La semana pasada, Theodore Obiang celebró su sexta reelección como Presidente de Guinea Ecuatorial. Tras 43 años en el poder, el octogenario mandatario ostenta el récord de permanencia en una presidencia nacional. Pero no todo son buenas noticias. Su aplastante victoria, nada menos que el 99’7% de los votos, la oposición la ha calificado de fraude. Ningún organismo internacional avala la limpieza del proceso. La verdad es que cuesta confiar en las garantías democráticas de un hombre que no le incomoda definirse en público como “dictador”.

Algunas voces apuntan a que aprovechará su sexto mandato para intentar mejorar su imagen internacional. ¡Qué tenga suerte! La va a necesitar, si esas son sus intenciones. Aunque, en mi opinión, dudo que tenga proyectos concretos para este “mandato”. Su hijo, popularmente llamado, Teodorín seguirá de Vicepresidente, a la espera de suceder a su padre. Su partido, el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) sigue controlando todos los escaños del senado y de la cámara de diputados, salvo uno. Quién sabe si por error, Ciudadanos por la Innovación (CI) dispone de un único diputado.

“La semana pasada, Theodore Obiang celebró su sexta reelección como Presidente de Guinea Ecuatorial”

Con sus inmensas riquezas petrolíferas, Guinea Ecuatorial podría convertirse fácilmente en un Catar africano. Por desgracia, la rapacidad de la familia Obiang y la cúpula militar, mantiene a la población en la miseria. Y lo más increíble del caso es que de los dos únicos Presidentes que ha conocido el pequeño país, cuesta decidir quién sobresale en crueldad.

En 1968, la colonia española alcanzó su independencia. Al afrontar cuestión colonial, el gobierno franquista se dividió en dos bloques. El encabezado por el vicepresidente y almirante, Carrero Blanco, ambicionaba imitar al vecino Portugal. La intransigencia de los dictadores Salazar y Caetano convirtió la disolución del imperio colonial portugués en la una sangrienta guerra de varias décadas.

“Con sus inmensas riquezas petrolíferas, Guinea Ecuatorial podría convertirse en un Catar africano”

Las posesiones españolas en África no eran tan importantes ni llevaban tanto tiempo bajo nuestra bandera. Quizás ese fue el motivo principal, junto al deseo de mejorar su imagen internacional, para que Franco accediera a las demandas de su ministro de exteriores, Castiella, quien encabezaba el ala del gobierno que abogaba por una descolonización de guante blanco.

Para frustración de Carrero Blanco, Franco accedió a otra demanda de Castiella: convocar un referéndum constitucional y elecciones libres en Guinea Ecuatorial. Tal vez sorprenda a un ministro franquista abogando por tales vías, pero, a partir de mediados de los cincuenta, dentro de la dictadura, incluso en la cúpula, se hicieron un hueco, auténticos reformistas que aspiraban a transformar el régimen desde dentro.

“Franco accedió a convocar […] elecciones libres en Guinea Ecuatorial”

En 1968, la constitución elaborada por el Ministerio de Exteriores español en estrecho contacto con los líderes indígenas obtuvo el “sí” de los ecuatoguineanos. Por cierto, entre sus ponentes se encontraba un joven Herrero De Miñón, que una década después volvería a participar de la redacción de una constitución democrática, esta vez, la española.

Las elecciones presidenciales fueron efectivamente libres. Aunque los ministros españoles no ocultaron sus simpatías: Carrero Blanco por Ondó Edú, cercano a posturas de extrema derecha, y Castiella por un reformista Ndongo que había participado en la elaboración de la constitución. Sin embargo, Ndongo no consiguió pasar a la segunda vuelta que se disputó entre Ondó y un tercer candidato, Macías Nguema. Este hombre críptico se abrió paso en las presidenciales pese a haber hecho campaña por el “no” a la constitución.

Macías pasa revista con Fraga, ministro español de Información y Turismo.

Pese a que se encontraba muy lejos de las posiciones de Ndongo, este le brindó su apoyo a Macías convencido de que Ondó, era una marioneta de Carrero Blanco. A cambio, pidió a Macías el Ministerio de Exteriores, pensando que así podría ejercer un grado notable de influencia dentro del gobierno. Por desgracia se equivocaba.

En 1969, en medio de una crisis diplomática con España, provocada por Carrero Blanco que retiró depósitos financieros e incumplió la promesa de conceder ciertos créditos e inversiones a la ex colonia, Ndongo fue defenestrado, literalmente. Los guardias de Macías lo lanzaron desde una ventana del Palacio Presidencial y después le apalearon hasta la muerte.

“Ndongo fue defenestrado, literalmente. Los guardias de Macías lo lanzaron desde una ventana del Palacio Presidencial”

Poco después, Macías clausuró el parlamento, donde Ondó gozaba de mayoría relativa. Transformó Guinea Ecuatorial en un régimen de partido único, con él como dictador absoluto.

Mucho se ha escrito acerca de su personalidad y su salud mental. Aunque hoy es imposible precisar un diagnóstico, Macías sufría una mezcla de depresión alternada con megalomanía patológica, lo que apunta a alguna modalidad de bipolaridad, o bien de trastorno esquizoafectivo. No ayudaron a su estabilidad mental su cuantioso consumo de cannabis e iboga, una planta psicoactiva africana, con efectos similares al LSD. Tampoco su infancia traumática.

“Macías sufría una mezcla de depresión alternada con megalomanía patológica”

El padre de Macías era un brujo de la etnia fang, uno de los autoproclamados, dominador del evú. En la tradición fang y de otros pueblos africanos, el evú es una sustancia física o un lugar en el vientre, algunos la identifican con la bilis o la vesícula biliar, a la que se atribuye el origen de la maldad en el ser humano. Sin embargo, algunos brujos aseguran dominar esta sustancia para realizar prodigios paranormales. Esto les obliga a aumentar su cantidad interior de evú. ¿Cómo? Devorando a otros seres humanos.

