Quizás, El Vaticano pierda, en breves, su récord de Estado más pequeño del mundo. Albania se ha propuesto crear un nuevo microestado, para la Orden de Bektashi. Su territorio, el edificio de su sede, comprenderá menos de 0’11 Km cuadrados, en Tirana. En comparación, el microestado pontificio ocupa 0’44 km cuadrados de suelo romano. Pero ¿qué es la Orden de Bektashi? Y lo más importante ¿por qué quiere Albania cederle 27 acres de su territorio para independizarla como país?
A menudo, la Orden de Bektashi se describe como una cofradía derviche. No es que se use mal esta palabra, pero es importante remarcar que, en el universo musulmán, una «cofradía» no se corresponde con el concepto cristiano, menos aún con la tradición católica española. Guarda mayor parecido con nuestras órdenes monásticas… y militares.
“Albania se ha propuesto crear un nuevo microestado, para la Orden de Bektashi”
La historia de estas cofradías o hermandades es bastante curiosa. En la predicación de Mahoma, no hubo previsión de establecer un sacerdocio u órdenes monásticas. Aún hoy, los musulmanes de cada mezquita votan a sus imanes entre los varones más respetados de su comunidad, sin precisar de formación sacerdotal alguna.
Con acierto escribió Hegel que el islam es la religión hecha Estado. Por eso, la tradición musulmana no distingue entre teología y derecho. En el planteamiento del Profeta, la autoridad política y religiosa debían aunarse. Como cada fiel era un portador de la fe, no había necesidad de un clero separado de la sociedad civil; aún menos, de dar cabida a místicos que se aislaran de la sociedad.
“En la predicación de Mahoma, no hubo previsión de establecer un sacerdocio u órdenes monásticas”
En la tradición árabe se menciona que, en los albores del islam, algunos cristianos migraron atraídos por el liderazgo providencial de Mahoma, quien, en pocos años, había pasado de proscrito en su Meca natal, a señor de Arabia. Una vez convertidos, manifestaron su intención de llevar su compromiso religioso al máximo: al monacato. Mayúscula sorpresa se llevaron cuando les explicaron que no había monjes en el islam.
Pero el misticismo, en cualquiera de sus formas, se arraiga en demasiados seres humanos para que una religión le dé esquinazo. A la muerte de Mahoma, uno de sus suegros, Abu Bakar le sucedió a título de Califa, traducible como “representante” o “sucesor”. Durante su reinado se ocupó Damasco. El islam empezaba así un camino de varios siglos de mezcolanza y asimilación de otras tradiciones culturales.
“el misticismo se arraiga en demasiados seres humanos para que una religión le dé esquinazo”
A Abu Bakar le sucedió otro suegro de Mahoma, Omar, que conquistaría Jerusalén e iniciaría la expansión por Egipto. Pero sería el tercer califa, Uthman quien expandiría el califato prácticamente triplicando su tamaño en pocos años por el Magreb y, sobre todo, conquistando toda Persia.
La cultura persa impactó al islam en muchos sentidos. Este pueblo del desierto quedó, sin duda, mucho más asombrado por la magnificencia de este imperio, que por sus primeras conquistas de territorios bizantinos. Como anécdota, hoy el mundo árabe y sobre todo el Corán siguen usando números indo-persas, que les parecieron más elegantes, mientras que, ironías del destino, los occidentales adoptamos enseguida la numeración árabe, mucho más práctica que la romana y aquí sigue con nosotros.
“el tercer califa, Uthman expandiría el califato […] conquistando toda Persia”
La religión tradicional de los persas, el zoroastrismo, había ido evolucionando del clásico panteísmo a complejas escuelas de filosofía, con rituales secretos e iniciáticos. En el momento de su absorción por el islam, el zoroastrismo contribuyó a la aparición de los “derviches”, palabra persa que en musulmán se adaptó a “sufí”.
Explicar que es el sufismo requeriría de varios libros. Grosso modo, lo podríamos identificar con una corriente mística del islam que busca el contacto íntimo con la divinidad en la danza, la poesía y la meditación. A menudo se han visto perseguidos por las interpretaciones más ortodoxas de la religión, como el wahabismo, que considera heréticos a los sufíes.
“[los sufíes] una corriente mística del islam que busca el contacto íntimo con la divinidad en la danza, la poesía y la meditación”
Famosos por su tolerancia con otras religiones, defienden una fe intimista, no desentendida del Corán, pero interpretándolo bajo un cariz simbólico-finalista. Sus enseñanzas doctrinales, acogen un importante número de tradiciones filosóficas, como demuestra la importancia en el sufismo de la titánica figura de Avicena, filósofo persa-musulmán de los S X y XI, cuyos escritos aúnan las filosofías griega y persa.
