Después de varias décadas de tira y afloja diplomático, un fallo judicial del Tribunal Supremo y un dictamen del Tribunal Internacional de Justicia, Reino Unido devuelve el archipiélago de las Chagos a la República de Mauricio. Como suele ocurrir, no han tardado en aflorar los chovinistas baratos que, sin saber la misa media de estas islas del Índico, reivindican que la jugada se repita en Gibraltar o las Falklands (Malvinas). ¿Acaso son supuestos parecidos?

“Reino Unido devuelve el archipiélago de las Chagos a la República de Mauricio”

De acuerdo con la ONU, existen todavía 24 territorios considerados colonias. A saber, le pertenecen a:

    • Estados Unidos: Puerto Rico, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, la isla de Guam, y la Samoa Americana.
    • Francia: la Guayana Francesa, Nueva Caledonia y las islas de la Polinesia Francesa.
    • Nueva Zelanda: el archipiélago de Tokelau.
    • España (de iure): el Sahara Occidental (de facto, Marruecos).
    • Reino Unido: las islas de Santa Elena, Anguila, Bermudas, Vírgenes Británicas, Caimán, Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, Montserrat, Islas Turcas y Caicos, Pitcairn, y el Peñón de Gibraltar.

Hasta la semana pasada, el archipiélago de las Chagos habría integrado las colonias británicas. Ahora bien, hemos de preguntarnos por qué el Consejo de Administración Fiduciaria de Naciones Unidas, dejó de reunirse en 1994.

“De acuerdo con la ONU, existen todavía 24 territorios considerados colonias”

Este organismo, recogido en la Carta de la ONU, era el encargado de supervisar la descolonización de los territorios sometidos a una potencia imperialista. Pese a que la Carta no preveía su disolución, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobó el cese de sus funciones, poco después de la independencia de la isla pacífica de Palau –antigua colonia estadounidense– en 1994.

¿Por qué? ¿Acaso no quedan aún colonias? Más importante aún ¿qué es una colonia?

Como sucede, tan a menudo, es imprescindible distinguir entre la significación política de «colonia», de la estrictamente jurídica. Muchos movimientos independentistas, consideran su territorio colonizado. Así se han descrito, entre otros, las formaciones políticas secesionistas de País Vasco. Catalunya, Córcega, Flandes o Escocia.

“¿Por qué el Consejo de Administración Fiduciaria de Naciones Unidas, dejó de reunirse en 1994?”

Jurídicamente, la definición de colonia es mucho más acotada. Aunque lo habitual es que una colonia suele encontrarse lejos de metrópolis, la distancia geográfica, ni mucho menos, constituye un elemento esencial. Sobre todo, exigen de que un territorio habitado y, más importante aún, que los derechos de sus habitantes no sean homologables a los ciudadanos de la metrópoli, sino sustancialmente inferiores.

Para entendernos, las dependencias británicas de Akrotiri y Dekelia, en Chipre, no se consideran colonias porque no están habitadas. Pese a ser una herencia del colonialismo británico sobre la isla mediterránea, se trata de concesiones territoriales que constituyen meras bases militares.

“las dependencias británicas de Akrotiri y Dekelia, en Chipre, no se consideran colonias porque no están habitadas”

Tampoco podemos considerar a Ceuta y Melilla colonias españolas. A diferencia del Sahara Occidental, el Sidi Ifni o la Guinea Española (actual Guinea Ecuatorial), ceutíes y melillenses siempre tuvieron los mismos derechos que cualquier español peninsular. Lo mismo se aplica, por ejemplo, a las Canarias.

En cambio, por ejemplo, pese a viajar por el mundo con un pasaporte estadounidense, los oriundos de Guam, Puerto Rico, las Islas Vírgenes estadounidenses o la Samoa Americana, carecen de derecho a voto en las Presidenciales. Tampoco escogen a un senador. Y, si bien les está permitido votar un representante en el Congreso, este sólo goza de voz, pero no de voto sobre las leyes de los Estados Unidos.

