cineasta, pintor y pensador inclasificable, convirtió la música en un espacio donde convivían el pop, la filosofía, la poesía y la espiritualidad. España siempre entendió su lenguaje. Y Madrid acaba de demostrarlo.

La capital ha inaugurado una placa dedicada al artista siciliano en la calle Juan Bravo, junto a la Embajada de Italia, con una inscripción que reproduce uno de los versos más universales de su repertorio: «Busco un centro de gravedad permanente». El homenaje reconoce la huella que dejó Battiato entre el público español y confirma el lugar que la cultura italiana ocupa en Madrid.
Un puente cultural con Italia
No es un caso aislado. Hace unos años, la ciudad dedicó una plaza a Raffaella Carrà, convertida desde hace décadas en un icono popular en España. Dos reconocimientos que reflejan el cariño de los españoles por los artistas italianos y una relación cultural que sigue fortaleciéndose.

Detrás de iniciativas como esta está el trabajo de la Embajada de Italia en España, convertida en uno de los grandes motores de la diplomacia cultural entre ambos países. Al frente de esta labor está el embajador Giuseppe Buccino Grimaldi, que durante el acto recordó la capacidad de Battiato para «hablar a generaciones diferentes y superar cualquier frontera, uniendo música, poesía y búsqueda espiritual».
La inauguración contó también con la presencia de la delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, quien definió al artista como «un creador irrepetible» y símbolo de la amistad cultural entre Madrid e Italia.
El legado de Battiato sigue vivo
El jardín de la Embajada, considerado uno de los más bellos entre las representaciones diplomáticas de Madrid, acogió la segunda parte de la celebración, donde la música volvió a convertirse en protagonista.
El homenaje concluyó con un concierto del grupo Equipaggio Sperimentale, fundado por Filippo Destrieri y el sacerdote Don Marco Rapelli. La actuación tuvo un enorme valor simbólico, ya que Destrieri fue durante décadas el histórico teclista de Franco Battiato y uno de sus colaboradores más cercanos.

Escuchar de nuevo canciones como Centro di gravità permanente, La cura o Voglio vederti danzare interpretadas por quienes compartieron escenario con el maestro convirtió la velada en un emotivo reencuentro con un artista cuya influencia permanece intacta.
La placa inaugurada esta semana recuerda a uno de los grandes nombres de la música italiana y simboliza la fortaleza del puente cultural que une desde hace décadas a Italia y España, una relación que la Embajada de Italia continúa impulsando con iniciativas como esta.
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