Laura Grani
En el puerto de Leitariegos, octubre llega con montañas teñidas de otoño y apetito de cuchara. Allí, a 1.526 metros de altura, el restaurante Leitariegos vuelve a reunir dos territorios en torno a un plato: Madrid y Asturias. Sus VI Jornadas del Cocido Madrileño, en marcha del 17 al 30 de octubre, ponen en el centro la receta de Antonio Cosmen, cocinero de Cruz Blanca de Vallecas, que comparte fogones con sus sobrinos Pepe y Héctor.
La propuesta se sirve en dos vuelcos. Primero llega la sopa, acompañada de cebolleta y piparras; después, los garbanzos con verduras, patata, carnes y embutidos. La sopa, además, puede pedirse con o sin gluten. El cocido cuesta 30 euros.

La receta madrileña se apoya aquí en la despensa asturiana: garbanzo castellano, ternera Asturiana de los Valles, embutidos de elaboración propia y agua microfiltrada de los manantiales del puerto. Los vinos de la Denominación de Origen Vino de Cangas acompañan el menú, mientras el aceite A6, elaborado con arbequina cultivada a 600 metros en El Bierzo, suma una segunda añada a la experiencia.
«Siempre alimentos de aquí, de casa»
Héctor Cosmen defendió durante la presentación el valor de trabajar con productores cercanos. El cocinero animó a quienes se acerquen a descubrir elaboraciones pequeñas y productos cuya producción limitada forma parte de su atractivo.

La cita tiene, además, una dimensión familiar. Antonio vuelve al pueblo donde nació con el cocido que convirtió a Cruz Blanca de Vallecas en una referencia de la cocina tradicional madrileña. A su lado, Pepe y Héctor prolongan una tradición hostelera compartida. Desde el estreno de las jornadas en 2021, el restaurante ha servido cerca de 2.500 cocidos.
¿Para llevar? Sí, gracias
Héctor presentó también una línea de conservas artesanas que empieza con el pote asturiano y prevé incorporar fabada y verdinas. La receta del pote, desarrollada durante alrededor de un año, reúne fabas pintas, chorizo, morcilla y panceta de la zona, además de berza y patata. Se elabora sin conservantes ni colorantes añadidos y se esteriliza para su conservación. «Es un trozo de Leitariegos que puedes degustar en cualquier sitio», resumió.

Las jornadas cuentan con el respaldo de la Cofradía Gastronómica del Cocido Madrileño y de representantes del Principado y del concejo de Cangas del Narcea, que destacaron el papel de los productores y la agroalimentación en la actividad de la montaña. La escapada puede completarse con las vistas del valle de Laciana, la estación de esquí y una bolera de bolo vaqueiro.



