IMÁGENES: MÓNICA REBOLLO
En una tarde soleada en Sevilla, ALEZ se siente más que contento mientras promociona su nuevo tema. En una charla abierta, comparte cómo los momentos simples de la vida—como disfrutar de un café por la mañana o pasar tiempo con sus seres queridos—son su fuente de inspiración. Refleja sobre la rapidez del mundo actual y cómo, a pesar de las tensiones, su pasión por la música lo mantiene centrado. Desde su conexión con los fans hasta sus sueños personales, el artista nos lleva a un viaje sincero por su proceso creativo y su evolución musical, revelando una vulnerabilidad que resuena con su público. Con un EP en el horizonte, ALEZ no solo busca conectar, sino también explorar la profundidad de sus emociones y vivencias en cada nota.
¿Cómo estás? ¿Qué tal va la promoción?
Muy bien, muy contento. Aquí en Sevilla, de promo, y con el nuevo tema ya lanzado.
¿Cuáles son esas cosas que «te elevan»?
Pues mira, cosas simples, como el cafecito de por la mañana, las charlas con Denna en el Retiro, por ejemplo; salir a cenar con mis padres, poder pasar tiempo con mis amigos… Esos momentitos son los que realmente me llenan.
¿Qué para mantenerte inspirado en un mundo que va tan deprisa?
Es verdad, hablaba justo de eso el otro día con mi prima. Como que todo pasa rapidísimo a los lados, y de repente te detienes en algo, y dices: “Ah, vale”, y otra vez a correr. Es difícil concentrarse en algo, pero estoy trabajando mucho para ser consciente de que estoy en un momento increíble, gracias a Dios. Hemos tenido esa suerte de poder vivir de esto. Ser parte de algo tan importante como «Operación Triunfo» va a marcar mi vida para siempre.
¿Cómo llega la inspiración? ¿Tienes alguna fórmula secreta para crear?
No, la creatividad me viene cuando quiere venir, no hay una fórmula. No es como que pueda decir: “Voy a escribir ahora”. Simplemente aparece. Incluso cuando descansas, de repente te viene una idea, una melodía, una canción. Algo que te conecta, y entonces piensas: “Venga, va, vamos a ello”.
Entonces, depende mucho del momento, de las circunstancias…
Sí, y de la velocidad a la que vaya tu cabeza en ese instante. Cada momento es distinto, y así es como llegan las ideas.
¿Cuál ha sido el momento más bonito que has vivido hasta ahora en un escenario?
¿El momento más bonito? Pues el evento que hice con fans en Córdoba fue increíble. Me lo pasé muy bien, y desde la primera canción la gente ya estaba cantando. Fue entonces cuando pensé: «Vale, ahora sí que estoy viviendo mi sueño», porque ver a la gente cantando tus canciones es como el toque final, el momento en que dices: «Ahora sí se está materializando lo que he buscado».
¿Cómo te sientes al escucharte en la radio, por ejemplo?
¡Guau! La verdad es que impacta. No solo en la radio… El otro día estaba comprando en el Mercadona y de repente escucho mi canción. Mi primo me dice: “¡Estás sonando en el Corte Inglés!” Es raro… Entré y sonaba «mentalfísica», y me quedé como: «Espera, ¿soy yo?» Es raro, pero me siento muy agradecido de que esté pasando.
¿Alguna canción favorita en este momento?
Pues últimamente me ha dado por escuchar otra vez el disco de Morat. En especial la canción que tienen con Duki, que se llama «París». No sé, el otro día puse el disco y ahora lo estoy escuchando todo el rato otra vez.
¿Cuál es la diferencia entre ALEZ y Alex Márquez? ¿Son dos personajes distintos?
En realidad, no hay mucha diferencia. Personalmente hablando, sigo siendo el mismo Alex Márquez, aunque ahora mi nombre artístico sea solo «ALEZ». Lo hice, en parte, para diferenciarme un poco también de mi tocayo, el motorista. Siempre que alguien buscaba «Alex Márquez», aparecíamos los dos, y muchas veces él salía más, por las carreras y todo eso. Así que la idea es que, cuando la gente busque, no se confunda y no digan: «¿Este no era el motorista?». Pero en esencia, no hay ninguna diferencia real entre Alex Márquez y ALEZ. Soy el mismo chico de siempre, el que se ríe, el que se divierte y el que hace música y sigue jugando a vivir de lo que le apasiona.
