Si hay algún artista que nos haga liberar emociones con la sensibilidad que imprime en la letra de cada una de sus canciones, sin duda alguna, es Beret. El Auditorio Rocío Jurado albergó el pasado 24 de octubre la presencia de cientos de asistentes que acudieron para disfrutar de una velada con el cantante sevillano que presentó su último trabajo discográfico.

 

“Prisma” está compuesto por canciones que cuentan historias con las que somos capaces de empatizar y sentirnos protagonistas de las vivencias que narra. Un repertorio que, atendiendo a las palabras de su compositor, habla de autosuperación y del amor en todas sus formas.

En la pantalla aparecía el nombre artístico de Francisco Javier Álvarez Beret cuando, cerca de las 21:20 hrs, se encendieron los focos del escenario mostrando la figura geométrica que da nombre a su primer álbum de estudio: Prisma. Unos acordes a piano acompañados de un compás con palmas evidenciaban la canción que inauguraría la noche. “Si por mí fuera”, uno de los temas más enérgicos, arrancó desde el minuto cero con la voz de los asistentes cantando junto a su paisano Beret, una situación que se daría durante el transcurso de la noche. Un público que no entendía de edades pero que compartía un mismo propósito: disfrutar. “Te echo de menos”, llegó con un mensaje directo y un juego de luces que transportaban al recuerdo de esa persona a la que le dedicaríamos el título de la canción.

“He soñado mil veces el poder estar aquí cantando con ustedes” fueron las primeras palabras pronunciadas por Beret hacia su público o, como él mismo se refiere, a su “familia”. Presenciamos un Beret agradecido a toda una ciudad “que me ha visto tantísimas veces caer y tantísimas veces levantarme”. El sevillano presentó su sencillo “Diez mil porqués”, en la que se sinceró con su público y admitió que “sin darme cuenta realmente empecé a creer en las cosas que más se sienten. Más que justificar toda razón o una causa, empecé a buscar diez mil porqués”, plasmando en la pantalla un interrogante tratando de encontrar respuesta. La noche siguió con un tema con el que, probablemente, todos nos sintamos identificados. Un tema en el que, “traté de decirle a esa persona que yo sé que me miras pero no me ves”. Solo con el acompañamiento del piano comenzó a entonar “Cóseme” en un escenario teñido de azul. La noche dio un giro inesperado con un tema cargado de positivismo como es “Sentir” que evidencia que “el disco está fuera de cualquier tipo de etiqueta” según las palabras del cantante.

Llegó el momento de presentar una colaboración con su amigo y compañero de profesión, Pablo Alborán, refiriéndose a él como “una persona súper admirable” con una conexión que se tradujo en “Sueño”, que habla de “una meta inalcanzable”. Beret dirigió una pregunta al público con la que pretendía saber cuántas personas de los allí presente escuchaban su música desde hace tiempo. A ellos les dedicó “Pandora”, una canción que dejaba para el público que lo apoyó desde los orígenes “de aquel chaval que llevaba sus rastas y cantaba su rap”. Era la hora de interactuar con su “familia” y trazar una línea imaginaria con la que crear dos equipos, los de su derecha y los de su izquierda, que debían entonar el estribillo versionado de Michel Teló, “Bará Berê” .

Un juego que duraría hasta el final de la velada. “Ojalá” nos transportó a la luna mientras que “Dime quién ama de verdad” nos convirtió en las estrellas que iluminaban el Auditorio Rocío Jurado esa noche. Esta última es “la canción que más ha viajado y estado en muchísimos sitios de España y Latinoaméricana” recalcó el cantante. Precisamente ese viaje le llevó a una colaboración con el grupo colombiano Morat y el resultado fue “Porfa no te vayas”.

“Me he dado cuenta de que la música, más que simples notas o un corto pentagrama, crea un efecto mariposa precioso que hace que todos nosotros tengamos un punto en común” y en eso, precisamente, consiste la magia de la música. Una carta sobre la pantalla titulada “Vuelve” fue entonada por el público que, en ocasiones, fue acompañado por un Beret que quería escuchar a una masa entregada.

“Lo siento” y “Bye Bye” parecía que se convertirían en las canciones que cerrarían la noche cuando, ante el clamor del público, Beret decidió hacer algo que hacía en sus primeros conciertos en los que “llegaba el final y no teníamos temas porque, ¡joder!, cantábamos demasiado pero la gente quería más”. Tras hacer un sondeo entre el público decidió volver a cantar dos de sus temas más afamados pero con una condición “cantarla más fuerte que antes”. Así es como “Vuelve” y “Lo siento” alcanzaron el súmmum del concierto desencadenando una gran oleada de aplausos.

No fue necesaria una puesta en escena extravagante, solo una pantalla y la voz como instrumento principal , para conseguir sumergir al público en un ambiente íntimo, sentimental y emotivo. Un concierto que superó las expectativas de sus asistentes que, seguramente, experimentaron multitud de sentimientos en estado puro.

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