Al fanatismo le entusiasman las teorías de la conspiración. Pocas cosas le facilitan tanto su división del mundo entre el bien y el mal. No es de extrañar que la ultraderecha vaya de la mano con el conspiracionismo. Para vehicularlo, periódicamente selecciona a alguien que encarne al diablo. Hoy ese papel se le ha asignado a George Soros. Pero no hace tantos años, el blanco de su odio era Richard Coudenhove-Kalergi.

Tal vez hayáis oído hablar del Plan Kalergi. Esta es una de las muchas teorías de la conspiración racistas sobre el Gran Reemplazo o sustitución de la mayoría blanca allí donde es mayoritaria por otras razas. A diferencia de otras conspiraciones que profetizan un reemplazo violento o de una esterilización de los blancos mediante vacunas, flúor o conservantes de la comida (se ve que los negros y asiáticos ni se vacunan ni van al super), el Plan Kalergi asegura que las élites ocultas quieren destruir a los blancos mediante la mezcla de razas.

“No es de extrañar que la ultraderecha vaya de la mano con el conspiracionismo”

La idea no es nueva. Los conspiranoicos antisemitas llevan des del S XIX repitiendo que los judíos desean anular a los arios porque son la única raza que se opone su dominio mundial. Hasta el fin del nazismo, prevalecieron las conspiraciones que basadas en la alianza secreta entre el judaísmo marxista y el capitalismo judío, para esclavizar económicamente a los arios.

Entre otros disparates, aseguraban que Karl Marx era poco menos que un agente a sueldo de la banca judía de Nueva York. Las teorías de la conspiración es lo que tienen. Justifican el odio a todos tus enemigos con incomparable facilidad.

“el Plan Kalergi asegura que las élites ocultas quieren destruir a los blancos mediante la mezcla de razas”

En 1902, la policía secreta del zar hace públicos en Rusia Los Protocolos de los Sabios de Sion. Supuestamente habían encontrado estos documentos se habían encontrado en una investigación. A grandes rasgos, el texto es un proyecto semita para instaurar un gobierno mundial. El antisemitismo galopante no tardaría en elevarlos a libro sagrado.

Richard Coudenhove-Kalergi (1984-1970)

Como se imaginará, los Protocolos son una burda falsificación de la policía zarista para inflamar el antisemitismo. Aunque no pensemos que eso detiene a los ultras. Basta con escuchar los comentarios al respecto del librero barcelonés neonazi, Pedro Varela, quien ha repetido en varias ocasiones, que no importa demasiado si los Protocolos son falsos o no, porque todo lo que hay en ellos se ha acabado cumpliendo. Y es que hay personas cuyo odio sólo se ve superado por su cinismo.

A propósito, con eso de que todo se ha cumplido se refiere a la ONU. Sí, la ONU parece ser una organización judía y gobierna el mundo… Habrá que reírse digo yo.

“los Protocolos son una burda falsificación de la policía zarista para inflamar el antisemitismo”

Hitler llegaría a estas tesis a través a de Dietrich Eckart, a quien dedicó la primera parte de su Mein Kampf. Las ideas de este médico bávaro aficionado al ocultismo se plasmaron en su ensayo póstumo El bolchevismo de Moisés a Lenin.

Eckart introdujo a Hitler en el Partido Obrero Alemán, luego Partido Nacionalista Alemán y en su grupo ocultista, la Sociedad Thule. En este último círculo, el joven cabo austríaco moldea su antisemitismo. Descubre que los arios descienden de los atlantes, ser humano creado por Dios, mientras que los judíos y otras razas inferiores descienden de las bestias o de los monos.

“Hasta el fin del nazismo, prevalecieron las conspiraciones que basadas en la alianza secreta entre el judaísmo marxista y el capitalismo judío”

Igual ahora entendemos por qué costaba tomarse en serio a Hitler cuando irrumpe en los años veinte en la política alemana. Pero durante su dictadura estas fantasías se elevaron a doctrina científica y se enseñaban en las escuelas.

