A las puertas de la celebración de la quinta edición de los Premios CYGNUS entrevistamos a su director, Javier Santamaria. También presidente de la Asociación de cine de Valores y Solidario. En esta gala, celebrada en la Universidad de Alcalá de Henares, se rendirá homenaje a las películas que buscan el bien común y defienden los derechos humanos. Entre las ganadoras, «Los renglones torcidos de Dios», «Cerdita» o «Las paredes hablan» de Carlos Saura. 

Esta edición se va a sentir como la primera tras la pandemia, o algo parecido a la normalidad, ¿cree que eso se va a notar tras dos años? 

Sí, yo creo que sí. Fue un riesgo desde el rector y la presidenta del Instituto Cimuart hacer los Premios CYGNUS. Los hemos seguido haciendo durante la pandemia, siguiendo el protocolo desde el Ministerio y la Universidad. Se hicieron estos años, no ha habido ningún momento de intervalo en el que no lo hayamos hecho. Hemos aprendido, en cuanto a la humildad, en ocasiones, vamos por la vida como arrogantes. Vemos que la humildad de la pandemia nos ha dado a todos a no creernos el ombligo del mundo. 

Durante estos dos años, ¿ha temido en algún momento por la entrega de premios? 

Sí, sobre todo con Filomena, fue un año que nos dio por la nieve. Ese año nos faltó alguna persona a la que se le entregaba el premio. Lo supimos salvar muy bien, espero que este año no nos falle nadie con las nevadas que van a caer. Todo el mundo viene con una agenda muy apretada, acaban de rodar, salen del teatro… espero que no haya nada relacionado con el clima o la pandemia. Estamos así, un poco a ver si este año no nos falla nadie. 

Imagino que todo ello afectó a la búsqueda de patrocinios, a la búsqueda de dinero, ¿ha cambiado eso este año?

Sí, nosotros desde el principio tuvimos el apoyo de la industria, en todos los sentidos. Nos apoyaron todos y también vieron que era un buen momento para hacer unos premios académicos y transversales, son necesarios. CINESA ha estado ahí desde el primer momento y el maestro Luis Cobos, apoyando con la música desde el primer momento. Al igual que la Universidad de Alcalá de Henares, hemos estado codo con codo. 

Teniendo en cuenta la situación de inflación actual, ¿cuál es el presupuesto ideal para una entrega de premios como CYGNUS?

Bueno, eso díselo a un administrador financiero, qué es lo mejor para que una empresa esté capitalizada. Pues no lo sé, cuánto más capitalizada esté más actividades podrás hacer. Nosotros apelamos a que económicamente, mientras más ayudas tengamos pues mejor. Hoy en día es una palabra muy lamentable, el dinero, pero es tan necesario que si quieres hacer una actividad potente como esta, tienes que tenerlo. 

¿Qué tres palabras definen a los Premios CYGNUS? 

Creo que a parte de solidaridad y valores, creo que la calidad con la que distinguimos el trabajo. Conseguimos además una formación íntegra de la persona como individuo. Entonces serían, solidaridad, valores y ética. 

¿Por qué se elige como sede la Universidad de Alcalá de Henares? 

Nosotros tenemos siempre un ámbito académico en la universidad. Cuando reforzamos la cultura en nuestro paraninfo, la conexión con la sociedad es importante. Por eso, es un vínculo emblemático. Lo noto en las emociones, cuando vienen los premiados la sensación que tienen es la que tenemos nosotros todos los días. Es un sentir de emociones inexplicables. 

¿Cómo eligen a los ganadores? 

Pues siempre, desde el jurado intentamos ver que socialmente exista una película con un trasfondo detrás, tiene que ser entretenida, por supuesto. Pero, tiene que tener un lenguaje que haga a la gente mejores personas. Que tenga empatía y nos haga cambiar un poco los pensamientos que tenemos como sociedad. Ese es nuestro objetivo y cinematográficamente tiene que entretener, pero debe tener un trasfondo social. 

Centrándonos en las películas de esta edición, ¿cuáles destaca?

