En mi opinión, la jueza del caso de Marta Calvo interpretó el Código Penal con un criterio cuestionable. Al asesino de la chica se le hubiese podido condenar a la prisión permanente revisable. Con todo el respeto, creo que tribunal de apelación sentenciará en este sentido. No escribo esto dejándome llevar por la simpatía hacia la víctima, sino porque, como espero convenceros, entiendo que es la interpretación más coherente.

Antes de entrar en materia quisiera formular una aclaración respecto a qué es la prisión permanente revisable. Muchos de sus críticos la equiparan a la cadena perpetua. Entre sus defensores, mucha gente comparte esta creencia. La propia medre de Marta Calvo ha defendido la medida porque entiende que el asesino de su hija no debe volver a pisar la calle.

“la jueza del caso de Marta Calvo interpretó el Código Penal con un criterio cuestionable”

Tal percepción es errónea. En los países, como EE.UU. donde sí existe la cadena perpetua, el condenado es enviado a la cárcel hasta que muera. Bien es verdad que, en la práctica, cuando alcanza una edad muy avanzada, si su conducta es buena, suele concedérsele la libertad provisional, aunque esto no está nunca garantizado. La lógica de la prisión permanente revisable es la contraria. Si el condenado se reforma, se prescribe una fecha concreta para que salga de la cárcel.

Al menos en teoría, la prisión permanente revisable permite imaginar casos en que el condenado nunca volvería salir a la calle. Nos referimos a los llamados delincuentes peligrosos, como pueden ser algunos violadores en serie. Sin embargo, en la amplia mayoría de los casos, esta condena sí prevé un horizonte para la libertad del sujeto.

“donde sí existe la cadena perpetua, el condenado es enviado a la cárcel hasta que muera”

A menudo, el titular final de un juicio mediatizado es algo del estilo: “Ha sido condenado a 1.400 años de cárcel”. Todos sabemos que esto no se cumple. Entre otras cosas, sería biológicamente imposible. Más importante aún el art. 76 del Código Penal marca unos topes máximos de la condena que se puede cumplir.

  • Regla general 20 años.
  • Si alguno de los delitos cometidos puede condenarse con hasta 20 años de prisión, el límite se incrementa a 25 años.
  • Si alguno de los delitos se castiga con pena de prisión de más de 20 años, el límite se eleva a 30 años de cárcel.
  • Si dos de los delitos cometidos se castigan con más de 20 años de cárcel, el condenado puede pasar hasta 40 años en el presidio.
  • También puede cumplir 40 años de cárcel si ha sido condenado por dos o más delitos relativos a organización o grupo terrorista, siempre que alguno de ellos tenga una pena superior a 20 años.

En 2015, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy reformó el Código Penal introdujo la prisión permanente revisable que reguló en los art. 92 y 78bis. Según sus términos, esta pena se suspende:

  • Como regla general a los 25 años.
  • A los 30 años, si ha sido condenado por dos o más delitos castigados con prisión permanente revisable.

“Suspensión” no es lo mismo que “cumplimiento”. Cuando un preso cumple su condena, digamos que salda su deuda con la sociedad. La pena se extingue para siempre. En cambio, durante la suspensión, si bien la pena deja de ejecutarse, o lo que es lo mismo, el encarcelado vuelve a la calle, este ha de cumplir una serie de condiciones durante cierto periodo de tiempo. Tales condiciones pueden incluir: no frecuentar ciertos lugares, distanciarse de ciertas personas o seguir determinados tratamientos.

“Suspensión de condena no es lo mismo que cumplimiento”

En el caso de la permanente revisable, se prevé un periodo de suspensión entre cinco o diez años. Si el reo cumple las condiciones durante el plazo impuesto, la pena remite definitivamente. En caso contrario, volverá a prisión.

¿Entonces en qué se diferencia la prisión permanente revisable de una condena a 25 o 30 años de cárcel? En los beneficios penitenciarios.

Si alguien es condenado a 25 años de cárcel, pero su conducta es buena, se le cualificará de preso de tercer grado. A partir de ahí, una vez cumpla dos tercios de su condena, en este caso 17 años, podrá obtener la libertad condicional. ¿Y si no muestra buena conducta? Pues deberá cumplir los 25 años en su integridad, pero concluido este plazo habrá que soltarlo.

