Los perjuicios para la disponibilidad del petróleo son el aspecto más comentado de la crisis del estrecho de Ormuz. Después de que Irán cerrara tan estratégico paso, en represalia contra los ataques estadounidenses, hemos notado como los precios de la gasolina y el gas natural suben. Sin embargo, hay una crisis menos tratada, en torno a Ormuz, que puede ser incluso más grave: la alimentaria.

Además de combustibles fósiles, por el estrecho de Ormuz circula, aproximadamente, un tercio de los fertilizantes y materias primas conexas (urea, amoníaco o azufre) del planeta. Su carestía, poco a poco, genera un terrorífico efecto dominó sobre las cosechas mundiales.

«hay una crisis menos tratada, en torno a Ormuz, que puede ser incluso más grave: la alimentaria»

La ONU y la FAO, su organización específica para alimentación y agricultura, han advertido de que cerca de 30 millones de personas podrían pasar a engrosar la lista de 830 millones –alrededor del 10% de la población mundial– que ya viven en pobreza extrema. Como aclaración, el Banco Mundial define en situación de «pobreza extrema» a quien vive con 2’78 dólares estadounidenses o menos al día. En pocas palabras, gente que tiene problemas más que severos para acceder a prestaciones básicas, entre ellas, la alimentación.

El motivo de esto es muy sencillo. Sin fertilizantes, se producirán menos cereales, frutas y verduras. ¿Resultado? Lo mismo que ya vemos con el petróleo. Los países más ricos seguiremos comprando los productos agrícolas, pero más caros. Por cierto, su precio, dice la FAO, puede dispararse un 200%. Los países más pobres no tendrán la posibilidad de seguir importando comida…

«La ONU y la FAO han advertido de que cerca de 30 millones de personas podrían pasar a engrosar la lista de 830 millones que ya viven en pobreza extrema»

¿Significa eso que subirá la barra de pan un 200% en España? No. Cuando compramos pan, no pagamos solo el precio de la materia prima, sino otros muchos costes de toda la cadena de producción. Además de sembrar y cosechar el trigo, hay que almacenarlo, molerlo, amasarlo, hornearlo, distribuirlo… Todo este proceso implica gastos salariales, de energía, de transporte y almacenamiento, entre otros. En conjunto, pues, el precio del trigo es una pequeña parte de esos gastos.

¿Cuánto subirá el pan? Como todo, depende del pan que compremos. Las barras más caras, como las de masa madre puede subir entre 0’90 céntimos y 1’20€. Las barras más baratas, subirán, pero entre 0’40 y 0’60 céntimos. Admitamos que es un pico. Por no hablar de que, seguro que no subirá sólo el pan, sino la mayoría de productos agrícolas –y ganaderos, al subir el precio del forraje. Vamos, nos dolerá más la lista de la compra, pero, en términos generales, los márgenes de aumento de precios serán relativamente soportables para el hogar medio.

«¿Significa eso que subirá la barra de pan un 200% en España? No.»

Sin embargo, esto no significa que no haya problemas. Para las clases más bajas o familias que ya pasan apuros económicos, las cosas empeorarán y no poco… En el plano geopolítico, la crisis mundial de 30 millones adiciones de personas en pobreza extrema golpeará nuestro país de una forma u otra.

Siempre digo que, en migración, el «efecto llamada» no existe. Al menos, no en porcentajes relevantes. Lo que sí existen son los «efectos salida». La ONU y la FAO son muy específicos, los 30 millones de nuevas víctimas de la pobreza extrema no se distribuirán homogéneamente por el globo, sino que se concentrarán en el llamado «sur global».

«La ONU y la FAO son muy específicos, los 30 millones de nuevas víctimas de la pobreza extrema […] se concentrarán en el llamado sur global»

En otras palabras, se hará sentir con más dureza en Latinoamérica, África, Oriente Medio, el subcontinente indio, Indochina e Indonesia. De todos estos países pueden desatarse movimientos migratorios hacia Occidente. Para España, en concreto, el África subsahariana nos queda especialmente cerca…

Por algún motivo que no acierto a entender, economistas y políticos se muestran inusualmente optimistas con la crisis de Ormuz. Parecen convencidos de que, dada su naturaleza, esta se resolverá antes de que la sangre llegue al río. El problema es que la sangre ya está llegando al río y en torrente.

«Convendría que se hicieran plantes de contingencia, en los ámbitos doméstico e internacional»

Convendría que se hicieran plantes de contingencia, en los ámbitos doméstico e internacional. En especial habría que adoptar medidas para evitar la especulación con los productos alimentarios y ayudas para los grupos o personas más vulnerables.