El sueño que más miedo provoca es atreverse a vivir. Si no soñara cada día con inventar mi realidad a través de la literatura hace mucho tiempo que estaría bajo tierra. Es una de las frases del personaje de Julio César Martínez en el drama social La era líquida, monólogo masculino de 70 minutos de duración que se estrena el próximo 17 de abril en la madrileña Sala Pegaso (c/ Pegaso, 20).

Dirigida por Pau Blanch, la nueva obra de Eduardo Viladés es un alegato a la aceptación personal enmarcado dentro de la temática LGTBi. “Para aceptar un proyecto me gusta que sea un reto, bien en lo artístico o en el aspecto direccional”, señala Blanch. “Como actor busco que sea algo diferente o que aporte un no sé qué difícil de explicar, que el personaje tenga muchos matices”.

A Pau le fascina que el personaje posea un largo recorrido en escena, como el rol que encarna Julio César MacTinez en La era liquida: “Los seres humanos no somos planos, aunque a veces pueda parecerlo. Somos muy complejos emocionalmente y nos comportamos de diferente manera en función de con quien interactuemos o la situación que estemos viviendo”.

A la hora de escoger un actor, busca que el personaje supere al ser humano que sirve como envoltorio. “Como director me gusta contar historias que lleguen a la gente, que les puedan aportar algo más, una visión distinta o más amplia de las cosas”. Justo esa sensación de tener que contar algo y conseguir que el público reflexione fue lo que experimentó nada más leer el guión de La era líquida: “La obra me llegó a través de Julio César, un buen amigo y gran actor que me pidió que la leyera para ver si me interesaría dirigirla. Tengo que decir que me enganchó desde la primera página y enseguida me ilusioné con el proyecto”.

La era líquida promete emociones a flor de piel. El personaje está inmerso en un momento de cambio profundo que se desarrolla a lo largo de la obra. Esto hace que vaya cambiando su  forma de ver el mundo y entenderse a sí mismo. Transita por terrenos inexplorados llenos de magia, de miedo, de sensaciones.

Pau se muestra muy confiado con respecto al futuro de este proyecto y espera contratar bolos en varios sitios. “Tras Madrid espero estrenarla en Valencia, Cataluña y Andalucía. Incluso no descarto ir de gira por Sudamérica, incluso me gustaría llevarla al Círculo Cervantes de Nueva York”.

La era líquida es el segundo monólogo de Viladés enmarcado dentro del teatro social tras la gira de hace dos años con Vidas Invisibles, dirigida por él mismo artista y que recaló en Valencia, Logroño y Zaragoza. En ese caso, la temática era la discapacidad mental. “Tengo muchas ganas de ver la reacción del público con La era líquida, un texto que bebe de la filosofía de Anaïn Nin y que me revolvió por dentro cuando lo escribí hace ya tres años”.

Escritor, dramaturgo, director de escena y periodista, Viladés acumula docenas de premios de literatura. Cultiva el teatro largo, de medio formato y de corta duración, así como la narrativa y el ensayo. “Últimamente estoy centrado en la narrativa casi al 80%, me siento muy libre en ese género, si bien el teatro sigue muy presente”. En este sentido, hace apenas un mes la editorial valenciana Edictoralia lanzó al mercado de toda España ¿Y ahora qué?, texto teatral en edición bilingüe acompañado de la pieza narrativa El ciclo de la libertad.

Sus obras teatrales se representan en varias ciudades españolas, México, Colombia, Perú, República Dominicana y Estados Unidos y colabora asiduamente con sus ensayos-denuncia, relatos y obras de narrativa con varias editoriales y revistas culturales.

Recientemente ha dado el salto a la escritura de cortometrajes con la productora madrileña Presente. “No descarto el cine en un futuro cercano. De hecho, mi teatro y mi narrativa son muy cinematográficos, algo que el público podrá ver en La era líquida”. Quizá por los 20 años que trabajó como presentador de televisión y reportero en diversos países del mundo.

El sábado 17 de abril, en la Sala Pegaso, comenzará la andadura de una de las piezas más esperadas de la temporada madrileña, un drama social que sigue el modelo de tragicomedia, el género más cultivado por Viladés y por el que ha recibido los mayores elogios al pasar del llanto a la risa en un abrir y cerrar de ojos y tratar temas terribles con lo único que nos puede salvar, el humor.

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