Ha comenzado la campaña electoral de las elecciones autonómicas andaluzas que se celebrarán el próximo 2 de diciembre con todos los líderes nacionales entregados en una contienda regional que puede ser un claro referente de lo que sucederá en 2019, año repleto de compromisos electorales. De lo que suceda en Andalucía no solo dependerá el gobierno autonómico con mayor número de administrados de España, sino que también se extrapolarán resultados a nivel nacional lo que podría ser determinante para que Pedro Sánchez se decida a disolver las Cámaras y convocar elecciones generales, en marzo o, incluso en mayo junto con las municipales, autonómicas y europeas en un super domingo electoral que ayude a incrementar la participación,algo que siempre ha beneficiado a la izquierda.

«De lo que suceda en Andalucía no solo dependerá el gobierno autonómico sino que también se extrapolarán resultados a nivel nacional lo que podría ser determinante para que Pedro Sánchez se decida a convocar elecciones generales»

La importancia de estos comicios es tal que ha tenido como primera consecuencia la presencia masiva de los líderes nacionales de los grandes partidos en el arranque de la campaña. Así hemos visto a Casado con Moreno Bonilla, a Rivera o Arrimadas con Marín y al mismo Pedro Sánchez con su némesis Susana Díaz en perfecta armonía, aunque solo sea de cara a la galería pues de todos es sabido que el votante penaliza las diferencias internas de las organizaciones políticas. El CIS pre electoral, esta vez sí, bien cocinados y ponderados los datos, con el recuerdo del voto y simpatía, como siempre se había hecho, vuelve a dar como ganadora a Susana Díaz y sin demasiado desgaste tras casi agotar la legislatura. También vaticina una interesante batalla entre Ciudadanos y el PP por ser la segunda fuerza política en Andalucía, la que lidere la oposición y , quizás, pueda logar la presidencia, en eso que algunos llaman “un pacto de perdedores”.

Aunque lo cierto es que parece que los socialistas volverían a ganar, depende de muchas variables que puedan volver a gobernar. Si atendemos a las declaraciones de unos y otros, no va a ser fácil para Susana Díaz encontrar socios que la apoyen en la investidura, con socios de gobierno, la presidenta no puede ni soñar. Aunque desde el PSOE andaluz se repita que lo que se busca estas elecciones es una mayoría absoluta para gobernar en solitario, lo cierto es que ni el más optimista de los escenarios prevé semejante proeza.

«Aunque lo cierto es que parece que los socialistas volverían a ganar, depende de muchas variables que puedan volver a gobernar. Si atendemos a las declaraciones de unos y otros, no va a ser fácil para Susana Díaz encontrar socios que la apoyen en la investidura»

Desde Podemos, emulando al insigne Anguita, Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias ya han dejado claro que prefieren forzar una repetición de las elecciones y hasta permitir un gobierno de derechas como mal menor, antes de que Susana Díaz reedite presidencia con sus votos. Desconozco qué estrategia es esa para un partido que se supone de izquierdas, ni veo cómo favorece esta posición el robar votos en el caladero socialista pero, cuando el adversario se confunde, mejor no distraerle.

El líder regional de Ciudadanos, Marín, también ha asegurado que no volvería a apoyar la investidura de la socialista, lo que no deja de sorprender ya que si han mantenido su gobierno durante casi cuatro años, consiguiendo con ello que se aprobaran no pocos puntos de su programa electoral, difícilmente se comprende un rechazo frontal a priori salvo en clave meramente electoral. Hubo un tiempo en que la política era el arte de conseguir en solitario o mediante pactos, que se apliquen tus recetas para mejorar la vida de la gente y esto lo vendías como un éxito de cara a futuros comicios. Se ve que ahora el pactar y sacar adelante tu programa en lugar de un mérito es un demérito. Confieso que no entiendo esta nueva política.

«El líder regional de Ciudadanos, Marín, también ha asegurado que no volvería a apoyar la investidura de la socialista, lo que no deja de sorprender ya que si han mantenido su gobierno durante casi cuatro años, consiguiendo con ello que se aprobaran no pocos puntos de su programa electoral»

Finalmente, de lo que nadie tiene duda es de que el PP andaluz sueña con San Telmo desde hace 40 años y eso genera ansiedad y altas dosis de frustración por lo que a priori, poco podrían esperar los socialistas de los populares pero, la realidad en ocasiones es muy caprichosa y el 2 de diciembre puede darse una paradoja. Si la victoria de Susana Díaz es clara pero ni Ciudadanos ni Podemos apoyan la investidura, podrían tener que abstenerse el PP para evitar la repetición de las elecciones, algo que le pidieron hasta la saciedad a Pedro Sánchez en las últimas generales. Puede incluso que esta abstención tenga como contrapartida que los socialistas hagan lo propio en las municipales del año que viene. Con la renovación del CGPJ ya hemos visto que el PP y el PSOE no tienen problemas en ponerse de acuerdo si con ello ambos se ven beneficiados pese a toda la escenificación de la ruptura de relaciones de sus líderes en el Congreso.

Nos quedan muchos días de actos de campaña en los que todos aseguren que van a ganar y gobernar en solitario, en los que ninguno reconozca que necesitarán del otro para hacerlo y en los que la sobre-actuación y la impostura sean la tónica. Días de ver abrazarse a enemigos irreconciliables como Sánchez y Díaz y días de ver atacarse a quienes han compartido decenas de acuerdos como Díaz y Marín. En un par de semanas acaba el primer acto, las elecciones y comienza el plato fuerte, los pactos pos-electorales.

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