Actor: @brielgonzalez
Agencia: @ralph.talents
Foto: @danilomoroni_ph & @jcartoledo
Dirección de arte: @moroniandtoledo
Vestuario: @aliagabyaliaga &
@arneses_samuraisan_harness
Maquillaje: @marinamua__93

Briel González es un joven actor gallego que tiene como pretensión desvelar la magia de la interpretación. Su esfuerzo constante le ha llevado a participar en la obra “Una noche con ella” dirigida por Juan Luis Iborra. Una historia que cuenta la vida de Loles León a través de un fuerte componente musical como es el cabaret o el music hall. Una obra que, sin duda, hará pensar al espectador. 

Hablemos de tus comienzos en el mundo del espectáculo, ¿qué fue lo que te motivó a adentrarte en esta disciplina artística?

La verdad es que no tengo claro cuáles fueron mis comienzos ni qué es lo que me motivó a adentrarme en este mundo. He estado subido a un escenario desde que tengo memoria.  Recuerdo, cuando tenía seis años, me dieron el protagonista en la función del colegio en la que encarnaba a un robot futurista que se transportaba por error al nacimiento de Jesús. Y, mientras descubría los valores de la empatía, la bondad, la humildad…sufría un proceso de humanización en el que iba perdiendo sus piezas metálicas. Recuerdo que ensayaba solo en mi casa para saber hacer el cambio de voz robótica a la humana para poder contar bien la historia. Así que es algo que he llevado dentro desde que nací y que siempre me ha gustado. 

¿Qué actores y actrices fueron tus referentes?

Esto nunca me lo he preguntado porque, como te he dicho, me encanta hacer esto desde que era muy pequeño. Es verdad que, cuando mi padre me ponía películas en las que salía Jack Nicholson, yo sentía todo el rato. Me encantaba todo lo que hacía con la cara, con la voz y yo pensaba, “quiero ser como este señor algún día”. 

Toda persona aspira a convertirse en algo en la vida, ¿cuál es tu mayor aspiración?

Yo creo que poder seguir trabajando y viviendo del arte sin parar. Contar historias y encarnar personajes con arcos y transformaciones complejas es lo que más me llena. Ver y comprobar que la gente disfruta del trabajo que hago es la mayor satisfacción que uno puede tener en esta profesión. 

¿Cuál crees que es la principal función que tiene el teatro para con el público?

Hay mucha gente que piensa que es didáctica pero, en realidad, cada vez que charlo con personas con las que no comparto profesión recibo cierto desdén por el producto nacional, tanto teatral como audiovisual. No entiendo el por qué ya que en otros países adoran lo que hacemos. Yo creo que este arte tiene que seguir siendo comprometido y seguir poniéndonos ese espejo social delante para mostrarnos quiénes somos. Igual ese desdén surge de la vergüenza o de la no aceptación de cómo somos, pero el arte no siempre ha de ser cómodo. En esta obra pasa. “Una noche con ella” puede sacar los colores a personas que no están preparadas para oír ciertas cosas. Siempre que nos dicen que reflejamos buenos valores me sienta bien porque es la esencia de nuestro trabajo. No enseñarle nada a nadie como te he dicho, no es una función didáctica sino hacernos pensar en quiénes somos y cómo queremos ser. 

¿Cómo conseguiste formar parte de la reconocida agencia Ralph Talents? ¿Cuál dirías que es el valor principal de la misma y cómo es el día a día de trabajo? ¿Por qué decides apostar por esta agencia de representación? 

Tiene mucha gracia esta pregunta porque la manera en la que nos conocimos fue hace justo cuatro años por azar. Rafa Abad, director de Ralph Talents, buscaba un actor que supiera bailar claqué para un proyecto en Lisboa. Nos cruzamos por la calle en plena Navidad, se acercó a mí intuyendo que yo era esa persona y me lo propuso con total naturalidad. A la semana siguiente hice el casting, la intuición fue buena porque fui seleccionado, aunque finalmente por temas de agenda no pude viajar para grabar y a raíz de esto muy pronto llegaron nuevas oportunidades…Es así como   empecé a trabajar en la agencia. Siempre nos hemos entendido a la perfección, tenemos clara la línea de trabajo que queremos seguir. Nos tenemos mucho respeto y es todo muy fácil. Yo estoy feliz porque sé que cree en mí y apuesta por mi talento. 

El valor principal para mí es sentir que formo parte de una pequeña gran familia. Hay agencias que tienen cientos de actores y trae como consecuencia la impersonalización. Ralph apuesta por un número reducido de caras por lo que el trato es más cercano, nos conoce personalmente, se reúne con nosotros, nos aconseja…Se interesa hasta por el más mínimo detalle, esa es la clave.

