La exposición “ Desenfocado, otra visión del arte” que se muestra actualmente en la sede de Caixa Fórum de Madrid toma como origen las series de las Ninfeas del museo de la Orangerie de Paris pintadas por Claude Monet cuando padecía de cataratas, y como conocedora de la patología ocular del pintor voy a realizar una serie de visitas guiadas de octubre a marzo, tituladas “ La anatomía del desenfoque “
Y se puede uno preguntar ¿Que hace una oftalmóloga explicando los mecanismos de la visión en una exposición de arte?
Quizás mi actividad profesional me lleve a poder comprender bastante bien, lo que pasaba en los ojos de Monet cuando estaba realizando sus grandes cuadros de las Ninfeas sumido en la niebla del desenfoque.
Como oftalmóloga siempre he intentado sacar a mis pacientes de una manera o de otra del desenfoque en sus ojos, bien prescribiéndoles gafas, o bien operándolos, y desde luego ahora representa todo un reto para mi hacer todo lo contrario, lograr que en la visita a la exposición de Caixa Fórum las personas interesadas se sumerjan en ese mundo mágico y misterioso del desenfoque, que desde luego no es nada fácil porque cuando vemos desenfocado el ojo y el cerebro trabajan en unas condiciones muy distintas de la que utilizan cuando vemos nítido.

Estos cuadros inmensos pensados para para las dos salas elípticas del museo de la Orangerie de Paris los realizó Monet cuando estaba sumido en la niebla y el desenfoque de sus cataratas , y quizás por esto al mirarlos se puede caer en un estado de atención difusa, que finalmente se vuelve vaga , inacabada, imprecisa, de manera que al estar frente a ellos se tiene sensación de estar flotando en el estanque del jardín de Monet en Giverny .
Monet comienza las pinturas de las Ninfeas en 1914 con el inicio de la primera guerra mundial en unas circunstancias personales muy difíciles: su segunda mujer Alice Hoshéde acababa de fallecer de una leucemia, su hijo mayor había muerto hacia poco de una enfermedad rara y su hijo menor estaba en el frente, y para poder huir de todo eso, se refugiaba durante doce horas al día sin parar de pintar en unos grandes talleres que había hecho construir en su jardín de Giverny .
En esa época escribía :
“He vivido cinco o seis años allí dentro, sin parar de pintar. Me parece una frivolidad que yo solo este pensando en el cromatismo, mientras suceden cosas horribles en el mundo”.
Pero quizás el estar sumergido en el desenfoque de sus ojos por sus cataratas y en su pintura le permitía poder suavizar todos los horrores de la guerra y de su vida personal y poder verlos de otra manera.
Por eso en esta exposición además de poder disfrutar de las obras de arte, también se va a poder hacer una reflexión filosófica sobre todo eso que podríamos incluir dentro del mundo del “desenfoque “ aquello que para el ojo y para el cerebro humano es tan espantoso, que llega a ser muy difícil poder mirar cuando la visión es nítida , las guerras ,los campos de concentración y algunas circunstancias atroces vividas por la humanidad que quizás sólo puedan comprenderse mirándolas desde la borrosidad.
Monet terminó sus decoraciones de las Ninfeas para el museo de la Orangerie , pero no pudo verlas colocadas en el sitio para el que las había creado, porque falleció poco antes de su inauguración.
La visión desenfocada ha sido siempre algo muy difícil de comprender y de hecho después de su inauguración en 1927 las dos grandes salas circulares de las Ninfeas dejaron de visitarse, utilizándose como almacén del museo, incluso el 25 de agosto de 1945 durante la segunda guerra mundial un obús destruyó el techo de una de las salas y las pinturas que no estaban protegidas, se salvaron milagrosamente.
Tuvo que pasar bastante tiempo, y cuando en 1955 Alfred Barr compró para el Museo de Arte Moderno de Nueva York al hijo menor de Monet uno de los bocetos de las Decoraciones que el pintor había desechado para el museo de la Orangeríe .Y al exponerlos en el MOMA con gran éxito, las Decoraciones de las Ninfeas volvieron de nuevo a ser valoradas
Esto nos puede indicar que la visión desenfocada ha sido siempre algo bastante difícil de poder comprender
Una aproximación literaria bastante certera a las sensaciones que se experimentan al estar delante de estas grandes telas pintadas por Monet la ha hecho Grégoire Bouiller en su ensayo titulado “ El síndrome de la Orangerie”, que ha servido también de inspiración para esta exposición, en ella el autor escribe :
“Verdaderamente delante de las Decoraciones de las Ninfeas no se ve nada preciso, nada definitivo. Es necesario acomodar la visión aproximándose y alejándose de ellas, perdiéndose entre la miopía y la hipermetropía “
Y estas palabras quizás puedan ser las que más adecuadas para relacionar las pinturas de las Ninfeas de Monet con la oftalmología.
