Cuando hace décadas, los padres del movimiento independentista catalán, Pujol y cía, diseñaron el tránsito de una Cataluña, región privilegiada de España, a una Cataluña independiente, pasando por una Cataluña, Comunidad Autónoma con uno de los mayores auto gobiernos del mundo, nadie podía imaginar que desencadenarían una serie de efectos, no previstos, que estamos contemplando estos días.

El primero de ellos, permitidme esta mirada al ombligo socialista, es la vuelta del PSOE de Pedro Sánchez al centro izquierda, al bloque de los partidos de Estado, a la defensa de la Constitución y el Estado de Derecho, abandonando la infantil y podemizada idea de una España plurinacional, donde, hasta Madrid podría ser nación, según palabras del actual Secretario General de los socialistas madrileños, siguiendo los dictados del oficialismo sanchista.

Al final, resulta que teníamos razón aquellos que defendíamos la idea de España que representaba Susana Díaz. Una España donde no hay privilegios para una parte en detrimento del resto, donde todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones, donde es más importante la estabilidad política, la defensa de nuestra constitución y nuestras instituciones, que el interés particular de nuestra organización, que el mero cálculo electoral.

El segundo, y no menos satisfactorio para mí, es el desplome electoral de Podemos, fractura interna mediante, que muchos vaticinamos que sucedería y que la gran mayoría nos acusaba de convertir en profecía un desiderátum. Aunque la negativa de Pablo I. a que Pedro Sánchez fuera presidente de España en lugar de Mariano Rajoy, por mero cálculo electoral, fue el primer escalón de una caída lenta pero inexorable de Podemos y sus múltiples añadidos, la falta de posición clara en el tema del secesionismo catalán, ha terminado de hundirles.

Las costuras de los populistas se han roto por Cataluña donde una parte de ellos, Fachín mediante, se posicionan con los secesionistas, otra, con Inmaculada Colau al frente pretenden seguir en tierra de nadie a ver si pescan votos en todos los caladeros y los menos miraban a Madrid a ver qué decidía el líder supremo, que les ha aplicado una suerte de artículo 155, dirigiendo los destinos de la parte catalana de la organización, desde Madrid.

En tercer lugar, y no menos importante por ello, aparece este nuevo orgullo de ser español, no de derechas, no franquista, no facha, español de izquierdas, de derechas, de centro o apolítico. Español de Andalucía, de Madrid, de Asturias o de cualquiera de las dos Castillas. Español de ciudad o de pueblo, de barrio obrero o de urbanización de lujo. Español de paella o de callos a la madrileña, pero español, a fin de cuentas. Y está muy bien que todos asumamos como propios los símbolos nacionales, la bandera, que no es la de Franco, sino la de la democracia, la transición, el referéndum y la Constitución. Y es maravilloso ver salir a las calles de Cataluña a todos aquellos que sintiéndose catalanes no han dejado de sentirse españoles, pero estaban callados, asustados, cansados o equidistantes.

Tenemos los españoles, todos, demasiado presentes aún las heridas del franquismo, de una guerra fratricida, de un golpe de Estado violento y cruel, de años de represión, exilio y muertos en las cunetas, pero parece que vamos asumiendo que la Guerra fue en el 36, el franquismo acabó en el 75 con la muerte en su cama del dictador y que la Transición supuso un cambio radical y profundo del que deberíamos sentirnos orgullosos, todos.

Nuestra Constitución no es fruto de las concesiones de unos, de las imposiciones de otros, del miedo de todos, sino que es una de las Constituciones más modernas y completas de Europa, ya que ha bebido de las fuentes de todas ellas. Nuestra democracia, aunque joven, es fuerte y ha resistido un intento de golpe de Estado en el 81, la reforma de estamentos tan resistentes al cambio como el ejército, la reconversión industrial y toda la inestabilidad social que supuso, la entrada en organizaciones internacionales que en aquel entonces exigían mucho de la calidad democrática de los que aspiraban a ser miembros, por ejemplo, de la UE (entonces CEE) y que no tiene que bajar la cabeza ante ninguna otra democracia del mundo.

No negaremos que hay tensiones territoriales, pero no solo en Cataluña, sino en todas las Comunidades Autónomas porque tenemos que enfrentarnos con valentía a una Reforma Fiscal en la que de verdad paguen más los que más tienen y no haya privilegios para los poderosos. Debemos hacer frente a una nueva Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas que responda a criterios objetivos de población, de necesidad, de falta de infraestructuras, de cohesión territorial y que vaya acompañada de una reordenación de las competencias, devolviendo al Estado algunas que por fuerza han de ser comunes a todos, asignando a las Comunidades Autónomas las que les son propias y reconociendo a los Ayuntamientos, las que de facto están asumiendo y todo ello financiado adecuadamente.

Y ya que estamos pensando en España y en los españoles en su conjunto, habremos de afrontar, ahora que el cambio climático es una realidad que ha llegado para quedarse, un Plan Hidrológico Nacional, que piense en las necesidades de agua de todos, sin contraponer en la balanza los intereses territoriales de algunos. O un Pacto Nacional por la Energía, que aproveche los múltiples recursos naturales que tenemos (agua, sol, viento) para ir dejando atrás energías obsoletas, caras y muy contaminantes…

Aprovechemos este resurgir del mejor espíritu nacional para afrontar una mejora del marco de convivencia que nos dure, como poco, otros cuarenta años, en esa Comisión de Reforma Constitucional que ha propuesto el PSOE y en la que han aceptado participar todos, menos los que solo han venido a la política a lo suyo, no a lo de todos (podemos e independentistas catalanes).

1 Comentario

  1. Jordi Pujol, padre del independentismo???? Te recuerdo que el diario ABC, no el Punt Avui, ni el ARA no!!!!…. el diario ABC el año 1982 nombró al «Molt Honorable», Español del Año!!!!
    Como puede usted tener la poca decencia de catalogar como padre del independentismo catalán a uno de los máximos exponentes de la España de las Autonomias!!! Pero si CiU fué, precisamente, uno de los pilares básicos del régimen del 78 (por que motivo está obviando que uno de los redactores de la Constitución del 78 fué la mano derecha de Pujol, Miquel Roca i Junyent????).
    Un poco de rigor por favor, ya que precisamente el augmento del independentismo en Catalunya ha coincidido con la perdida progresiva de votos de la formación política de Pujol, el mismo partido político, por cierto, que pactó con Gonzalez, con Aznar, que firmó la ley de Partidos etc…
    Un poco mas de memoria, y un poco menos de tergiversación!!!!!

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