¿Tienes algún sueño fuera de la música que quieras cumplir?
Sí, tengo un par de sueños que me gustaría cumplir. Uno es hacer el Camino de Santiago con mi madre. Ella ha tenido problemas en un pie y por eso nunca hemos podido hacerlo, pero es algo que me gustaría mucho lograr con ella. Y el otro sería regalarle un Porsche Carrera a mi padre, que siempre ha sido su coche favorito. Son dos metas que espero que algún día se materialicen.
¿Cómo llevas el tema de las redes sociales? ¿Te has sentido abrumado en algún momento?
Sí, es cierto que las cosas se han calmado un poco y eso ha ayudado. Ahora intento desconectar en momentos que no lo considero necesario. Me doy tiempo para salir a caminar, leer o escuchar música nueva en lugar de estar en redes todo el tiempo. Es como dejar a un lado esa faceta de “influencer” para poder enfocarme en lo artístico, que creo es lo que toca ahora.
¿Ha habido algún momento difícil o desafiante que hayas vivido en estos meses? Porque el amor también parece ser una especie de «gravedad» en tu música…
Sí, absolutamente. Yo tengo una relación con Denna, y hemos pasado por momentos fuertes. Vivimos en un mundo tan rápido y cambiante que, a veces, sentíamos una especie de tensión, era como mirarnos y decir: «Calma, porque puede que nos estemos agobiando demasiado». Pero la verdad es que tengo muchísima suerte de tener una comunicación tan buena con ella, y ella conmigo. Es brutal.
¿Qué le dirías a la gente para que escuche tu nueva canción? ¿Cómo crees que se sentirán al escucharla?
Les diría que, si están conociendo a alguien, es la canción idónea, les va a hacer recordar esos primeros momentos: las mariposas en el estómago, esa sensación de que el tiempo vuela cuando estás con esa persona. Y si ya han pasado esas primeras veces, esta canción les ayudará a recordar y a revivir esos momentos.
¿Hay algo en el amor que te haga disfrutar especialmente?
Todo, porque al final el amor lo mueve todo. Nos movemos por amor a la música, al trabajo, incluso al dinero. Pero más allá de eso, el amor te llena; te hace disfrutar lo que haces y ser cariñoso. Me encanta dar abrazos, besos, soy muy romántico, muy entregado. Creo que el amor es clave para movernos, para motivarnos, sea en la música, en la vida o en cualquier cosa.
Y hablando de tu música, ¿va a seguir esa línea del amor, o te gustaría explorar otros temas?
Hablaré de todo, no solo del amor. En el proyecto que viene hay canciones que tenía muchas ganas de escribir. Siempre me he sentido como el “gran incomprendido”, así que ahora quiero decir cómo me siento, que no todo es color de rosa ni pura felicidad. A veces hacen falta momentos oscuros para poder apreciar los felices.
Recuerdo que la última vez me comentaste que te enfocabas mucho en la salud mental. ¿Sigues en ese camino? ¿Alguna canción futura que hable de eso?
Sí, sigo enfocado en la salud mental. De hecho, tengo canciones que, aunque no hablen de salud mental de forma directa, reflejan cómo me sentía antes de trabajar en ello.
En tu último videoclip vemos mucha agua, mucha playa. ¿Qué significa el agua para ti y cómo fue grabarlo?
Fue una aventura total. Pasamos de videoclips muy sencillos a uno bastante grande, y eso es gracias a Angelillo, que fue el director, y a Pata, el fotógrafo. A Angelillo se le ocurrió grabar en el mar con una cama dentro del agua. Nunca había visto algo así. La idea era mostrar esa dualidad: cuando sientes que te hundes, que dudas de si algo va a salir bien, y luego vuelves a la superficie, a la cama, y piensas que quizá estás dándole demasiadas vueltas al asunto. Fue una locura, pero quedó muy guay.
