Laura Grani

Probablemente, la invitación a la Fiesta de la República Italiana en Madrid sea una de las más deseadas de la temporada primaveral madrileña. Cada 2 de junio, el jardín de la Embajada de Italia en Madrid se convierte en el punto de encuentro más elegante del inicio del verano capitalino. El elegante palacete que alberga la Ambasciata, una joya arquitectónica del barrio de Salamanca, añade aún más encanto a esta celebración: con sus amplios salones y su jardín arbolado, es el escenario perfecto para una noche tan especial.

Este año, la celebración ha vuelto a brillar con luz propia y lo ha hecho con un invitado de excepción: Abruzzo, una región fascinante que ha llegado dispuesta a conquistar corazones (y paladares) españoles.

La noche fue cálida, el jardín estaba precioso y no cabía un alfiler. Copas en alto, bandejas de delicias italianas circulando sin descanso y conversaciones animadas bajo las palmeras. El embajador Giuseppe Buccino Grimaldi, impecable anfitrión, abrió el acto con un discurso en el que celebró la hermandad entre Italia y España, pero también puso el foco en el protagonista de la noche: una región poco conocida fuera de Italia, pero que guarda verdaderos tesoros. Entre los asistentes, caras conocidas del ámbito diplomático, cultural y político, incluidos los ministros españoles Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas, que no quisieron perderse esta cita imprescindible del calendario institucional y social.

Abruzzo: del Apenino al Adriático, sin perder el apetito

Abruzzo se presentó en Madrid como quien llega a una fiesta sabiendo que tiene mucho que ofrecer. Montañas, bosques, pueblitos de piedra, costa salvaje, gastronomía generosa… y un acento acogedor que lo tiñe todo de autenticidad. Es una región que te invita a parar, mirar alrededor y disfrutar.

Durante toda la noche, en los distintos puestos gastronómicos distribuidos por ese espectacular jardín, se sirvieron platos típicos de las diversas provincias de la región. Desde las montañas de L’Aquila, con sus contundentes guisos de legumbres y embutidos como el mortadella di Campotosto, hasta Chieti, con sus pallotte cace e ove (bolitas de queso y pan), pasando por la porchetta que el chef Negrini trajo como embajador sabroso de Teramo. No faltó tampoco el toque marinero de Pescara, con su pescadito frito inspirado en los tradicionales trabocchi de la costa adriática, esas plataformas de pesca reconvertidas en pequeños templos del producto local. Un recorrido sabroso y sensorial por Abruzzo, sin necesidad de moverse de Madrid.

También hubo clásicos como los arrosticini, quesos curados con carácter, embutidos artesanos y la deliciosa pasta alla chitarra, elaborada con ese utensilio que parece una guitarra y corta como una navaja, y dulces como el parrozzo o los confetti. Todo regado con Montepulciano d’Abruzzo y Trebbiano, vinos que capturan el alma de esta tierra: sincera, intensa y llena de matices.

Como guiño cultural, se presentó además una escultura del artista Pietro Cascella, curiosamente evocadora de las célebres Meninas de Velázquez, como antesala de la exposición que el Instituto Italiano de Cultura de Madrid le dedicará este otoño a la célebre familia Cascella, originaria de la región.

Abruzzo se queda en Madrid… al menos medio año

La presencia de Abruzzo en Madrid no se limita a una noche de brindis y música italiana. Lo que empieza ahora es un programa de seis meses repleto de actividades que llevará lo mejor de la región al corazón de la capital española.

Habrá exposiciones, catas, ciclos de cine, encuentros con operadores turísticos, eventos con foco en la innovación, la sostenibilidad, el arte y la enogastronomía. Todo ello en colaboración con entidades como Casa Abruzzo y la Cámara de Comercio Italiana para España, con el objetivo de estrechar aún más los lazos entre ambos países y posicionar a Abruzzo como un destino que combina autenticidad, belleza y oportunidades.

Si algo quedó claro en esta 79ª edición de la Fiesta de la República es que Italia siempre sabe celebrar, y que Abruzzo tiene todo lo necesario para convertirse en el próximo gran descubrimiento del viajero español. Así que, si este verano te apetece dejarte sorprender más allá de lo obvio, Abruzzo te espera: con mar, montaña… y mesa puesta.

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