Pegaso. Caballo franquista o alado. 

En esta España que nos ha tocado vivir, donde nos molesta que más allá de los Pirineos solo vean panderetas, vestidos de faralaes y  castañuelas, ha llegado nuestro Gobierno, por cierto elegido por españoles y mantenido por quienes quieren dejar de serlo, conduciendo un Pegaso de última generación.

¡Qué cosas tiene la vida! Toda la izquierda española subida en un Pegaso. ‘Si, sí Pegaso, que para quien no lo sepa fue uno de los estandartes franquistas en aquella autarquía de la posguerra. Permítanme que me asombre o me ría, la verdad es que no sé qué pensar.

Por un momento recordé a otro Pegaso, no el del camión sino el mitológico, símbolo de potencia y ligereza y de nuevo creí en el alma humana. ¿Por qué? Fácil, porque imaginé a España fuerte como el caballo alado y ligera de problemas, pero NO. resulta que lo que ha sucedido es que separatistas, filoetarras y demás escoria política han puesto a nuestro país a los pies de los caballos para apalearla, atropellarla y como vienen haciendo algunos, colocarla en el epicentro europeo del ridículo.

En estos días asistimos a la enésima manipulación política de la opinión pública. Como siempre buscan centrar la atención a donde ellos quieren que se dirija y así han conseguido hacernos olvidar a ucranianos y rusos, Marruecos y el Sahara, el desorbitado precio de la luz y la gasolina y altodopoderoso Covid y sus mascarillas. Hasta hace pocos días nos decían que estas eran sus máximas prioridades, que velaban por nuestra salud y nuestros intereses, que estaban en el gobierno para servir al pueblo… bla, bla, bla. Ahora, como ha dicho Pera Aragonés a Pedro Sánchezque hay de lo mío, que estamos ante un problema muy grave” y el Presidente le ha respondido “si, si querido Pera, tenemos que hablar”.

¿Un problema grave? ¿el qué? ¡Que les han espiado el móvil! ¿Y qué tenían guardado tan importante? Porque supongo que si solo buscan soluciones para los problemas del pueblo que les alimenta, no pasa nada por desvelarlo. Mi abuela decíano la hagas, no la temas

Ya imagino a Irene Montero poniendo el grito en el cielo al saber que sus memes, memas y memosestán en poder de cualquiera. A Echenique hecho un basilisco, nervioso según dicen al pensar en las repercusiones de una posible filtración del whasappque envió a Iglesias pidiendo consejo para cargarse a Margarita Robles, único miembro con sentido común, buen hacer y responsabilidad demostrada de un gobierno tetris (dicese del intento por encajar piezas o en este caso partidos políticos, sin llegar a conseguirlo nunca). O también los móviles de varias ministras con sus dudas por el modelito a estrenar en la Feria de Abril donde se han ido estos días de crisis gubernamental. O a Rufián al saber públicas sus ideas para dejar de ser español, eso sí sin dejar de cobrar de la Hacienda pública. Aunque pensando en este último no entiendo su enfado, pues presuntamente él mismo nada más salir de la comisión de secretos oficiales (una reunión top secret donde las haya), ha largado todo, todo. Eso dicen claro, a ver si me voy a buscar un problema…

Bueno he de confesar que si revisan mi teléfono móvil van a encontrar   risas cruzadas al leer el artículo de mi querido Manuel Avilés en su columna semanal de Esdiario titulada Mortadelo y Filemón. Y al hilo de esto antes que me pillen prefiero confesar y reconocer que he dejado por escrito la frustración que siento al ver como una profesional intachable como Paz Esteban, una organización ejemplar como el CNI, hay algunos que quieren transformarla en la TIA de los anteriormente citados. En fin… España y sus panderetas.