Por lo tanto, para poder comprender totalmente el sentido de esta exposición puede ser necesario realizar primero un repaso muy somero de la anatomía y fisiología del ojo.
El ojo funcionaría como una cámara de fotos de las antiguas, que posee dos lentes (una más externa, que es la córnea y otra más interna que es el cristalino), y también una película fotosensible (que tendría la misma función que el carrete de las máquinas de fotos ) que es la retina, en la que también penetra el nervio óptico que es el encargado de transmitir las sensaciones visuales al cerebro. Porque es realmente el cerebro el que asimila lo visto por el ojo a través de una serie de circuitos neuronales que son como redes eléctricas, denominados conectomas
La imagen de la retina que los oftalmólogos vemos al dilatar la pupila y explorar el fondo de ojo, es la de una membrana anaranjada que está constituida en su parte más central por la fóvea, que representa el 2 por ciento del total de las células visuales, donde se acumulan los conos sensibles a la luz . Esta parte es la responsable de nuestra visión nítida y es la que empleamos normalmente. Pero el 98 por ciento de la retina restante está constituida por otras células llamadas bastones, que son las responsables de nuestra visión en la penumbra y con las que percibimos la profundidad y del movimiento de lo visto. Esta parte de la retina normalmente no tiene un papel demasiado importante en nuestra visión, porque siempre vemos nítido o intentamos hacerlo.

Pero cuando vemos desenfocado, el ojo invierte su forma de trabajar y utiliza sobre todo la visión de la retina periférica, algo que es excepcional para el.
Por ello la visión desenfocada puede llegar a ser muy difícil de comprender, ya que lleva nuestras percepciones visuales a un camino nuevo que normalmente el cerebro no conoce, porque no lo utiliza y que le es muy difícil de asimilar poniéndonos en situaciones que pueden llegar a sernos muy extrañas, e incluso incómodas.
Todas las visiones nítidas se parecen, porque todos estamos acostumbrados a ver nítido de una manera o de otra, y si no lo hacemos acudimos al oftalmólogo para que nos saque del desenfoque, prescribiéndonos unas gafas, o operándonos .
Nuestro cerebro está acostumbrado a la nitidez y por ello las imágenes nítidas son más fáciles de comprender para todos.
Pero sin embargo cada visión desenfocada lo está a su manera porque en su percepción el ojo utiliza esa visión de la retina periférica, que normalmente no se emplea, y al hacerlo somete al cerebro a un nuevo reto , llevándole al mundo de los indeterminado, de lo impreciso , del desorden, adentrándole también en el mundo de lo sugerido.

El desenfoque nos adentraría en ese mundo de la luz de la aurora, que tan bien describe María Zambrano en sus escritos, en el que cuando la luz del día comienza a iluminar la oscuridad de la noche ,el ojo deja de usar esa visión desenfocada adaptada a la oscuridad captada por la retina periférica, que le es tan extraña, para volver a emplear de nuevo la visión de la retina central , haciendo que los objetos borrosos se vuelvan nítidos
Por esto esta exposición va mucho más allá de la visión desenfocada, porque la borrosidad es capaz de hacernos reflexionar sobre hechos tan atroces como las guerras o los campos de concentración. Situaciones que quizás solo puedan asimilarse de alguna manera viéndolos desde el plano del desenfoque , de la borrosidad .
Y de todas las causas oftalmológicas que pueden producir desenfoque en esta exposición, la que tiene una mayor importancia es la catarata que fue la patología ocular que llevó a Monet a trabajar en sus obras con ese estilo tan característico.
Claude Monet que era un pintor tan extraordinariamente capacitado para percibir los cambios de luz en el motivo que pintaba ,también lo era para captar los efectos que producía la luz en sus ojos enfermos y con sus pinceladas puede mostrar, incluso mucho mejor que cualquier libro de oftalmología las percepciones alteradas de un ojo afecto de catarata.