Como principal fundamento religioso, defienden que la fe es producto de la intuición y la razón humana, más allá de los rituales concretos. Precisamente, en la obra de Avicena, El filósofo autodidacta, versionada, en el Al-ándalus hispano, por el poeta y filósofo almeriense, Ibn Tufali. Su protagonista, Hayy, naufraga de niño en una isla desierta donde es amamantado por una gacela. Este Robinson Crusoe filósofo, empieza a hacerse preguntas sobre la naturaleza de las cosas, después de la muerte de su madre adoptiva, hasta que acaba deduciendo la existencia de Dios.
“[los sufíes] defienden que la fe es producto de la intuición y la razón humana, más allá de los rituales concretos”
Los sufíes incluso se han mostrado abiertos con la cuestión del alcohol. A su entender, el Profeta no lo prohibió porque sea intrínsecamente malo. Después de todo, el Corán leemos que en el paraíso hay una fuente de agua, una de leche, una de miel y… una cuarta de vino. Lo que ocurre es que las borracheras conducen al mal, de ahí la prohibición.
Durante los califatos omeya (663-750) y abasí (750-1258), los sufíes progresaron formando sus órdenes o hermandades, las cofradías, llamadas turuq (tariqa en singular), cuya idiosincrasia entrecruza religión, filosofía, esoterismo iniciático y caballería militar. Después de la primera cruzada, las turuq inspirarán la aparición de las órdenes militares como los templarios o los hospitalarios, entre los caballeros cristianos. La masonería moderna se considera heredera parcial de esta tradición sincrética e iniciática.
“las turuq inspirarán la aparición de las órdenes militares como los templarios o los hospitalarios, entre los caballeros cristianos”
Entre estas turuq, aparece en la Turquía del S XIII, la orden de Bektashi, fundada por el santo musulmán, Haji Bektash Veli. Prosperará durante todo el Imperio Otomano, expandiéndose por la Anatolia y los Balcanes. Después de la Primera Guerra Mundial, la abolición del califato y las leyes laicistas de Atatürk, forzaron su marcha de Turquía y se exiliaron a Albania (1925).
En 1958, su Dedababas o líder espiritual, una especie de pontífice, Ahmet Myftar, murió encarcelado en penosas condiciones, por la dictadura comunista de Hoxa. Hasta 1993, la orden no elegiría un nuevo líder, después de la caída del aquel régimen maoísta-estalinista.
“Entre estas turuq, aparece en la Turquía del S XIII, la orden de Bektashi, fundada por el santo musulmán, Haji Bektash Veli”
¿Y por qué darles un Estado ahora? Existe cierta controversia acerca de si realmente será un Estado, o más bien algo parecido a la Orden de Malta, que es una especie de Estado sin territorio. En los países que la reconocen, las sedes de esta entidad católica disfrutan de un trato equivalente al de embajadas y consulados –en contra de la creencia popular, estas no dejan de pertenecer al territorio del Estado donde se ubican, sólo adquieren un estatus jurídico especial.
En teoría, el proyecto del gobierno albanés sí busca entregarles un territorio, creando así un auténtico microestado. Lo sorprendente es que esto lo ha hecho un gabinete de izquierdas, sin avisar a la oposición de derechas que recibió con estupor –aunque sin oponerse expresamente– la iniciativa en el parlamento.
“las leyes laicistas de Atatürk, forzaron su marcha de Turquía y se exiliaron a Albania (1925)”
Aunque a veces a los occidentales nos cueste creerlo, el islam es una religión compleja con muchas vertientes. Más importante aún, hay cientos de culturas en el mundo, árabe, persa, india, indonesia, magrebí o subsahariana que han acogido esta fe. Como ocurre con el cristianismo, este se practica de forma diferente según las distintas latitudes donde ha arraigado.
Muchos musulmanes reivindican la visión de un islam compatible con el pluralismo religioso y una legalidad civil separada de las normas religiosas. Esto obedece a muchos motivos, entre otros el deseo legítimo de vivir bajo una ley menos invasiva de la privacidad, la aspiración a un diálogo fluido con otras culturas, amén de que los musulmanes moderados son las víctimas predilectas de los radicales.
“el proyecto del gobierno albanés sí busca entregarles un territorio, creando así un auténtico microestado”
A mitad de un proceso de ingreso en la UE, Albania desea desterrar cualquier fantasma vinculado a su condición de país de mayoría musulmana. Aquí sus intereses geopolíticos coinciden con su población, bastante moderada y con la Orden de Bektashi. Su actual Dedababas, Baba Mondi, ya ha anunciado que el nuevo microestado habrá igualdad de sexos y el alcohol será legal. Antes de acusar al gobierno de Albania y a la Orden de Bektashi de hacerle un lavado de cara al islam, recordemos que ambos están amenazados de muerte por grupos salafistas.