El día a día de trabajo es bastante dinámico y ágil. Desde Ralph Talents me envían las citaciones para acudir a los diferentes castings. Ahora en la época del co-vid, hay muchos que se hacen desde casa Al haber menos castings presenciales que antes, muchas veces me solicitan un self tape. Para auto-grabarme la prueba, monto mi set en el salón, tengo en cuenta las indicaciones de vestuario, preparo el texto y   me aseguro de enviar el material en el plazo de entrega.

Hablando con Ralph Talents en la entrevista previa consideran que eres uno de los actores de tu generación que más lejos van a llegar, ¿cómo te sientes ante estas expectativas?

La verdad es que me sorprende porque, a veces, considero que él cree más en mí que yo mismo. Yo trato de dar siempre lo mejor de mí en el trabajo y estoy a gusto con lo que hago, me siento bastante orgulloso y Rafa siempre sabe en qué repartos ubicarme y dar con las ofertas de trabajo más adecuadas. Él no tiene dudas. Cuando salgo de un casting no me pregunta “¿qué tal la prueba?” sino que directamente me dice: “Briel, no tengo ninguna duda de que ha ido genial”. Estoy muy agradecido por formar parte de Ralph Talents.

¿Consideras el apoyo de tu agencia un factor fundamental para desarrollar tu carrera profesional?

La relación de un actor con su agencia de representación es fundamental. Conozco a muchos actores que no llegan a entenderse del todo con su representante ya sean porque a veces solo miran por ellos mismos ofreciendo ciertos trabajos que puede que, a sus representados, no les llenen o convengan. Yo con Ralph Talents en este sentido tengo mucha suerte porque siempre me ha respetado todo lo que yo he querido hacer para crecer profesionalmente en cine, teatro, televisión. 

Desde el 21 de enero podremos disfrutar de “Una noche con ella”, ¿cómo definirías a tu personaje? 

En la obra, León cuenta su vida de una manera muy entrañable y desde los ojos de la niña inocente e ilusionada que lleva dentro. Mi personaje, en realidad, son varios. Cambian con ella a medida que crece y desarrolla la historia de su vida, llegando a ser tan canallas y picantes como ella o se intenta, porque ella es la reina en su estilo propio. 

Se trata de un show que intercala la interpretación con la danza, ¿cómo ha sido poder disfrutar en el escenario de tus dos áreas profesionales el teatro y tu faceta como bailarín? ¿Cuál crees que es la diferencia entre ambas disciplinas?

Estar en el escenario al lado de Loles, con la energía y la marcha que tiene, no lo puede hacer cualquiera. Esto me lo dijo mi amigo y director del espectáculo, Juan Luis Iborra, cuando me llamó para proponérmelo. Él me dijo que necesitaba un buen actor que supiera cantar y bailar bien. Yo no me lo pensé dos veces porque trabajar con este equipo con un ambiente tan familiar es una satisfacción. 

Precisamente lo que las diferencia es que la interpretación es de dentro afuera y la danza es de fuera hacia dentro. Un personaje siente y, luego, se expresa. La danza la ejecutas y, luego, sientes. Lo que requiere es trabajo diario, muchas horas. La gente no lo sabe y a veces siento que se infravalora nuestro trabajo.

¿Contiene algún mensaje escondido entre las líneas del guion?

La verdad es que no contiene ningún mensaje oculto. Todo lo que cuenta Loles puedes escucharlo o no pero, si sabes lo que quiere decir, te llega. Depende del espectador porque ella lo dice al principio: “Mi boca está tan sellada como la cámara acorazada del Banco de España”. Propone al espectador hacer el ejercicio de entender por dónde ella va y lo que quiere decir. En esta vida no se puede decir todo claro.

En dicha obra apareces con una caracterización muy particular, ¿cómo definirías este estilismo? 

Diría que es sexy pero elegante y, sobre todo, es sostenible. El vestuario de la obra lo ha diseñado Manu Fernández y lo han llevado a cabo gente de Apramp que es una asociación que protege a las víctimas de la trata. Todo está hecho con materiales reciclados, con mucho estilo y con muy buen gusto. Hay que comprometerse con la sociedad y dar ejemplo siempre. 

Tus dotes interpretativas te han llevado a interpretar personajes televisivos en series como “Valeria” o personajes en cine como tu aparición en “Violetta, la película”, ¿cambia la forma de trabajar?

No creo que cambie la forma de trabajar en los diferentes ámbitos de la interpretación pero sí es verdad que lo que sí notas es que, cuando empiezas a rodearte de gente tan profesional que trabaja en primera línea, como cuando fui a Londres a trabajar en la película “Teen Spirit” con Max Minghella y con el director musical de “La La Land”, yo flipaba. Por supuesto que te cambia la forma de trabajar. Estar en primera línea no es solo hacer las cosas bien sino que también tienes que hacerlas rápido, eficiente y estas experiencias te dan mucha soltura ante la cámara. 