Claude Monet convivió mucho tiempo con sus cataratas, se le diagnosticaron en 1912 y no se operó del ojo derecho hasta 1923. Quizás para otro pintor el padecer la catarata podría haber impedido la realización de su obra, pero la capacidad de Monet para captar la luz en el motivo y en sus ojos, hizo que sus cataratas hiciesen el efecto contario, convirtiéndose en su fuente de inspiración.
Así mucho antes de que comenzase las decoraciones de las Ninfeas , Monet fue capaz de pintar como nadie la niebla sobre el Sena, y cuando lo hizo ,escribe :
“Ver a través de la niebla es tan bello, me gustaría poder pintarlo “.
Y realmente logra hacerlo con una gran precisión inspirado por su propia borrosidad ocular.
Pero según pasaba el tiempo las cataratas de Monet iban desarrollándose cada vez más, hasta que el mismo se dio cuenta de que estaba estropeando sus decoraciones de las Ninfeas que continuaba pintando ya sin ver nada con su ojo derecho.
Por ello en 1922 consulta a uno de los especialistas en oftalmología más reputados de París, el Dr Coutela que le indica la operación primero del ojo derecho, que era del que peor veía. Pero como Monet conocía otros pintores que se habían operado y después no habían podido continuar trabajando, decidió postponer la intervención lo más posible.
Su oftalmólogo para evitar en principio la operación le prescribió unas gotas de dilatar la pupila en su ojo izquierdo, que era por el que aún veía algo.
Los oftalmólogos sabemos que la instilación de gotas midriáticas en las personas con cataratas mejora algo su visión, por lo que Monet al ponerse estas gotas y aumentar aún más su desenfoque, le escribe a su oftalmólogo muy agradecido :
“Querido doctor sus gotas son maravillosas, si le hubiera consultado antes no había pintado las mamarrachadas que he hecho pensado que veía bien “
Pero al cabo de un tiempo el propio pintor se dio cuenta de que al pintar sin ver bien estaba estropeando los cuadros de las Decoraciones que además debía terminar en un plazo de tiempo fijo.
Así que decidió operarse del ojo que veía peor, el derecho.
Realmente las operaciones de cataratas en la época de Monet no eran como las que se realizan ahora, que la intervención dura media hora, y el paciente se va a casa con el ojo destapado y sin guardar reposo.
Cuando Monet se operó la cirugía se realizaba en dos tiempos y durante el periodo postoperatorio el paciente debía estar en reposo absoluto y con los dos ojos tapados durante una semana.
En la época de Monet tampoco existían las lentes intraoculares que actualmente se colocan en el lugar del cristalino y compensan su poder óptico. Entonces todas las dioptrías del cristalino se debían poner en las gafas que se prescribían después de la operación.
Así en las gafas que se le prescribieron a Monet después de su operación de cataratas podemos ver que en su ojo derecho , que era el operado, llevaban un cristal muy grueso de catorce dioptrías de hipermetropía . Pero como la visión es cerebral un ojo no puede ver de un tamaño y el otro de otro, por ello para poder usar estas gafas se ponía un cristal esmerilado que suprimía la visión del ojo izquierdo, que estaba sin operar. Por lo tanto, cuando Monet utilizaba estas gafas solo vería con el ojo derecho, que era el operado.
Yo desde luego como oftalmóloga si Monet hubiera sido mi paciente le habría dicho que utilizara las gafas, pero como pintora aficionada, creo que hubiera hecho lo mismo que él, habría preferido seguir utilizando la visión del ojo izquierdo que desde luego era mucho más desenfocada que la del derecho, pero que para él, que llevaba tanto tiempo sumido en el desenfoque, era mucho más inspiradora.
Y en la exposición de Caixa Forum la visión del cuadro del puente japonés pintado por Monet desde la niebla de sus cataratas, es el origen de una muestra muy variada de pintura que va desde finales del siglo XIX con obras de Menardo Rosso, de Eugenie Carriére, o Giacometti , a obras de muy modernas de arte óptico, videos de Bill Viola o de Gerhard Richter obras de expresionismo abstracto de Mark Rothko, o fotografías impactantes de Christian Boltanski . Todas ellas nos permiten sumergirnos por un momento en ese mundo tan sugerente y mágico de la visión desenfocada, que visto desde el punto de vista de la ciencia y de la oftalmología adquiere otra dimensión.









