Laura Grani

¿Puede un vino mostrarte un territorio? La Ruta del Txakoli de Bizkaia lo demuestra con hechos (y copas): diez recorridos temáticos para descubrir la esencia de esta tierra entre el Cantábrico y los montes verdes, donde cada paisaje viene acompañado de una historia, un plato y un sorbo.

 

La presentación tuvo lugar en Vinology, templo madrileño del vino, con Pilar Oltra como anfitriona y Iñaki Suárez —director técnico de la D.O. Bizkaiko Txakolina— como portavoz de esta transformación vinícola. Porque sí, el txakoli ya no es solo ese blanco joven y chispeante: hoy también es un vino con cuerpo, capaz de envejecer, de sorprender y de seducir a cocinas exigentes.

Rutas que maridan mar, historia y viñedo

Las diez rutas de esta iniciativa —impulsada por la Diputación Foral de Bizkaia, la D.O. Bizkaiko Txakolina y la Asociación de Enoturismo de Bizkaia— no se limitan a conectar bodegas: tejen un mapa emocional y sensorial del territorio, donde cada parada ofrece una postal distinta. Hay rutas marineras con sabor a salitre, recorridos rurales que atraviesan caseríos escondidos entre montes, tramos urbanos con historia vinícola y paisajes que rozan lo mitológico.

En la ruta de Urdaibai, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, el vino convive con marismas, encinares y aves migratorias. Aquí, la bodega Itsasmendi lidera una nueva generación de txakolis elaborados con crianza, ensamblajes sorprendentes y una filosofía basada en la biodiversidad. Catas con vistas a la ría, paseos entre viñas y gastronomía de kilómetro cero convierten este itinerario en un imprescindible.

En el corazón verde de Uribe, la bodega Berroja se alza en lo alto de una colina desde la que se divisan el mar, los montes y hasta Bilbao si el día está despejado. Sus vinos reflejan esta altura y mineralidad, con una elegancia que hace justicia al paisaje. Aquí el txakoli se bebe despacio, en armonía con la naturaleza que lo rodea.

En Larrabetzu, tierra de caseríos y huertas, Gorka Izagirre representa la fusión perfecta entre tradición y vanguardia. La familia detrás de esta bodega ha sabido elevar el txakoli a los fogones de la alta cocina: no en vano, el chef Eneko Atxa, con estrella Michelin, es parte esencial del proyecto. La experiencia enoturística incluye catas con maridajes de autor y recorridos por viñedos trabajados con mimo artesanal.

La ruta costera de Bakio, por su parte, es pura emoción atlántica. Los viñedos se asoman al Cantábrico, y la bodega Talleri recoge esa brisa marina en cada copa. Sus txakolis, vibrantes y salinos, son el maridaje natural de la zona: perfectos con pescados a la parrilla, gildas o simplemente para brindar mirando las olas.

Pero el vino no es el único protagonista. Cada ruta suma ingredientes que enriquecen la experiencia: los acantilados de Gaztelugatxe, que quitan el aliento; el Castillo de Butrón, con su silueta de cuento entre robles centenarios; el casco histórico de Balmaseda, con sus puentes medievales y conventos reconvertidos; o las casas solariegas de Durangaldea, escondidas entre bosques y leyendas. Y en la mesa, cómo no, platos como el bacalao al pil-pil, las alubias de Gernika o los quesos de oveja latxa, que encuentran en el txakoli su mejor compañero de viaje.

Un vino con alma atlántica y sin complejos

Con 35 bodegas y 172 viticultores, la D.O. Bizkaiko Txakolina suma ya 445 hectáreas de viñedo que se extienden desde los acantilados hasta los valles más frondosos. La variedad de suelos, microclimas y manos que lo trabajan se traduce en vinos que respetan su origen pero no temen a la evolución: desde espumosos por método tradicional hasta blancos con crianza sobre lías o fermentación en barrica.

Como explicó Leire Sáez, directora de Turismo de la Diputación, esta ruta “es una apuesta por reconectar con lo auténtico, desde la sostenibilidad y el disfrute”. Un proyecto de turismo regenerativo donde cada copa habla del paisaje, de quienes lo trabajan y de un futuro en el que el txakoli gana presencia y prestigio.

Así que si buscas un viaje que combine naturaleza, patrimonio, bodegas con personalidad y buena mesa… la Ruta del Txakoli de Bizkaia te espera con los brazos abiertos y las copas listas.

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