Hagamos una mención especial a tu trabajo con Ángel Gracia. Son pocos los actores españoles que han sido dirigidos por el director de Los Ángeles que ha realizado el mítico videoclip True Blue de Madonna y ha trabajado con actrices de la talla de Penélope Cruz. ¿Qué sentiste cuando tu agencia de representación te llamó para trabajar en una serie dirigida por Ángel Gracia?

Esta experiencia fue mágica porque ese verano no tenía trabajo en Madrid y pensaba pasarme las “vacaciones” en A Coruña con la familia. Tenía la maleta hecha y me iba a la estación cuando, de repente, me llama mi representante para decirme que el casting les había encantado y que no tenía vacaciones. En el rodaje, en el set, estuve muy tranquilo porque yo no sabía quién era él. De haberlo sabido me habría ido por la pata. Yo no sabía el nivel de las personas con las que él trabajaba. Yo simplemente iba, hacía mis personajes, decía mis frases y me iba a mi casa tan tranquilo. No sabía que él estaba tan acostumbrado a ver a grandes artistas y lo supe después, cuando terminó el rodaje, y ahí me entraron los nervios. 

Una obra teatral puede mezclar ficción con realidad, ¿crees que el arte debe servir para dar voz y denunciar ciertos aspectos sociales mediante la interpretación? 

Por supuesto que creo que tiene que haber un componente de realidad. El arte tiene que acompañar a la sociedad en el momento en el que está. Tiene que mostrarle al público, dependiendo de cada visión de cada director, cómo él ve la sociedad y cómo son los personajes. Cómo actúan dependiendo de lo que esté pasando. A veces hay que mezclarlo con ficción porque, en sí, para darle la perfección a la pieza a veces la realidad no acompaña para cerrar el ciclo de un argumento. 

¿Cuál ha sido la última obra que ha visto en vivo como espectador? 

Lo último que he visto ha sido en Teatros del Canal y era “Transverse Orientation” de Dimitris Papaioannou. Me pareció que era arte con mayúsculas. Me transportó a un mundo en el que me faltan palabras para describirlo. No había trama, era un panorama de distintas cosas, de distintas imágenes que se sucedían con una elegancia abrumadora. Cuando terminaba de pasar una cosa, ya estaba pasando otra. Había un toro gigante en el escenario que lo movían entre varias personas y llegabas a creerte que era un toro de verdad. Había momentos que te ponían la piel de gallina. 

En un futuro, ¿en qué ámbito te gustaría centrarte más (cine, televisión o teatro)?

Todo tiene su cosa, pero yo diría que el cine, sin lugar a dudas. Es el ámbito en el que hay más mimo, cuidado y respeto por contar historias buenas. En el que tienes, como artista, la mejor oportunidad para trabajar las diferentes capas de tu personaje. El teatro lo adoro, he trabajado muchísimo en teatro pero es verdad que lo audiovisual te da esa oportunidad de profundizar en tu personaje. Llegas al set, tienes tu lista de secuencias y sientes que va creciendo, le vas dando capas y matices de tu personalidad. En una obra de teatro vas y haces todos los días lo mismo. Es muy interesante porque tienes un arco de personaje, lo vives cada día diferente y eso es algo que también me gusta. Pero, en rodaje, solamente tienes una oportunidad y, a veces, parece que es más real, se queda ahí reflejado la esencia. Siempre estás tú en tus personajes porque los abordo desde mi personalidad y desde mi forma de hablar y entender la vida. Un buen profesor una vez me dijo que todos los personajes son tóxicos como el ser humano. A mí me gusta abordar la toxicidad y, sobre todo, cuando sobre papel hace cosas cuestionables me gusta que la gente le quiera, sientan empatía por él y que puedan entenderle por sus razones. Al fin y al cabo, es lo que te va a hacer pensar. 

Nos encantan las prendas que has elegido para este shooting, ¿cómo ves la conexión cada vez más fuerte entre actores y creadores de moda? 

Es inevitable porque todos somos artistas aunque manejemos diferentes lenguajes. El atuendo también habla, también cuenta una historia o describe un personaje. Es muy importante y no ven esa figura del diseñador de vestuario, por ejemplo. Cuando hablé con Ruth Duréndez esto fue porque vi a Lara Álvarez vestida como Lara Croft, digo: “esto me encanta”. Encontré a Ruth Duréndez, supe que estaba dispuesta a engalanarme con su marca transgresora de arneses, “Samurai San”. Luego, con Fernando Aliaga que hace una reinterpretación del traje clásico que me encanta, vi que era el tándem perfecto. A mí me gusta apoyar el arte y la moda lo es.