Con apenas diez años, Macías vio como su padre degollaba a su hermano, al que luego devoraron toda la familia, como parte del Bweti a Njobe. Este ritual chamánico que, se supone, asegura a un clan poder político y seguridad, exige de huesos humanos. Pese abominar de su padre, Macías conservó algo de la esa fe en la brujería fang. Sabemos que practico el canibalismo ritual y acudió a brujos y hechiceros toda su vida.

Archivo:Guinea Ecuatorial en Wikiviajes.svg - Wikiviajes

La prensa franquista difundió el rumor de que Macías era homosexual. Nunca hemos encontrado información fidedigna al respecto. Sí sabemos que desde joven vivió atormentado por problemas de impotencia. Cuando aún era un funcionario más de la administración española, sorprendió a su primera esposa con un adolescente español en la cama. Lejos de avergonzarse, la dama ridiculizó a su marido, asegurando que aquel yogurín ibérico era diez veces más hombre que él. Poco después, Macías se convirtió en un ferviente anticolonialista.

Para rematar, Macías estaba aquejado de sordera y, recientemente, hemos confirmado que hacia el final de su gobierno se le diagnóstico un tumor cerebral benigno que le ocasionaba fortísimas cefaleas.

“La prensa franquista difundió el rumor de que Macías era homosexual”

Políticamente, ya lo hemos comentado, Macías era un enigma. Apenas se definía como anticolonialista. Poco después de hacerse con las presidenciales hizo pública su admiración por Hitler. Según parece siempre llevaba encima un ejemplar del Mein Kampf como si de un amuleto se tratara. Lo había leído entero al menos tres veces y se sabía de memoria varios pasajes. Nunca vio contradicción en esta admiración por el Führer y su adhesión al maoísmo.

La presidencia de Macías transcurrió entre persecuciones étnicas, corrupción desbocada y casi una guerra con el vecino Gabón, aunque de esto último Macías no fue el principal responsable. Las víctimas de su dictadura resultan difíciles de calcular. Las cifras más prudentes hablan de 30.000 o 50.000 muertes, aunque otras fuentes elevan el número a 350.000. Pensemos que Guinea Ecuatorial apenas tiene un millón y medio de habitantes.

“La presidencia de Macías transcurrió entre persecuciones étnicas y corrupción desbocada”

Sí sabemos con seguridad que unos 300 españoles murieron a sus manos. Los antiguos colonos fueron perseguidos y humillados. A los españoles que residían en Guinea Ecuatorial tras la independencia se les impusieron trabajos forzados en condiciones humillantes, como ir vestidos solo con ropa interior y descalzos. Además, solían echarles unas hormigas por encima para que les picaran, entre otras agresiones sádicas.

Paranoico y temeroso de la muerte, derribó las casas y calles que rodeaban el palacio presidencial para aislarlo por huestes militares. El distrito gubernamental de Malabo se empezó a conocer entonces popularmente como la ciudad prohibida. Todo este destrozo para irse a vivir, al poco tiempo, a Nsegayong, su aldea natal. Pocas veces volvería a Malabo.

“Macías […] llevaba encima un ejemplar del Mein Kampf

Con el dinero del petróleo, construyó numerosas mansiones y palacios por todo el país. Su obsesión era construir un Versalles africano. Entre otras excentricidades, compró decenas de coches de alta gama, no para conducirlos, sino para ubicarlos en sus jardines como si fueran estatuas. Su culto a la personalidad llegó a extremos ridículos. En la escuela primaria, los niños ecuatoguineanos aprendían su fecha de cumpleaños, sus platos favoritos o su número de zapato. También se concedió a sí mismo títulos extravagantes como “Maestro de Ciencias, las Artes y las Letras” o “Milagro de Guinea Ecuatorial”.

Theodore Obiang, Presidente de Guinea Ecuatorial.

Hartos de su locura, una parte del ejército y su clan familiar, apoyaron al sobrino de Macías, Theodore Obiang en su golpe de 1979. Sin ningún remordimiento, el nuevo dictador sometió a su tío a un juicio militar sumarísimo (por cierto, aplicando el Código Penal Militar español de entonces) y lo ejecutó. La extendida creencia entre los ecuatoguineanos de que Macías poseía poderes sobrenaturales forzó a Obiang a encargar la tarea a un pelotón de marroquíes.

toda la familia directa de Macías corrió su mala suerte. Uno de sus hijos es actualmente el rector de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial.

“El sobrino de Macías, Theodore Obiang, le derrocó en 1979”

La llegada al poder de Obiang fue recibida con sincero entusiasmo en la comunidad internacional. En España, tanto el rey Juan Carlos como Suárez, le dieron un voto de confianza a sus promesas de democratizar Guinea Ecuatorial. Poco después de su llegada al poder, Obiang viajaba a España. La prensa internacional escribió que, tal vez, España y su antigua colonia caminarían en paralelo hacia la democracia.

Todo fue un espejismo. Obiang no gobierna un régimen oficial de partido único, pero poco le falta. Tampoco incurre en las matanzas desaforadas de su tío, pero la brutalidad de su régimen no es menor. La avaricia de su clan familiar y su cúpula militar exprimen ganancias el petróleo ecuatoguineano sin complejos ni medida. La complicidad de sus clientes petroleros, así como su acercamiento a China, a la que ha ofrecido suelo para una base militar, garantizan su continuidad de Obigan en el cargo. Mientras, año tras año, la población se empobrece más.