Crochet, croché, tejido de gancho o ganchillo, da igual como lo llamen, es una técnica artesanal de tejido a mano en la que se utiliza una única aguja o gancho para enlazar un mismo hilo. Una destreza que Marisol, fundadora de Sol.knot, ha sabido reinterpretar a la perfección.
A sus 59 años, no solo se ha tirado a la piscina como emprendedora, sino que también ha demostrado que el crochet puede ser mucho más que unos patrones convencionales.Su historia con el tejido empezó mucho antes de que existiera la marca. Hacía ropa de bebé, primero por afición y para regalar a amigas y familiares.
Hasta que, hace unos años, su sobrina Maica le enseñó un bolso y lanzó una pregunta aparentemente inocente: «Tía, mira qué bolso, ¿no podríamos hacerlo?». Compraron trapillo y empezaron a experimentar. Sin saberlo, acababan de plantar la semilla de lo que más tarde sería Sol.knot.
Hoy, bolsos, y accesorios se concentran en su pequeño estudio de Barxeta. Hay patrones, piedras, telas, lanas y lentejuelas y pruebas que quizá mañana se vuelvan a repetir. Porque Sol.knot también significa equivocarse, deshacer y empezar otra vez

Crochet sin reglas
«El crochet antes se veía como algo antiguo, para hacer manteles, cortinas o puntillas», explica Marisol. De ahí nace precisamente el lema que acompaña a la marca: «crochet sin reglas». Para la valenciana, las posibilidades de esta técnica van mucho más allá: «Con el mismo punto y las mismas técnicas puedes hacer maravillas: desde un chaleco hasta un bolso o lo que quieras».
Su manera de trabajar sigue esa misma filosofía. Hace, deshace y vuelve a hacer; prueba tamaños, materiales y acabados hasta encontrar el resultado que busca. Trapillo, lana, poliéster, símil piel, lentejuelas o piedras naturales conviven en piezas en las que el proceso manual queda a la vista.
La playa es otra de las constantes de su universo creativo. «Es donde soy feliz», reconoce. El Mediterráneo ha inspirado colecciones, fotografías y hasta algunos de los nombres de sus diseños. Otros nacen de su entorno más cercano: Maya lleva el nombre de su hija, mientras que Set, Vuit y Nou responden simplemente al número de motivos de cada pieza.

Ego: vestir para una misma
Ahora Sol.knot abre una nueva etapa con Ego, su próxima colección. El nombre podría remitir al egoísmo o al egocentrismo, pero Marisol lo lleva hacia un terreno mucho más íntimo.«Es algo más intimista, algo para que brilles tú y te sientas bien», explica. Ego habla de mirarse a una misma y reivindicar la propia identidad: «Soy yo, quiero brillar y quiero que se vea la luz que tengo dentro».
La colección mantiene el carácter experimental de la firma valenciana y continúa jugando con formas, materiales y acabados. Algunas piezas nacen después de varias pruebas; otras cambian de tamaño sobre la marcha o incorporan detalles que obligan a buscar nuevas soluciones. Incluso un diseño ya terminado puede volver a deshacerse si Marisol considera que todavía puede funcionar mejor.
El valor de lo irrepetible
En Sol.knot difícilmente existen dos piezas exactamente iguales. Marisol guarda patrones y anota cómo realiza cada diseño, pero basta con que cambie ligeramente el grosor del trapillo o el tamaño del gancho para que el resultado también lo haga.
La personalización forma parte de esa misma manera de entender la artesanía. Los colores, tamaños o acabados pueden modificarse según quien vaya a llevar la pieza. La colección funciona como punto de partida, pero no obliga a que todos los bolsos sean idénticos.

Cuando lo artesanal irrumpe entre la inmediatez
El tiempo también tiene un precio y encontrarlo no siempre resulta sencillo. Marisol reconoce que calcular cuánto cobrar por una pieza artesanal es una de las partes más complicadas: hay que sumar materiales y gastos, pero también todas las horas de trabajo que normalmente permanecen invisibles en el producto terminado.
Cuando alguien considera caro algo hecho a mano, su primera reacción es mucho más sencilla: «Pues que compre el hilo y se lo haga», dice entre risas. Una respuesta espontánea que resume uno de los grandes retos de la artesanía en un mercado acostumbrado a producir, comprar y sustituir cada vez más rápido. Además, detrás de Sol.knot hay prácticamente una sola persona: Marisol diseña, teje, busca materiales, prepara los pedidos y gestiona las redes sociales. Todo ello mientras aprende sobre la marcha y trata de mantener la razón por la que empezó: disfrutar creando.

Crecer sin dejar de ser Sol.knot
El futuro plantea inevitablemente una contradicción: más visibilidad puede significar más pedidos, pero también obliga a preguntarse hasta dónde puede crecer una marca construida, literalmente, con dos manos.«Si ahora me entraran diez pedidos, ¿cómo hago yo diez bolsos en el tiempo que tengo?», se pregunta. Incorporar a otra persona supondría encontrar a alguien que trabajara con la misma dedicación y cariño con los que ella realiza cada pieza.
Por eso, después de haber llegado incluso a plantearse abandonar el proyecto por la presión de los gastos y las obligaciones que implica emprender, Marisol decidió continuar de otra manera: a su ritmo. Quizá ahí esté también la mejor definición de Sol.knot. Una marca que no pretende competir por hacer más piezas ni por hacerlas más rápido, sino por conservar aquello que ninguna producción en serie puede reproducir exactamente. Marisol lo define en una sola palabra: «Artesanal. Totalmente artesanal».
Y mientras Ego invita a quien lleva sus piezas a dejar salir su propia luz, Sol.knot continúa haciendo exactamente lo mismo que desde aquel primer bolso: probar, deshacer y volver a empezar. Sin prisa y, sobre todo, sin reglas.













