Fotografía cortesía Ayuntamiento de Barbastro

 

“Para el buen lector, leer un libro significa aprender a conocer la manera de ser y pensar de una persona extraña, tratar de comprenderla y quizá ganarla como amigo. Cuando leemos a los poetas, no conocemos solamente un pequeño círculo de personas y hechos, sino sobre todo al escritor, su manera de vivir y ver, su temperamento, su aspecto interior, finalmente su caligrafía, sus recursos artísticos, el ritmo de sus pensamientos y de su lenguaje. El que quedó cautivado un día por un libro, el que empieza a conocer y entender al autor, el que logró establecer una relación con él, para ése empieza a surtir verdaderamente efecto el libro.
Por eso no se desprenderá de él, no lo olvidará, sino que lo conservará, es decir, lo comprará, para leer y vivir en sus páginas cuando lo desee. El que compra así, el que siempre adquiere únicamente aquellos libros que le han llegado al corazón por su tono y por su espíritu, dejará pronto de devorar lectura a ciegas, y con el tiempo reunirá a su alrededor un círculo de obras queridas, valiosas en el que hallará alegría y sabiduría, y que siempre será más valioso que una lectura desordenada, causal, de todo lo que cae en sus manos.”

“Escritos sobre literatura”,  de Hermann Hesse

 

Ayer, yo, Rita Piedrafita, me subí a un escenario junto a Manuel Vilas a hablar sobre la literatura y la vida y viví la tercera dimensión de la lectura. Recapacité, pensé, le di vueltas a diferentes temas. Me costó mucho conciliar el sueño, en parte por la excitación del momento en parte porque mi cerebro entró en ebullición.

No me podía quitar de la cabeza la idea de que, pese a que no habíamos hablado de la conferencia más allá de cómo colocar las sillas, Vilas y yo teníamos una concepción similar del acto de leer. “La literatura comienza cuando el lector se emociona al leer un libro. Hasta ese momento no es literatura”. Son sus palabras. ¡Qué envidia! Me hubiese encantado ser yo quien definiese de esa manera tan bonita la literatura.

Amadriné en ese momento el concepto. Y por eso recurro a Hesse para hablar del Certamen Literario de Barbastro de 2021. A Hesse y a Vilas.

Quien adquiere únicamente aquellos libros que le han llegado al corazón por su tono y por su espíritu, dejará pronto de devorar lectura a ciegas, y con el tiempo reunirá a su alrededor un círculo de obras queridas, dice Herman Hesse. La literatura es un acto previo a la vida entre el lector y el escritor, dice Manuel Vilas. Y ambos dicen lo mismo.

Cuando encuentras un libro que llega para quedarse, como las personas, te conviertes en lector. En ese instante. No antes. Y ser lector en Barbastro, permitidme que hoy presuma, es tarea fácil.

Barbastro entrega cada año, desde hace más de cincuenta, unos premios literarios que te conmueven e inquietan a la vez. Consigue su jurado mantener una calidad muy por encima de la media de lo que llega a nuestras manos. Y eso te conmueve como persona, porque tú eres barbastrense, y te inquieta como lector. ¿Serán capaces de sorprendernos el excelso jurado un año más con una obra que nos vuelva a hacer “sentir”?

Hoy lo sabremos. Es viernes 11 de junio 2021 y Barbastro dará a conocer el nombre de sus galardonados y nosotros, los lectores de sus premios, esperaremos hasta ver la obra publicada para comprobar si, como me dijo ayer Manuel Vilas, este es el libro o seguimos buscando.

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