¿Qué has aprendido en tu recorrido desde El Modo, pasando por mentalfísica, hasta llegar a tu último sencillo?
Pues he aprendido a tener paciencia y a entender realmente qué quiero en la música y hacia dónde quiero llevar mi sonido. Todo eso incluye la manera de componer, los sonidos específicos que quiero usar, y he contado casi siempre con el mismo productor, quien ha sido clave para encontrar mi estilo. Le debo muchísimo porque ha trabajado conmigo para que cada detalle esté perfecto. Este cambio ha sido en gran parte gracias a Guillermo, quien también me ha apoyado psicológicamente, y a Fran, que me ha ayudado a mantener los pies en la tierra.
¿Dirías que has encontrado tu propio estilo?
Sí, siento que sí, aunque aún me queda mucho por aprender. Estoy seguro de que haré muchas canciones, cada una diferente, hasta encontrar ese punto donde diga: “esto me gusta, y le gusta al público”. Es importante que me llene a mí primero, aunque luego el público haga lo que quiera con la canción.
¿El proceso creativo ha cambiado para ti?
Sí, mucho. Antes, trabajaba de forma más espontánea, me venían melodías o frases y las desarrollaba. Ahora, prefiero sentarme, definir una temática, y trabajar en la estructura desde ahí. Eso me ha dado mucha claridad y es el mayor cambio desde mis días en la academia hasta ahora.
Veo que tienes la guitarra ahí acompañándote, ¿qué representa para ti en tu proceso creativo?
La guitarra, y también el piano, son esenciales. Son mis puntos de partida cuando tengo una melodía en mente. Por ejemplo, Me puse a elevar surgió de cuatro acordes que toqué en el Palau, y de repente salieron las primeras frases. Algún día enseñaré esa nota de voz.
¿Qué es lo más emocionante de estar preparando tu primer EP?
Lo más emocionante son las ganas de crear algo auténtico, que conecte con la gente. Quiero que entiendan lo que quiero expresar y que se sientan identificados. La idea es poner en sus manos mis historias y que sientan lo que yo sentía en esos momentos.
Eso lo hace más real, y eso atrae a la gente…
Totalmente. Las historias deben ser reales. Eso de decir que una canción no va dirigida a nadie es falso; todas tienen nombre y apellido. Cada una de las canciones que hago tiene una historia verdadera detrás.
La última vez que hablamos mencionaste algunas colaboraciones de ensueño. ¿Siguen siendo las mismas o han cambiado? Recuerdo que nombraste a Sebastián Yatra, Morad y Pablo Alborán, ¿cierto?
Ojalá. ¡Imagínate! La verdad, no se ha dado, pero sería un sueño que algún día se pudiera materializar. Me encantaría, pero no, aún no ha pasado.
¿Te has cruzado con alguno de ellos o con algún otro artista últimamente?
En realidad no he tenido la oportunidad de cruzarme con mucha gente en la oficina, solo con Lucas (Curotto) el otro día, y fue una locura. Me emocioné tanto que terminé llamando la atención de todo el mundo en la oficina. Fue muy especial, como un reencuentro.
¿Has descubierto nuevas influencias?
Sí, me gustaría mucho colaborar con un chico que está comenzando en Latinoamérica, se llama Melej. Está haciendo cosas muy interesantes y no me importaría hacer algo con él.
Hablando de tus fans, ¿cómo es la conexión que tienes con las alezmarquistas?
Siempre intento estar muy presente para ellas porque siento que luchamos juntos. Me encanta que exista ese cariño mutuo entre nosotros, y de verdad creo que ellas son quienes le ponen amor y hacen posible todo lo que sucede. Les debo muchísimo.
En cuanto a proyectos futuros, algo que puedas compartir?
Poco, la verdad. No puedo decir mucho aún, solo adelanto que el EP está en camino, aunque aún no tengo una fecha concreta. Pero sí, quiero que la gente disfrute y conecte con esta canción, como lo han hecho con otras como «mentalfísica» y «Me puse a elevar». De hecho, tengo pensado pedirles a mis fans que me digan a quién o qué les recuerda cada canción. Me parece una bonita dinámica.










