Hoy escribo por encargo. He de confesar que no suelo hacerlo, siempre dejo que las musas me cojan con los dedos en el teclado y me pongo a escribir de lo que en ese momento me viene a la cabeza, pero hoy me han pedido que lo haga sobre lo que está pasando en el PSOE, a ver si entre todos conseguimos entender qué ha pasado en el Comité Federal celebrado en Aranjuez.

En el 39 Congreso en el que se reeligió a Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE, el pasado verano, se aprobaron las bases de lo que serían unas nuevas normas. Para no aburrir a los lectores diremos que, en lugar de trabajar sobre un documento que todo el partido conocía y había enmendado durante meses, el renacido trajo su propio documento que impuso a la Organización saltándose las normas de funcionamiento interno sin que el noqueado susanismo dijera nada al respecto.

En ese documento se hacía mucho hincapié sobre el concepto vacío “devolver el Partido a la Militancia” ya que Sánchez basó toda su campaña en el populismo de unos “militantes en pie” contra la malvada Gestora, los barones autonómicos, la vieja guardia del PSOE y demás escenificación de las bases contra los mandos, los de abajo contra los de arriba, la gente contra la mafia, al más puro estilo Podemos.

«En el Congreso en el que se reeligió a Pedro Sánchez se aprobaron las bases de lo que serían unas nuevas normas y en lugar de trabajar sobre un documento que  el partido conocía, el renacido trajo su propio documento saltándose las normas de funcionamiento interno»

Consecuencia de aquellas Resoluciones congresuales, aunque ha costado algunos meses, la semana pasada la Ejecutiva de Sánchez aprobó un nuevo Reglamento Federal de desarrollo de los Estatutos Federales, de 558 artículos, 7 Disposiciones Adicionales, 6 Disposiciones Transitorias, 1 Derogatoria y 1 Final, contenidas en 184 páginas, que el sábado fue ratificado de manera unánime en el Comité Federal, máximo órgano de decisión de los socialistas -al menos hasta hoy-.

En lugar de un aburrido estudio de detalle sobre lo aprobado por Sánchez, he preguntado a distintos militantes de base, dirigentes actuales o históricos, socialistas con décadas de compromiso con los principios y valores, cómo se sentían con las nuevas normas que ha impuesto sin debate, crítica, ni oposición, la nueva dirección federal y esto es lo que me han contestado:

  • Sánchez diseña un partido caudillista. No hay democracia sin mecanismos de control
  • Dirección sin control, sufragios sin democracia, socialismo sin partido
  • Artículo uno: el secretario general siempre tiene razón. Artículo dos: si no tuviera razón se aplicará el artículo uno”
  • “Es un reglamento pensado por y para Pedro Sánchez. A Sánchez no le interesa ganar la calle. El Reglamento de la mordaza”
  • “La mejor frase es la que has usado tú en Twitter: el nuevo Reglamento del PSOE es tan democrático tan democrático que los que están en contra no se atreven a decirlo por miedo a las represalias. FDO una represaliada”
  • “Pedro con este reglamento ha puesto al PSOE a sus pies. Para Pedro, el PSOE es su instrumento, nada más que su instrumento. Y lo hace engañando a la militancia bajo el pretexto de su participación en todos los procesos cuando lo que realmente dice el reglamento es que es precisamente el Secretario General el que se reserva la última palabra (por ejemplo, en la elaboración de listas a Cortes). Con este reglamento los militantes tienen la última palabra cuando le dan la razón a Pedro, decide Pedro y lo que los militantes votan no sirve. La militancia al servicio de los intereses de Pedro y no del PSOE. Es un reglaMIENTO”
  • “Yo creo que, para hacer consultas a las bases, elegir a candidatos por primarias e incluir cabezas de lista al Congreso y al Senado, como lo fui yo en 2015, no es preciso deslegitimar y vaciar de contenido los órganos de representación de la democracia indirecta. Vaya que si se vacía el Comité Federal es porque quieres hacerlo, no porque sea contradictorio con la democracia directa de las bases. Lo haces porque quieres eliminar contrapoder, el control y la rendición de cuentas del Secretario General. Y ya se sabe que si eliminas los contrapoderes pues germinan poderes absolutos. El principio sagrado de la separación de poderes es poder frenar al poder.
  • “Pedrismo puro y duro que necesita matar los órganos de control para hacer un partido a su medida. El PSOE ha muerto”
  • “Un Reglamento cuyo único y exclusivo objetivo es el revanchismo y asegurarse de que quienes ganan elecciones cada vez pinten menos en el partido y quede en manos de perdedores natos cuya razón de ser dentro del PSOE es el gobernarlo y no hacer de él un instrumento para hacer una sociedad más justa e igualitaria”
  • “El reglamento de uno que no sabe ser líder y tiene mucho miedo”
  • “Sánchez ha eliminado la reflexión imponiendo como norma la coacción a todo lo que no sea su voluntad. Sánchez ha destruido toda la Historia y la trayectoria política del PSOE. Sánchez está tomando para el PSOE el modelo de empresa de su Bego”

Todas las frases anteriores son textuales como me las han mandado compañeros y compañeras militantes del PSOE, algunos con cargos orgánicos, algunos representantes electos de los ciudadanos, algunos de los que estaban o han estado siempre en el Comité Federal, todos ellos comprometidos con la organización, con sus principios y valores desde hace años, todos ellos considerando que este Reglamento es un error, que Pedro es un error, pero todos callados por miedo a las represalias, a las purgas internas que se está produciendo, a ser las primeras víctimas de unas normas sectarias. Hay quien me ha dicho: “no pongas nombres, por favor. Vivimos en un partido aterrado”.

«Todos los militantes de base o dirigentes consultados creen que este Reglamento es un error, que Pedro es un error, pero todos callados por miedo a las represalias y a ser las primeras víctimas de unas normas sectarias»

Este es el PSOE de la unanimidad del que hablan los dirigentes actuales. Un partido del que huye el talento a raudales, casi a la misma velocidad que los militantes y los votantes. Una organización paralizada por el “stalinismo” que se ha instalado en la calle Ferraz.

Este es el nuevo PSOE de Pedro Sánchez que puede que sea el último PSOE.

2 Comentarios

  1. El que calla otorga, si por miedo no hablan son tan culpables como Pedro.
    Un gusto leerte, si en el PSOE tuvieran un poco de tú sensatez tendrían mi voto. Pero como no es así tendré que seguir votando a la derecha, que pienso es la única que nos tiene en cuenta a los ciudadanos de las regiones no nacionalistas (por mucho que me joda).

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