Tras la desaparición del Reich nazi, el cuento de los atlantes y raza divina quedó en segundo plano. También perdió protagonismo el papel de los judíos. En las conspiraciones neonazis pasaron a ser coprotagonistas junto a las élites económicas, los masones, los progresistas

“[En la Sociedad Thule, Hitler] descubre que los arios descienden de los atlantes, ser humano creado por Dios, mientras que los judíos y otras razas inferiores descienden de las bestias”

Tampoco está muy claro por qué las élites quieren destruir a los blancos. Algunos movimientos racistas aún sostienen la idea de que las razas oscuras y los mestizos marrones serán más dóciles que los blancos a las élites. Sin embargo, la popularidad del discurso xenófobo ha restado importancia al porqué de este diabólico plan de acabar con los blancos.

Mucha gente está dispuesta a creer que efectivamente las migraciones son un fenómeno planificado para destruir Europa, América, Australia… En términos psicológicos, la teoría de la conspiración les proporciona una coartada moral. Al rechazar al extranjero de otra raza, no sólo está actuando en legítima defensa, también ayuda al extranjero al que las élites mundiales han obligado a abandonar su país. Ya no se es una persona cruel, sino solidaria.

“[Entre los neonazis, hoy] tampoco está muy claro por qué las élites quieren destruir a los blancos”

¿Hay algo que justifique que el señor Kalergi sea acusado de querer una Europa híbrida? Pues, la verdad es que no demasiadas, por no decir ninguna. La conspiración del Plan Kalergi la lanzó el neonazi austríaco Gerd Honsik, en la década de los setenta. Para hacerlo no dudó en atribuir a Kalergi palabras que nunca dijo ni escribió, incluyendo citas apócrifas que supuestamente estaban en sus libros.

Kalergi era el hijo de un conde Bohemio y diplomático del Imperio Austrohúngaro. Aunque no era judío, despertaba el odio de los antisemitas por razón de nacimiento. El padre de Kalergi había militado en el antisemitismo, de hecho, empezó un ensayo defendiendo el odio a los judíos, pero mientras lo escribía el hombre llegó a la conclusión de que todo aquello era absurdo. Cuando vio la luz, La esencia del antisemitismo (1901) se convirtió en una de las críticas más mordaces contra los antisemitas escrita por un no judío.

“La conspiración del Plan Kalergi la lanzó el neonazi austríaco Gerd Honsik, en la década de los setenta.”

Además de hijo de un traidor, Kalergi tenía otro pecado de nacimiento: su madre era japonesa. Sus padres se enamoraron cuando el conde ejercía de segundo en la Embajada Austrohúngara en Tokio. Por tanto, era mestizo.

Estandarte de la Unión Internacional Paneuropea. Nótese el parecido con la bandera de la UE.

Después de la Primera Guerra Mundial, el joven Kalergi, ya doctorado en filosofía, considera que el nacionalismo ha llevado el Viejo Continente al desastre. Además, advierte que la obsesión nacionalista con la homogeneidad cultural no sólo es un peligroso error, sino antinatural. Europa estaba llena de territorios donde convivía más de una cultura, como Alsacia y Lorena, mitad francesas, mitad alemanas. Tratar de homogeneizarlas en un sentido u otro era absurdo y una fuente de conflictos.

En 1921, Kalergi ingresa en la logia masónica Humanitas de Viena. A través de esta hermandad, contactó con intelectuales y políticos de varios países. Apenas un año más tarde funda la Unión Internacional Paneuropea, una asociación política que defendía el abandono de rivalidades agresivas entre grandes potencias europeas en favor de la cooperación entre países. De ese modo, se podría hacer frente a la dictadura soviética que veía como una amenaza para el liberalismo político.

