Genéticamente iguales, moralmente superiores, políticamente criminales. Así es y será parte de la izquierda española, que siempre encuentra una excusa perfecta para armar su campaña ideológica en base a cuestiones sociales. Lo vemos el día del Orgullo, el día de la Libertad Sexual o el día de la Mujer. Por suerte el 8-M solo se celebra una vez al año, aunque con la parafernalia suficiente como para plantar cara a las rebajas de Navidad.

«Genéticamente iguales, moralmente superiores, políticamente criminales. Así es y será parte de la izquierda española, que siempre encuentra una excusa perfecta para armar su campaña ideológica en base a cuestiones sociales»

La estrategia de dejar fuera a todas aquellas situadas más a la derecha de la izquierda tradicional surte efecto cada marzo. Esto se ha convertido en el día de la marmota, donde las mujeres empoderadas de Podemos y PSOE campan a sus anchas por las calles de España, expulsando a machirulos y hembras inconscientemente machistas que fomentan el fascismo desde sus posiciones políticas. O eso creen.

Es agotador observar como, disfrazadas de heroínas de la igualdad y la libertad, las patrulleras del Gobierno de Coalición acaban vendiendo la moto de que si las chicas de Ciudadanos van con la falda tan corta es normal que reciban un buen empujón de democracia callejera. Haber pactado con VOX ya implica dejar de ser mujer para convertirse en apestadas del feminismo.

Da igual que Irene Montero ascendiera en Podemos justo cuando Iglesias rompió su relación sentimental con Tania Sánchez. O que la Fiscal General del Estado y exministra de Justicia no denunciara una red de prostitución para extorsionar a empresarios de la mano de Villarejo. Tampoco importa que Iglesias soñara con azotar a una presentadora hasta que sangrara, pues su condición de facha pepera la arrebataba todos los derechos individuales.

La ministra de Hacienda mandó callar a una periodista al golpe de «chiqui», pues ser del PSOE es más que ser mujer. Una especie de mansplaining socialista que también quedó impune entre la atenea feminista, concentrada en desacreditar a Isabel Díaz Ayuso por ser Pablo Casado con vagina. Y ni oír hablar del papel otorgado a la Primera Dama, que de ser completamente desconocida ha pasado a ser un referente de la militancia socialista y a dirigir institutos de investigación públicos.

Las capacidades de todas podrían ser rebatibles -Irene ganaría en primarias a Pablo por goleada-, pero ellas mismas se infravaloran al aceptar el ascenso por su carnet de partido y su vínculo personal y no por sus cualidades políticas que probablemente existan. Incluso el hecho de intentar dibujar un crecimiento por méritos individuales insulta a la inteligencia de aquellas mujeres que quedaron apartadas por no estar en el momento y lugar oportunos, o simplemente por defender unos principios.

«La perversión del feminismo por PSOE y Podemos es esto gracias en parte al acting de sus voceras moradas que llenan las calles en las manifestaciones sectarias»

La perversión del feminismo por PSOE y Podemos es esto gracias en parte al acting de sus voceras moradas que llenan las calles en las manifestaciones sectarias. Bajo el dogma de «si pactas con VOX te ataco», olvidan hipócritamente los acuerdos de socialistas con bilduetarras, de Podemos con dictaduras comunistas y de ambos con partidos independentistas que apuestan por la desigualdad de los ciudadanos en función de si viven en Lepe o en Girona.

Ya es un logro haber convencido a las votantes del PP que no tienen derecho a asistir a las manifestaciones feministas. Han dado argumentos a las de VOX para creer que feminismo y radicalismo van de la mano. Pero, mientras resista el muro de Ciudadanos al que deberían sumarse las opositoras de la secta -también votantes de PSOE y Podemos-, la película de que la derecha se ausenta de los actos feministas no puede distribuirse por las grandes salas.

No hay excusas ni explicaciones. Los «pero» que muchos políticos ponen son el principio del fin de la libertad. Una forma de disfrazar de feminismo el odio ideológico. Y si no, ¿qué razones tuvieron las garantes de la igualdad de la mujer y de la libertad sexual para hacer pasar por el aro a Ciudadanos y PP antes de la llegada de VOX?

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