“Tampoco podemos considerar a Ceuta y Melilla colonias españolas”

Entonces ¿por qué ya no se reúne el Consejo de Administración Fiduciaria? Bien, entre otros motivos, porque la población autóctona de territorios que permanecen colonizados no ha manifestado su deseo de independizarse de la metrópolis. Al contrario, ya les está bien su status quo.

Ya explicamos, los chagosianos o illois, en cambio, fueron deportados a la fuerza entre 1967 y 1973. Estos descendientes de los esclavos que Luis XV había secuestrados en la costa africana sur oriental, llegaron al archipiélago Índico bajo el yugo de la esclavitud, para cultivar coco de los que se extraía aceite. Como consecuencia de las guerras napoleónicas, Mauricio y las Chagos pasaron a convertirse en un dominio británico.

“la población autóctona de territorios que permanecen colonizados no ha manifestado su deseo de independizarse de la metrópolis”

Cuando llegó la hora de descolonizar Mauricio, Londres se sirvió de su posición de fuerza para chantajear a la isla. Sí, les darían la independencia, pero el Acuerdo de la Casa Lancaster (1965) estableció que las Chagos y Mauricio eran dominios británicos distintos. Así se estableció el Dominio Británico del Océano Índico.

Poco después, la despoblación forzosa del archipiélago regaló a Londres una generosa reserva de pesca. La segunda del mundo. La primera se encuentra en las aguas de las Falklands o Malvinas. Además, instalaron en Diego García, la isla principal, una base militar que comparten con Estados Unidos.

“los chagosianos o illois, en cambio, fueron deportados a la fuerza entre 1967 y 1973”

Desde su brutal exilio, los chagosianos no han cejado en su empeño en volver. En 2015, el Tribunal Supremo inglés exigió que se permitiera su retorno al archipiélago, costeando el gobierno los restos de su repatriación. Este acuerdo convenció poco a los afectados. No querían seguir bajo soberanía británica ni tampoco querían la nacionalidad del país que los había deportado a la fuerza. Pese a que en un primer momento el gobierno británico se avino a cumplir con la sentencia, terminó por no aprobar una partida presupuestaria.

El mazazo llegó poco después, en 2019, cuando respondiendo a una consulta de la Asamblea General de Naciones Unidas, el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el Reinó Unido incumplió sus obligaciones como potencia colonizadora. La descolonización de Mauricio había incumplido el derecho internacional, al no respetar la unidad de esta isla con las Chagos.

“el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que el Reinó Unido incumplió sus obligaciones como potencia colonizadora”

Tras más de una decena de rondas de negociación oficial y otras tantas extraoficiales, amén de la amenaza de los illois exiliados en Londres de persistir en la vía judicial, el gobierno británico se ha dado por vencido. Aunque claro, los ingleses siempre han mostrado una habilidad fullera en esto descolonizar.

El gobierno de Su Majestad, devuelve el archipiélago a Mauricio, sí, pero conservará la base militar. No piensa indemnizar ni asumir los gastos de repatriar a los chagosianos. Tampoco cubrirá el pago de rehabilitar la isla para que sea habitable de nuevo. Por si eso no bastaba, negocia una concesión a muy largo plazo de los derechos pesqueros.

“En 2015, el Tribunal Supremo inglés exigió que se permitiera [a los chagosianos] su retorno al archipiélago”

Vamos que Londres devuelve la isla a los chagosianos, pero, por fascículos.

En todo caso, ya vemos que poca o ninguna relación hay entre los chagosianos y los gibraltareños o los falklanders. Satisfechos de su nacionalidad inglesa y los pingües beneficios que reciben ya no de ser una colonia, sino un paraíso fiscal, las poblaciones de estos territorios poco apetito tienen de la independencia y denostan con amargura la idea de verse anexionados por otro país, como España o Argentina.

No negaré que pueden existir buenos argumentos para sostener la soberanía española de Gibraltar o la de Argentina sobre las Malvinas. Ahora bien, mezclar estos casos con el supuesto de las Chagos, mucho más cruel, incurre, como poco, en una frivolidad.