Entre las más emblemáticas está Carlos Saura con “Las paredes hablan” es estelar. La mejor película este año sería “Los renglones torcidos de Dios”, es muy buena, al igual que su trasfondo, visibiliza los problemas mentales. También “Cerdita”, siempre miramos el ámbito del físico y no las personas que hay detrás, enfatiza mucho el bullying que le hacemos a las personas. A parte de las míticas como “Raphaelismo” o “Tadeo Jones”.

¿Se le ha caído algo este año o algo que hubiera gustado tener? 

A ver este año porque siempre tenemos problemas climatológicos, ha empezado a nevar en algunos puntos y nuestro mayor miedo ahora mismo es ese, que pueda caerse algún invitado. Algún director, actor o productor no podrá venir, las inclemencias meteorológicas nos afectan todos los años, pero bueno, esto es así. 

¿Cómo se engancha de nuevo al público joven? 

Los ritmos entre película, entrelazados y los cambios temporales de guion son importantes. Además de actualizar a un cine rápido pero, de entretenimiento y que nos diga algo, que tenga un ámbito educativo. La tranquilidad del ritmo de las redes sociales es momentánea pero, cuando vas al cine es para relajarte esa hora y media. Las películas te cambian las relaciones, te encuentras contigo mismo. Estamos muy sacudidos de información últimamente, esa información nos hace bien, pero también nos hace bien relajarnos en una butaca. 

Desde que comenzó el 2023 se habla del “año para el cine español”, ¿esto es la solidificación de algo o es un oasis en el desierto? 

Siempre hay carencias, tenemos nuestro reflejo en la industria francesa, que es muy potente. Tienen muy buenas ayudas y hay mucho público detrás. Puedo decir cualquier otro país. Con nuestra humildad presupuestaria, hacemos un cine digno, es una forma de vender nuestro país y turismo. Se retroalimenta todo un poco. Todo apoyo que demos desde el cine, creará riqueza. Si enseñas tu país, la gente vendrá a verlo. Ojalá tengamos mejores presupuestos como Hollywood o Francia. Con lo que tenemos, bastante se hace. 

Cierta parte de la población española ataca a estas subvenciones… 

Las subvenciones en muchos sitios de España se triplican en el tabaco, por ejemplo. Es una décima parte, la subvención es necesaria para apoyar a otros sectores. Nosotros tendremos el mínimo de subvenciones, el presupuesto es de 90 millones de euros aproximadamente. En este país se tiende a politizar todo, si estamos politizando, también politizamos el cine. Hay un amplio abanico de personas, con distintas opiniones, igual que en la universidad, cada uno tiene su espacio. Politizar tanto las cosas, no es bueno. 

¿El streaming es un salto hacia adelante? 

Claro que sí, todo es una unión, un potencial para crear… hay que apoyarlo, es un espacio de entretenimiento. El cine ha tenido su espacio siempre, no podemos dejar de ir a las salas. Los productores seguimos apostando por el estreno en cines, es un proceso para encontrarte contigo mismo. En el cine, estás sentado tranquilamente, no te llama nadie. Desde aquí reclamo que no usen el móvil en el cine, que siempre hay gente así. Todos tenemos nuestro espacio, pero el cine ha sido nuestra esencia, esa esencia va a ser difícil de quitar. 

Destaca la labor de medios de comunicación como Atresmedia o el Canal 24 horas con un premio, ¿comunicación y cine van de la mano? 

Sí, son importantísimas, es una simbiosis necesaria. Este año nos gustó mucho al jurado el 25 aniversario del Canal 24 horas, va a venir su directora Cristina Onega a recogerlo. Hace un papel genial como medio de comunicación. Luego la Fundación Atresmedia igual, hacen una labor magnífica. Y claro, sin duda van de la mano, somos seres vivos y necesitamos comunicarnos de manera constante. 

¿Qué proyectos le acompañarán estos meses? 

Estoy con un proyecto, en diciembre he estado en Cracovia y Ucrania con Javier Sardá. Ahora estoy con un corto que rodé con Luis Cobo en la frontera del Congo. Tengo otros proyectos con el Ministerio de Defensa. En el ámbito académico igual, tenemos muchas cosas pendientes, así que genial.