Graduada en Historia, museóloga y profe. Vivo, sueño y trabajo en un museo. Educadora sin remedio. Un día me puse las gafas violetas y ya no las solté. Mi único credo se llama Madeleine Vionnet. Con todo eso a las espaldas, yo a la vida solo le pido un capuccino, una sinfonía de Prokófiev y la Vogue del mes.
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