En un mundo hipócrita, no ser hipócrita es un gran defecto, José Mourinho.

Todo lo que ha pasado en el último año indica que Albert Rivera en particular y Ciudadanos en general han tomado como mantra la frase de José Mourinho y han puesto en marcha un plan que acabará con el partido disuelto o en el Gobierno. Depende de cómo de bien le hayan cogido el pulso al país.

Y es que desde que Pedro Sánchez presentó la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy y Ciudadanos se puso de parte del PP, la entidad que preside Albert Rivera parece perdida y agarrada a un leit motiv tan simple como pobre: a su izquierda, el fascismo.

Ni siquiera figuras de gran prestigio a nivel internacional como Manuel Valls le han servido al presidente de Ciudadanos, que ya ha conseguido que su partido haya cambiado a su imagen y semejanza. La hipocresía y el cinismo han barrido a la socialdemocracia primero y al liberalismo después. La única ideología que le queda a Rivera es su ego.

Solo cuando estás metido en una deriva personal que no puedes controlar te puede parecer normal lo que meses antes o después te parecería imposible. Esa es la impresión que dejan Rivera y Ciudadanos en sus declaraciones. En el PP miran de reojo sin decir nada, al fin y al cabo le están regalando poder en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. Sin embargo, siempre que pueden, pactan únicamente con VOX cuando los números suman. Normal, la verdad.

Se puede estar en las antípodas de las ideas de VOX pero preferiría tener como amigo, pareja o compañero de trabajo a una persona que fuera como VOX (ideológicamente en la extrema derecha, pero honesto con sus ideales) que como lo que es Ciudadanos hoy en día, es decir, con Albert Rivera. El ego y su naturaleza interesada harían que todos los planes salieran mal y revelarían los secretos que más le convendrían en cada momento. Por eso en VOX ya se han cansado de “la veleta naranja” y se han plantado en sus negociaciones en Madrid y Murcia.

Pero donde se ha hecho evidente la orgía hipócrita en la que está sumida el partido naranja en los últimos meses ha sido en una estrategia que piensa únicamente en el espectáculo como forma de hacer política. Primero con sus repetidas visitas al País Vasco, a pueblos donde ni siquiera se presenta para obtener algún representante político y donde apenas tiene estructura orgánica, anhelando la aparición de un triste fantasma, el del terrorismo, que aquellos que lo combatieron cuando estaba en su cénit de horror no quieren tocar ni remover. Ni PP ni PSOE hicieron campaña en las elecciones de 2011 asumiendo para sí y solo para sí el mérito del fin de ETA.

Cualquiera que no piense que la libertad es excusa para justificar cualquier actuación (Rita Maestre en la capilla de la Universidad Complutense) lo vio en su momento, y vuelve a verlo ahora con la exclusiva de eldiario.es que cuenta que los comunicados internos de Ciudadanos hablan de grandes éxitos de cara a los medios de comunicación y las redes sociales. Por si había alguna duda de qué es política y qué es show.

Finalmente ha sido este pasado fin de semana, en las celebraciones del Orgullo LGTBI+, donde ha quedado evidenciado el tipo de estrategia que están llevando a la práctica Rivera y los suyos. La única condición que ponía la organización a la hora de que los partidos políticos y asociaciones participaran en los desfiles era firmar un manifiesto donde se rechazan los pactos con la extrema derecha y los partidos homófobos. Un acuerdo que a Ciudadanos no le debería costar firmar si, como se ha cansado de decir, no ha pactado con VOX. Hipócritas.

Con todo esto, y habiendo sido rechazados abiertamente en la participación del desfile, acuden a manifestarse reivindicándose a sí mismos (que no a celebrar ningún tipo de orgullo) y son rechazados por la multitud. Como los escraches y la violencia están mal, ya lo digo yo desde aquí: hipócritas.

Pero no solo eso, sino que están entrando en una dinámica despreciable como es el victimismo. Han pasado a ser víctimas siempre que se les lleva la contraria o no se comulga con sus ideas. Hay que permitirles todo. Lo decía Arrimadas sobre el pacto de gobierno en la Comunidad de Madrid: “que nos dejen gobernar”. Como si hubiera un imperativo legal por el que Ciudadanos debe llegar al poder y no otros. Como si todo el mundo fuera a comprar su espectáculo y su hipocresía.

José Mourinho tenía razón, como siempre. Lo digo como los twitteros argentinos en el pasado mundial -“DENME MAYÚSCULAS MÁS GRANDES”-: Ciudadanos corre el riesgo de convertirse en un partido polític