En España, el nombre de Alex Jones probablemente no nos diga nada. El New York Times lo bautizó como “el hombre más paranoico del mundo”. No es para menos. Ninguna teoría de la conspiración es bastante disparatada para él: el gobierno de EE.UU. controla el clima, Obama y Hillary Clinton son demonios, los pañales llevan hormonas para homosexualizar a tus hijos y la masacre de Sandy Hook nunca ocurrió.

El 14 de marzo de 2012, Adams Lanza de veinte años disparó y mató a su madre, Nancy Lanza, de 52 años, de un disparo en su casa. Más o menos eran las 9:30 de la mañana. En apenas 15 minutos, se dirigió a la cercana Escuela Primaria de Sandy Hook donde asesinó a veinte niños y seis adultos, con un arma semiautomática, para acabar suicidándose.

“El New York Times bautizó a Alex Jones como «el hombre más paranoico del mundo»”

La corta edad de los pequeños y elevado número de víctimas conmocionó al país. El entonces Presidente Obama trató de impulsar legislación que restringiera la venta de armas semiautomáticas, sin éxito. La mayoría republicana de la Cámara de Representantes se negó en redondo.

Hasta aquí el tiroteo de Sandy Hook no pasaría de una de tantas historias trágicas que Estados Unidos acumula por su incapacidad moral para implantar una regulación sensata sobre las armas de fuego. Pero aquí entra en escena Alex Jones.

“Adam Lanza se dirigió a la cercana Escuela Primaria de Sandy Hook donde asesinó a veinte niños y seis adultos”

Después de cada masacre, los defensores de las armas siempre acusan a los partidarios de la regulación de manipular a las víctimas. Basta con recordar que, cuando senador por Texas, Ted Cruz, le preguntaron si se planteaba apoyar restricciones del acceso a las armas, después de la masacre del pasado mayo en la escuela de la localidad texana de Uvalde, dio por toda respuesta: “Ahora es el momento para rezar, no para la política”.

Con mucha más agresividad, Alex Jones suele repetir estos mensajes. A veces parece que se odie más los partidarios de la regulación de armas que a los asesinos que las emplea. Sin embargo, en Sandy Hook subió el listón.

“los defensores de las armas siempre acusan a los partidarios de la regulación de manipular a las víctimas”

En su programa de radio aseguró que había entrevistado a policías que le confesaron que no habían visto los cuerpos de los niños. También repitió que muchos de los supuestos padres ni siquiera vivían en Sandy Hook ni en el Estado de Connecticut en el momento de los hechos. En pocas palabras: todo era un montaje.

Nunca hubo un tiroteo mortal en la escuela primaria de Sandy Hook. Ni Adam Lanza ni sus víctimas existieron. Y los padres y madres eran en realidad actores pagados por Obama con el fin de quitarles sus armas a ciudadano norteamericano.

“En su programa de radio Alex Jones aseguró que había entrevistado a policías que le confesaron que no habían visto los cuerpos […]: todo era un montaje”

No contento con esto, el showman divulgó los teléfonos y direcciones personales de los padres de las víctimas quienes empezaron a sufrir acoso de fanáticos de las armas. Cartas llenas de amenazas, pintadas en sus casas, llamadas cargadas de odio, insultos en las redes… durante años estos padres y madres se vieron perseguidos por personas que les acusaban de farsantes untados para restringir la venta de armas. Aterrorizados, varios de ellos se sintieron obligados a mudarse, aunque eso no puso fin al hostigamiento.

Por sorprendente que parezca no es la única vez que Alex Jones consigue que sus seguidores se comporten de este modo. Ya en 2016 fue uno de los impulsores del Pizzagate. Esta conspiración aseguraba que muchos millonarios liberales cercanos a Hillary Clinton y a John Podesta, su jefe de campaña, compraban niños para violarlos y matarlos en la pizzería Cornet Ping Pong, en la ciudad de Washington. Supuestamente, cuando uno de estos diabólicos sujetos sentía apetencias pedófilas llamaba al pequeño comercio, se identificaba y hacía un pedido en clave. Por ejemplo, si pedía una cuatro quesos, pedía un niño rubio, si pedía una piza jamón, uno asiático…

“el showman divulgó los teléfonos y direcciones personales de los padres de las víctimas quienes empezaron a sufrir acoso de fanáticos de las armas”

Después de meses divulgando este disparate, un buen día, un señor de Carolina del Norte, cruzó en coche el Estado de Virginia, llegó a Washington, entró en la pizzería rifle en mano, disparó al aire y exigió al propietario y a los empleados que liberaran a los niños o los mataba. Por suerte, aquello se arregló sin muertos ni heridos.

Sin embargo, en el Pizzagate, Jones fue sólo uno de tantos presentadores ultras difusores de paranoias. En Sandy Hook llevó la conspiración casi en solitario. Y lo más importante, esta vez las víctimas, hartas, decidieron presentar cargos.

Y el pasado viernes se hizo justicia. Alex Jones fue condenado por un jurado popular a indemnizar 49’3 millones de dólares a los padres de Sandy Hook que presentaron la demanda. Ojo, este puede ser sólo el primer pago, ya que otros padres y madres de la masacre pueden beneficiarse de la sentencia, aunque no lo hayan denunciado hasta ahora.

“Alex Jones fue condenado por un jurado popular a indemnizar 49’3 millones de dólares a los padres de Sandy Hook”

No parece que Jones vaya a arruinarse. Sus millones de seguidores, algunos de ellos inmensamente ricos, le financian bien. Ya le han ayudado a pagar abogados en otras ocasiones vía crowdfunding, o sea, pequeñas donaciones anónimas por internet. De hecho, ya ha empezado a hacerse la víctima diciendo que este juicio amordaza la libertad de expresión en Estados Unidos. Alguien debería explicarle que la liberta de expresión no ampara la protección de mentiras. Ni siquiera protege la difusión de informaciones inverosímiles, sin pruebas.

Aunque no es menos cierto que Alex Jones lleva varios años en caída libre, a causa precisamente de la difusión sin escrúpulos de bulos y mentiras con los que ha construido su imperio. Hace apenas año y medio, su ex mujer consiguió la custodia completa de sus hijos, presentando las grabaciones de su programa. Bastaron para convencer al juez de que el señor carecía de estabilidad mental para cuidar a un menor. Su audiencia ha caído después de pelearse con Trump, del que era incondicional. ¿Motivo? Trump apoyó la campaña de vacunación contra la COVID. Y ahora la costosa derrota judicial ante los padres de Sandy Hook, que esperemos sea, la primera de muchas.