A los profesores de Cataluña nos han convocado a diversas huelgas en los últimos tres meses. La más trascendente se prolongó cinco días de marzo. Quienes llevamos unos años en esta profesión, sabemos que los sindicatos llevan, dos años al menos, tanteándonos para calibrar el seguimiento de una huelga prolongada. Sin embargo, el conseller González i Cambray consiguió convencer a la opinión pública de que fue un arrebato de última hora, por acortarnos unos días las vacaciones.

Nuestro conseller es uno de esos falsos outsiders que tanto abundan en la política. Su carta de presentación la podemos resumir en: trabajé un tiempo de profesor de secundaria y sé todo lo que se hace mal. Además, he trabajado en el sector privado y sé como funciona el mundo. Vengo a traer eficiencia y realismo al sistema educativo público.

“los sindicatos llevan, dos años al menos, tanteándonos [a los profesores] para calibrar el seguimiento de una huelga prolongada”

Como alguien que trabaja en el sector público, pero que no desconoce el sector privado, siempre que oigo a alguien hablar así pienso: este no ha pegado un palo al agua en su vida, ni en lo público ni en lo privado. Su currículum no tarda en confirmarlo.

La virginidad política de nuestro conseller es discutible. Desde 2005, con poco más de 30 años, encadena altos cargos en la administración catalana, todos ellos de nombramiento de confianza, o sea, a dedo. Y, por supuesto, todos muy bien remunerados. ¿Conoce la educación desde dentro porque ha ejercido de profesor? A ver, hizo una sustitución en educación secundaria unos cuatro o cinco meses. El resto de su experiencia como docente ha sido a distancia en la UOC y más puntualmente en el Instituto de la Administración Pública catalana.

“el conseller González i Cambrany consiguió convencer a la opinión pública de que fue un arrebato de última hora, por acortarnos unos días las vacaciones”

La eficiencia del sector privado que nos prometía aún no la hemos visto. Más bien parece dispuesto a desbancar a cualquiera de sus predecesores en incompetencia. Su iniciativa de aprobar un calendario escolar que nos obligue a ir al centro las primeras semanas de julio es el mejor ejemplo.

Se pensará que el conseller se ha tomado la molestia de darnos algo que hacer durante esos días. O sea, obligarnos a ir a fichar, a estarnos cuatro horas en el centro sin poder hacer gran cosa sería bastante sádico. ¿Qué propósito tendría una medida así, aparte de joder a los profesores sus privilegiadas vacaciones? Ningún político sería tan mezquino ¿verdad? Pues, a ver cómo os lo explico…

“La idea era que a principios de junio los profesores interinos ya conociéramos nuestro destino definitivo para el próximo curso”

La idea era que a principios de junio los profesores interinos ya conociéramos nuestro destino definitivo para el próximo curso. De ese modo, podríamos ir al centro, familiarizarnos con el equipo, empezar a preparar clases etc. Además, este año ha de aprobarse un currículum nuevo para todo bachillerato. También en FP y en la ESO hay cambios sustanciales en varias materias.

Nada de todo esto se ha hecho. Hasta el 27 de junio, no se publicaron los destinos de los interinos para el curso 2022-2023. En cuanto al nuevo currículo de Bachillerato ni está ni se le espera. Tendremos suerte si en septiembre está listo. Eso sí, si hasta el curso pasado, a mí ya me tocó impartir una asignatura cuyo currículum aún estoy esperando.

Tampoco se ha cumplido el calendario previsto para las matrículas, lo que dificulta saber si, en FP, tenemos grupos cerrados y cuántos. En algunos centros hay dudas sobre si hay que añadir o quitar líneas en la ESO y el bachillerato, pese a que se prometió que la primera quincena de este mes todo esto estaría cerrado.

“Hasta el 27 de junio, no se publicaron los destinos de los interinos para el curso 2022-2023”

Con semejante panorama, el conseller ha decidido escurrir el bulto en las direcciones de los institutos. Mantiene así su línea de liderazgo ausente, que ya demostró dando libertad a los directores de cada centro para cumplir la sentencia del 25% de castellano.

¿Su decisión? Cada director ha de decidir si solicita a sus profesores que vengan las primeras semanas de julio o les da libertad para irse a casa habida cuenta de que poco pueden hacer. A ver, que teniendo en cuenta que su Secretaria de Transformación Educativa, Núria Nora, quien casualmente es su pareja, aconsejó hacer actividades al aire libre en plena hora de calor para que los niños no pasaran calor en el aula, casi que lo de dejarle las decisiones a los directores no suena tan mal.

“Cada director ha de decidir si solicita a sus profesores que vengan las primeras semanas de julio o les da libertad para irse a casa”

En resumen, el conseller se encara con la comunidad educativa. Nos tilda de vagos. Desoye a su equipo que le avisa de que los plazos del nuevo calendario escolar en matrículas y nombramiento de interinos no son realistas. Pese a todo tira adelante y cuando todo acaba tan mal como se le dijo, se niega a asumir responsabilidad o a echar una mano para arreglar el desastre que él mismo ha provocado.

Para rematarlo, este año las clases en Cataluña empezarán el día 7, en vez del 12. No merece la pena ahondar en que el 11 es el festivo de la autonomía y que a menudo cae en puente, con lo que empezar después parece bastante razonable. Esto dejará sólo siete días para preparar el curso y coordinar los equipos en lugar de doce. Esperemos que para entonces, al menos, todos los cambios curriculares y demás trámites que tiene pendiente la Conselleria estén acabados.