“La diferencia entre la prisión permanente revisable de una condena a 25 o 30 años de cárcel se encuentra en los beneficios penitenciarios”

En cambio, quien sea condenado a prisión permanente revisable, cumplirá sí o sí, 25 años de cárcel. A partir de esa fecha, si su evaluación es positiva y se le concede el tercer grado, podrá optar a la suspensión de la condena. Si sigue siendo peligroso o no da señales de arrepentimiento, seguirá en la cárcel. Cada año se le volverá a evaluar para ver si su peligrosidad ha disminuido.

¿Por qué no se ha aplicado la prisión permanente revisable al asesino de Marta Calvo? Actualmente, el Código Penal español sólo contempla esta condena para los siguientes delitos:

  • Genocidio (art. 607)
  • Crimen de lesa humanidad (art. 607.bis)
  • Asesinato de Jefe de Estado o de Gobierno extranjeros. (art. 607)
  • Asesinato del Rey o de la Princesa de Asturias (art. 485)
  • Determinadas modalidades de asesinato (art. 140)

El asesinato es una modalidad de homicidio intencional, también llamado doloso, en que el autor ha atacado a su víctima:

  • Con alevosía, o sea, disminuyendo o acabando con sus posibilidades de defensa, ej. envenenamiento, disparo a distancia con mirilla periscópica, ataque por la espalda, atacar con arma de fuego a alguien desarmado…
  • Por precio o recompensa, es decir, un sicario que matara porque te pagan o te pagarán por ello.
  • Con ensañamiento que implica hacer sufrir gratuitamente a la víctima.
  • Cuando se comete homicidio para encubrir otro delito o para cometer otro delito, ej., matar al guarda de seguridad para robar o matar a un testigo que nos sorprendió haciendo un gran intercambio de droga.

Si un homicidio voluntario se puede considerar asesinato, el art. 140 nos indica en qué supuestos aplicamos la prisión permanente revisable:

  • Víctima menor de 16 años o persona especialmente vulnerable por su edad, enfermedad o discapacidad.
  • El asesinato viene precedido de un delito contra la libertad sexual, ej. violar a una mujer y después matarla.
  • El asesino comete el delito como miembro de un grupo u organización criminal.
  • Y, por último, “al reo de asesinato que hubiera sido condenado por la muerte de más de dos personas se le impondrá una pena de prisión permanente revisable”.

Aquí es donde empieza el problema. El asesino de Marta Calvo ha sido condenado por la muerte de tres mujeres. Sin embargo, la jueza entiende que el “hubiera sido condenado” significa que ha de tener antecedentes penales por asesinato. Como en este caso, todos los asesinatos se han juzgado en el mismo proceso, no existen tales antecedentes. Por tanto, no puede imponerle la prisión permanente revisable.

“la jueza entiende que el “hubiera sido condenado” significa que ha de tener antecedentes penales por asesinato”

En mi opinión, la jueza se aferra a una interpretación gramatical muy estricta del precepto. Además, parece interpretar el art. 140 de manera aislada. Ignora que, en casos similares, con homicidios múltiples, los tribunales españoles sí han impuesto la permanente revisable.

El Código Penal distingue claramente los agravantes por reincidencia, cuya aplicación sí exige de antecedentes condenados en sentencia firme, del enjuiciamiento conjunto de varios delitos a la vez y la acumulación de penas. En derecho siempre ha de intentar interpretarse cada norma individual, dentro de la ley en que se encuentra, y el conjunto del ordenamiento jurídico.

“en casos similares, con homicidios múltiples, los tribunales españoles sí han impuesto la permanente revisable”

Más importante aún, la línea interpretativa de la jueza da lugar a consecuencias absolutamente irracionales. Esto es algo que el intérprete jurídico debería evitar siempre que sea posible –a veces no lo es. Si el asesino de una única víctima reincide y mata a otra, sí le impondrían la permanente revisable. En cambio, si una persona un buen día coge un rifle y mata a veinte personas desde una azotea, como enjuiciaríamos la veintena de asesinatos simultáneamente, no cabría aplicar la prisión permanente revisable.

Por todos estos motivos, sólo puedo acabar deseando a la familia de Marta Calvo la mejor de las suertes con su recurso de apelación. Servirá para sentar jurisprudencia que evite esta situación en casos futuros.