“[Kalergi] señala que la obsesión nacionalista con la homogeneidad cultural no sólo es un peligroso error, sino antinatural”

No sorprenderá demasiado saber que tuvo que huir de Europa cuando Hitler expandió su imperio. Tras unos años en el exilió regresó y se convirtió en unos de los impulsores ideológicos de las futuras Comunidades Europeas. Su trayectoria le mereció ser el primer ganador del Premio Carlomagno, máximo galardón de la UE.

¿En todo este periplo Kalergi abogó por la mezcla de razas? Siendo mestizo no tendría nada de sorprendente, pero lo cierto es que su abordaje de la cuestión racial es marginal. Crítica duramente el racismo, pero nunca se manifestó públicamente por promover el mestizaje. Lo más cercano que podemos encontrar en su obra es la defensa de que en las sociedades del futuro el individuo debía priorizarse a sus características, de modo que no se viera excluido por su raza, religión, lengua o cultura.

“funda la Unión Paneuropea, una asociación política que defendía el abandono de rivalidades agresivas entre grandes potencias europeas en favor de la cooperación entre países”

Durante bastante tiempo, Kalergi fue la bestia negra de la ultraderecha, pero, como todos los mortales, acabó pasando a mejor vida. Entonces Soros le tomó el relevo.

Además de judío, Soros adquirió una notable fama cuando en 1992 puso contra las cuerdas al Banco de Inglaterra, un banco central de capital público privado. El gobierno británico tuvo que rescatarlo, operación en la que Soros se hizo sumamente rico.

“Soros adquirió una notable fama cuando en 1992 puso contra las cuerdas al Banco de Inglaterra”

A partir de ahí, creó la Fundación Sociedades Abiertas para promover la tolerancia social. Este concepto, “sociedad abierta” nos remite a los filósofos Popper y Habermas. En contra de lo que dice la ultraderecha, las sociedades abiertas no son las que no tienen fronteras y promueven la llegada de migrantes. Habermas y Popper describen con esta expresión a las sociedades tolerantes con el diferente y con lo nuevo.

George Soros en un acto de la Fundación Sociedades Abiertas.

Pensemos que Soros nació en Budapest en 1930. Con apenas 14 años vivió la ocupación nazi de la ciudad y las deportaciones. Como él mismo ha explicado, estas experiencias tuvieron un fuerte impacto en él. De ahí que siempre haya abogado por los derechos de las minorías y la prevención del odio. Tiene el mérito de ser uno de los pocos filántropos que ha gastado dos tercios de sus ganancias en proyectos de investigación y apoyo social a colectivos maltratados.

“[Soros] creó la Fundación Sociedades Abiertas para promover la tolerancia social”

Ya hemos visto que el cinismo de la ultraderecha no tiene límites. Así que no les ha temblado la voz para acusar al padre de Soros de ser miembro del Judenrat [Consejo Judío] de Budapest. Los Judenrat eran los comités judíos que decidían que judío iba al campo y cual se quedaba en el ghetto. Muchos miembros de estos consejos fueron perseguidos y asesinados después por supervivientes de los campos.

El padre de Soros no sólo no formó parte del Judenrat de Budapest. Es que le habría sido imposible ingresar en un espacio tan conservador a un abogado ateo, liberal y amante del esperanto, idioma en el que llegó a escribir varios libros.

“Se asegura que su Fundación [de Soros] promueve la migración masiva en el tercer mundo, incluso la financia”

A Soros hijo se le ha acusado más o menos de lo mismo que a Kalergi: querer destruir a la raza blanca. Se asegura que su Fundación promueve la migración masiva en el tercer mundo, incluso la financia.

El miércoles de la semana pasada, el 27 de julio, se cumplieron 50 años del fallecimiento del conde Kalergi. Soros cumple 92 años el próximo 12 de agosto. Seguramente también él nos deje pronto. Y uno no puede evitar preguntarse ¿quién será la próxima bestia negra de la ultraderecha? ¿Quién será el Soros después de Soros?