Star Wars no es una película, o al menos ya no se puede decir que sea solo eso, a riesgo de simplificar peligrosamente y no entender el verdadero calado del universo donde tantos se han sumergido . Nadie podía predecir lo que, pasados los años, acabaría por confirmarse como un fenómeno global de infinitas ramificaciones, para todas las edades y gustos. Rompiendo sus propios límites como otras obras antes, ha pasado de inspirarse en el mundo donde fue concebida, para dar forma al presente que nos rodea, de un modo nunca visto.

La primera película “Star Wars. Episode IV: A new hope”, fue estrenada hace 40 años en los cines, con George Lucas como director y fuerza creativa del proyecto, mientras que su mujer Marcia Lucas, que ya había trabajado con Martin Scorsese y ganó el óscar por la edición del film, fue clave en la toma de decisiones que marcaron la dirección de la trilogía original y Star Wars tal y como lo conocemos. Ella propuso acabar con Ben Kenobi, el mítico beso entre Leia y Luke cuando aún desconocen que ambos son Skywalker o la tensa destrucción de la Estrella de la Muerte con Luke lanzando el torpedo que en el último instante alcanza el punto débil, desencadenando el final del arma definitiva, al tiempo que Han Solo en el Halcón Milenario aleja a Vader, apunto de dar caza y acabar con el que todavía no se sabía, es su hijo. La película consiguió fundar un movimiento que fascinó a niños, jóvenes y adultos que hoy 40 años después, a pocos días de estrenar el Episodio VIII, continúa.

 

Estreno en Hollywood en 1977 del episodio IV y en 2015 el episodio VII. Si nos fijamos en el detalle, muchas cosas han cambiado. No es solo gente esperando con expectación ver una película esperada, sino integrantes de un fenómeno vestidos para la ocasión, incluyendo sables de luz, túnicas jedi, equipo reglamentario de tropas de asalto o pilotos de TIE – Fighter.

¿Qué ha pasado en estos 40 años que une esas dos imágenes? ¿Cuántas formas toma el fenómeno Star Wars?

Lo que ha sucedido, en resumen, es que lo que empezó siendo una película se ha asentado como un fenómeno cultural sin precedentes. No se trata de un mero movimiento u obra con acérrimos seguidores, sino que paso a paso los pilares de una cultura basada en los personajes, mundos, especies, tecnología, filosofía y otros tantos elementos propuestos en las películas, se han levantado firmes. Tiene cierto elemento mágico como la misma información, entregada a las personas y compartida, puede crear relaciones sorprendentes que van más allá del material original, relacionadas pero en cierto modo ya independientes de él. Se generan corrientes que mapean, forman un canon o mirando al misterio por determinar con teorías apócrifas, un mundo en el que resguardarse, que nos fascina y atrapa, del que queremos más.Quizá una de las formas más exitosas que ha tomado la saga, sea el merchandising, permanente a lo largo del año y explosivo en Navidades o previo estreno de un film. Desde prácticamente los inicios, existe la posibilidad de coleccionar elementos de la película. Esto no era un fenómeno nuevo, sin embargo, pronto evolucionó en mucho más que figuras o posters. Todo lo susceptible de ser vendido existe: ya sea parte de la propia película como un sable de luz, túnica jedi o miniatura de nave espacial, o algún útil de la vida diaria a lo que le podemos poner cualquier elemento de la saga. Es por esto que nos encontramos tarjetas de crédito, pasta de dientes, tazas, llaveros… de hecho, pruebe a escribir algo añadiendo Star Wars en google, vaya a imágenes y descubra que probablemente, exista. Es también interesante percatarse de que, al igual que las películas generaron merchandising, hoy en día hay merchandising generado para las películas, invirtiéndose el orden normal del proceso ¿O qué si no son los Porgs?

El merchandising es un modo de participar de un universo del que no somos parte, de seguir soñando y viviendo nuevas formas de relacionarnos con él. Esto está lejos de ser el único o más apasionante camino, existe dada la naturaleza de nuestro mundo, pero Star Wars como llevamos repitiendo varias veces, va mucho más allá. Pronto aparecieron libros que exploraban lugares remotos de la galaxia, historias de personajes que en las películas aún teniendo posiciones importantes pasaban por alto o incluso la historia de la galaxia antes y después de los eventos que tienen lugar en las películas. Nuevas relaciones que hacían más complejo y atractivo el universo de la saga aparecían, ofreciendo sustento a una base fiel de seguidores. Si algo ayudó en ese soñar y sentirnos parte del mundo Star Wars, fueron los videojuegos.

Decenas de títulos han aparecido en estos 40 años, proponiéndonos historias, personajes, decisiones sobre en qué lado de la fuerza situarnos o incluso crear nuestro propio sable de luz. También en los últimos tiempos, juegos de mesa como X-Wing que nos permite pilotar naves sobre un tablero para destruir el escuadrón enemigo, o Imperial Assault que reúne a amigos para en equipo ponerse en la piel de distintos personajes y enfrentar en común al Imperio, son ejemplos de hasta qué punto se ha buscado encontrar nuevos modos de juntar a la gente en torno a Star Wars.

Esta forma no ha sido la última que ha tomado el universo, todavía nos queda un paso más por explorar en este recorrido: cuando los seguidores se organizan para no sólo profundizar o comentar, crear nuevas obras en torno a la saga, sino que se aventuran a establecerse aquí y ahora. Desde escuelas de lucha en distintos estilos de sable de luz en todas partes del mundo, filosofía Jedi o la Legión 501. Todos son distintos pero forman parte del mismo esfuerzo por participar del universo, llegando a afectar a como organizamos nuestro día a día, en lo que nos convertimos de un modo directo.

La Legión 501, presente en muchos países y con una de sus bases en España, organiza desfiles por ciudades, visitas a hospitales…Sus integrantes se visten como soldados, pilotos o personajes míticos del universo para encender la imaginación de quién los mira.

Es en definitiva el poder de atracción e inmersión de las películas, junto a la relación entre los espectadores lo que generó las bases de lo que hoy es un fenómeno global, que toma miles de formas, tantas como hayan querido soñarse entre las personas de este lado de la galaxia acerca de aquella muy muy lejana.

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