Madrid no es la ciudad más grande del mundo, tampoco es la ciudad donde viven más hispano hablantes, ni siquiera es la ciudad donde mejor español se habla, sin embargo, la capital de España aspira a convertirse en la capital mundial del español.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, esa fuerza de la naturaleza llamada Isabel Diaz Ayuso y heroína en la lucha contra el Covid, ha creado un nuevo organismo «Madrid capital del español» para convertir a Madrid en el centro mundial para todos aquellos que quieran estudiar, hablar y vivir el español. Al frente de este nuevo departamento ha puesto al actor valenciano Toni Cantó que, como el actor, y Presidente de Estados Unidos en sus horas libres, Ronald Reagan, ha elegido la política como su segunda carrera profesional. Cantó, a parte de una actividad frenética en Twitter, se ha destacado en los últimos años en defender el uso del español en aquellas regiones españolas donde se pretende arrinconar al idioma de Cervantes.

¿Por qué Madrid?

Muchos estudiantes universitarios alemanes de español suelen elegir Barcelona para hacer su Erasmus y mejorar su español, pero en cuanto ponen un pie en la bella ciudad mediterránea, en seguida se dan cuenta de su error, y es que el idioma que están estudiando, no es el idioma que se habla ni en las calles, ni en las aulas de la Universidad, ni en las tiendas de souvenirs. Hubo un tiempo en que Barcelona era la capital mundial del español. Todos los grandes escritores (españoles e hispanoamericanos: Garcia Marquez, Octavio Paz o Vargas Llosa ) iban a Barcelona, las grandes editoriales tenían su sede en Barcelona y la mejor cátedra de español en el mundo se encontraba en la Universidad Central de Barcelona. Madrid quiere convertirse hoy en lo que un día fue Barcelona.

Madrid es el motor económico de España y todo el mundo, desde fontaneros murcianos pasando por jubilados de Arkansas e ingenieros de Schleswig-Hollstein quieren vivir aquí. Es la ciudad donde nadie te pregunta de dónde vienes y todos son bienvenidos. Como dice Díaz Ayuso, vienes a Madrid a que te dejen en paz.

Se habla mejor español en Bilbao, Valladolid o Bogota, donde presumen, con razón, de hablar el mejor español del mundo. Incluso el narco Pablo Escobar, con su seductor acento de Medellín, hablaba un español de profesor de literatura de instituto. Los madrileños no tienen un acento característico como gallegos, argentinos o catalanes, pero sí son los hispanohablantes que más rápido hablan. Tienen el record mundial de velocidad.

A mis alumnos avanzados de español les digo que tendrán un dominio absoluto del español cuando puedan entender los titulares del diario deportivo Marca (el periódico más vendido en España) y tendrán nivel C2 plus, cuando vayan a una boda en Madrid y entiendan al menos el 50% de las conversaciones de los invitados. Yo que ido a muchas bodas en Madrid no he logrado entender más del 50%: hablan a velocidad de la luz, se interrumpen constantemente, cambian de conversación y usan referencias culturales y códigos solo accesibles para los más iniciados. Las academias de idiomas deberían ofrecer un curso específico: Español para bodas. Como sobrevivir a una boda en Madrid.

Los gatos, como se conoce tradicionalmente a los nacidos en Madrid o tabernarios, en su recientísima denominación, son muy simpáticos, abiertos y les encanta hablar. Algo esencial si estas buscando un buen socio de conversación. Madrid es una buena ciudad para hacer un intercambio. Si hay algo que le gusta a un madrileños más que hablar es salir. Los madrileños viven en la calle. Las terrazas de Madrid, que se han convertido en el símbolo de la supervivencia en tiempos del Covid, han inundado la ciudad, ya no hay calles hay terrazas. Todo se celebra fuera, en casa no se celebra nada y resulta tarea imposible entrar en la casa de un madrileño. Yo tengo amigos de toda la vida y no conozco ni su cocina. Aviso para los que tengan amigos madrileños y se extrañan de que no les inviten a sus casas: Es una cuestión cultural y no tiene nada que ver con la amistad. A veces pienso que el madrileño tiene la casa solo para ducharse. Duermen poco, salen mucho y se matan a trabajar.

«Madrid, capital mundial del español» es un proyecto turístico, cultural, educativo y económico. Y será un éxito, porque los madrileños son muy trabajadores, muy cabezones y unos optimistas enfermizos. Como me dijo una vez el portero de mi primer piso compartido en Madrid con esa sabiduría tan castiza de los madrileños: Siempre hay que mirar el lado positivo de las cosas aunque no lo haya.

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