Entre parar al comunismo/socialista y enterrar el fascismo ¡en el 2021! se veía venir que las elecciones de Madrid tranquilas, tranquilas, como que no iban a ser. Claro que entonces hace apenas unos días, ni el más dramático podía imaginarse las balas enviadas en sobres. Otro punto de tensión son racismo y la xenofobia, aflorados esta campaña electoral, contra los menores extranjeros no acompañados (MENAs).

Sin duda hay MENAs delincuentes y sí, también los habrá violadores. Ahora, plantear, como se ha hecho en esta campaña, que las madrileñas no salen a la calle porque hordas de MENAs las violarán, pues… igual es exagerar un poco.

“se veía venir que las elecciones de Madrid tranquilas, tranquilas, como que no iban a ser”

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) la población residente en España, a 1 de enero de 2019, es de 46.934.632. De ellos, 4.848.515 son extranjeros, un 10’33%.

Estas cifras incluyen a los extranjeros irregulares empadronados, que oscilan entre 390.000 y 470.000 -un 11% o 13% del total. Naturalmente, no se contabilizan como a extranjeros a quienes hayan adquirido la nacionalidad española1.673.114 entre 1995-2019– porque, ni su color de piel ni su pasaporte de nacimiento, les hacen menos españoles que los ciudadanos de origen.

“la población residente en España, a 1 de enero de 2019, es de 46.934.632. De ellos, 4.848.515 son extranjeros, un 10’33%”

A partir de ahí vamos a ver cuántas personas fueron detenidas –NO condenadas- y/o investigadas por delitos contra la libertad sexual en 2019, según el Ministerio del Interior.

Varones españoles Varones extranjeros Mujeres españolas Mujeres extranjeras
Mayores de edad 7.622 2.373 250 104
Menores de edad 571 137 16 3

Me gustaría insistir en que esta gente no está condenada, sólo detenida/investigada por un presunto delito contra la libertad sexual. Si nos centramos en la mitad masculina de la tabla, son extranjeros el 23’74% de los sospechosos mayores de edad y un 19’35% de los menores.

Por tanto, cabe concluir que el 10’33% de la población que habita en España cometió cerca del 23’45% de los delitos contra la libertad sexual. ¿Alguien ve alguna trampa en estos números?

“son extranjeros el 23’74% de los sospechosos mayores de edad y un 19’35% de los menores”

Cuando se acompañan de cifras y porcentajes, las opiniones adquieren ese no sé qué que las hace más creíbles. Como si la estadística les contagiara la certeza de las matemáticas, a unas ideas discutibles. No es que la estadística carezca de valor. Si sigue un buen método, aportan información valiosa, aunque es fácil hacer una estadística capciosa y, cada vez se normaliza más el uso de los fake data o datos completamente falsos.

Hace más de un siglo, el psicólogo Burt publicó unos estudios donde, si la memoria no me falla, reunía quince años de datos. ¿Su conclusión? La clase social es genética. Los pobres son más estúpidos que los ricos y pasan su estupidez a la siguiente generación.

“es fácil hacer una estadística capciosa y, cada vez se normaliza más el uso de los fake data o datos completamente falsos”

La primera crítica que se hizo contra sus tesis fue que había ignorado deliberadamente los factores ambientales. Muchos pobres nunca eran alfabetizados y en todo caso dejaban la escuela mucho antes que los ricos. Sin embargo, los reproches pronto adquirieron otro tono. Los decimales de Burt se repetían sospechosamente en años diferentes. Como él ya había muerto, se trató de buscar a algunos de sus ayudantes de laboratorio para tratar el asunto. Así se destapó el pastel: Burt no sólo se había inventado grupos de sujetos de estudio, datos y pruebas… ¡hasta sus ayudantes de laboratorio eran falsos!

No hará más de cinco años que di un titular en El País: “El 99% de la prostitución es forzada”. La cifra salía de un estudio de la ONU, al que me dirigí inmediatamente. Sin embargo, el estudio no explicaba de donde salía el contundente 99%, defecto que pasaron por alto infinidad de medios, personas y otras instituciones. Lo que sí encontré fueron varias editoriales de El País rectificando ante la llamada al orden de algún lector, por cada vez que había utilizado esa cifra en artículos sobre prostitución. Sí, sí, la usaron más de una vez y es que parece complicado informar a toda tu plantilla de que tal dato no está contrastado.

“Burt no sólo se había inventado grupos de sujetos de estudio, datos y pruebas… ¡hasta sus ayudantes de laboratorio eran falsos!”

Las personas sabias, los expertos, me refiero a los de verdad, no dejan de ser humanos. Se equivocan, se dejan llevar por la ideología. Y también son humanos quienes componen las instituciones, organizaciones internacionales, medios, etc.

Más frecuente que la pura mentira es el planteamiento capcioso de la estadística. Con una selección interesada de sujetos o preguntas que sugieren respuestas siempre das con las conclusiones que quieres. Otro viejo truco es probar que dos hechos coexisten, pero mostrar esa coincidencia como causa-efecto.

“Otro viejo truco es probar que dos hechos coexisten, pero mostrar esa coincidencia como causa-efecto”

Cierto psicólogo y pastor protestante norteamericano, G. Rekers, además de un ardiente defensor de las terapias de conversión a la heterosexualidad, confirmó estudio tras estudio, que hay más hijos LGTBI en familias homoparentales que en familias heteroparentales.

La verdad es Rekers no falsea sus números como Burt, simplemente, se hace trampas con las muestras. Las familias heterosexuales de sus estudios siempre provenían de lugares marcadamente conservadores y las LGTBI de metrópolis cosmopolitas. Igual es que en ciertos ambientes cuesta más aceptar o mostrar tu homosexualidad, pero la invisibilidad y la inexistencia no es lo mismo, hasta donde yo sé.

“Rekers no falsea sus números como Burt, simplemente, se hace trampas con las muestras”

Retomemos ahora nuestros datos sobre la delincuencia. ¿Dónde está la trampa? Pues bien, según concluye la criminología, la frecuencia de delitos violentos aumenta en los grupos sociales que padecen la pobreza extrema y la exclusión social. La pobreza puede llevar a la delincuencia, pero no necesariamente violenta: narcotráfico, contrabando, delitos económicos…

Bien, cerca del 43% de la población extranjera residente en España vive en situación de pobreza extrema, frente 19% de la población española. Comparar las cifras de delincuencia –ni otras muchas- entre dos grupos, uno de los cuáles incluye todo tipo de clases y situaciones sociales, con preeminencia de las clases medias, mientras en el otro, caso la mitad de sus medios viven en la pobreza extrema, muy justo no parece ¿verdad?

“según concluye la criminología, la frecuencia de delitos violentos aumenta en los grupos sociales que padecen la pobreza extrema y la exclusión social […] cerca del 43% de la población extranjera residente en España vive en situación de pobreza extrema, frente 19% de la población española”

Probablemente, si dispusiéramos de los datos, observaríamos que los porcentajes de delitos violentos –contra la libertad sexual u otros- cometidos por extranjeros en situación de pobreza extrema y españoles en situación de pobreza extrema, son ambos superiores a lo que por cantidad de población les correspondería. No disfracemos el racismo ni nuestra xenofobia con la estadística. Por cierto que no deja de ser curioso que algunos sólo se preocupen por las víctimas de violación cuando su agresor extranjero o de raza negra. Tal vez es que a alguna minoría había que apoyar o, tal vez, las víctimas no les importen tanto…

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