Como si de una obra de Monet y de Dalí se tratara, esta película mezcla la pincelada rápida y sutil del impresionista -que permite captar la belleza efímera de la trama sin necesidad de explicitar- con los escenarios más excéntricos del pintor surrealista.

 

Llegas a la sala. Te sientas. La película se llama La tutoría y el director es nieto de Ingmar Bergman y Liv Ullmann. ¿Qué puede salir mal? Sales y miras a tu alrededor. Los demás también tienen cara de confusión, mezclada con una sonrisa. No sabes qué has visto, pero te gusta. Acabas de conocer a Halfdan Ullmann Tøndel, un cineasta que posee la capacidad de dejar al espectador con más preguntas que respuestas después del visionado de su primer largometraje.

«A pesar de ello, no deja de ser un buen film, donde la misión por antonomasia del cine es conseguida: hacer de una película una experiencia colectiva»

Aunque esta peligrosa capacidad no sea necesariamente un rasgo negativo, puede ser en ocasiones un arma de doble filo y, como cualquiera que la maneje por primera vez, Halfdan Ullmann Tøndel se ha cortado también con su ópera prima. Aunque se vislumbra la intención de las escenas surrealistas al más puro estilo Buñuel, aún no están del todo definidas, lo que hace que el espectador no termine de hilarlas con la trama principal y por eso desconecte. A pesar de ello, no deja de ser un buen film, donde la misión por antonomasia del cine es conseguida: hacer de una película una experiencia colectiva. El ataque de risa de Elisabeth en el instante más inoportuno, el acertado acompañamiento musical que intensifica los momentos de tensión, los silencios en la pantalla trasladados a la sala… son muchos los factores que hicieron a los espectadores salir de la proyección con una conexión entre ellos que no tenían cuando entraron. ¿No es acaso esta la esencia de este arte?

Elisabeth, madre de Armand, es llamada a una tutoría junto con los padres de Jon, un amigo de su hijo, para tratar un problema que la profesora tilda de ‘leve’ al principio. Armand ha sobrepasado ciertos límites sexuales con su amigo Jon (o quizás no, quién sabe). Lo que en un principio parece tratarse de un problema escolar, pasa rápidamente a poner en el foco a los padres. No es la primera vez que se analizan las vicisitudes de la vida adulta desde el punto de vista de los niños: ya vimos algo parecido en La caza, de Thomas Vinterberg. La tutoría deja de manifiesto la fragilidad de la verdad, tan fácil de moldear y tan difícil de averiguar. Demuestra que cada relato no es más que la perspectiva de quien lo cuenta, que las cosas no son siempre blancas o negras y que la gama de grises es mucho más amplia de lo que uno se imagina.

Esa esfera onírica que supone el colegio no se sabe si corresponde con la de un sueño o una pesadilla. Teniendo como escenario único la escuela, a medida que se desarrolla el film la sensación de claustrofobia va in crescendo hasta sentir las mismas aulas como cárceles de las que no hay escapatoria. La verdad no les hará libres hoy, porque… ¿qué es la verdad? Esta es la pregunta recurrente de la película. Como decía Edgar Morin: “el espectador ignora con frecuencia que es él, y no la imagen, quien aporta la visión global”. Halfdan Ullmann Tøndel viene a recordárselo, poniéndolo como juez de una balanza que se va tambaleando entre la versión de los padres de Jon y la madre de Armand.

«La verdad no les hará libres hoy, porque… ¿qué es la verdad? Esta es la pregunta recurrente de la película»

Con una fantástica Renate Reinsve (ya se pudo comprobar su talento en La peor persona del mundo) acompañada de esos primerísimos planos, que incluso hacen al espectador dejar de mirar unos instantes para tratar de no invadir a los protagonistas, y de todos los elementos que se han mencionado, dan lugar a este cóctel molotov que deja con los sentimientos a flor de piel.

Parece ser que el apellido no solo está de adorno y aunque aún quede sitio para la mejora y el control de su lenguaje cinematográfico, Halfdan Ullmann Tøndel provoca mucha curiosidad sobre cómo seguirá desarrollando su estilo.