Las clases de Historia parecen ser siempre de la misma índole: un profesor explica cientos de sucesos acompañados de fechas y nombres propios mientras el alumno escucha y apunta en su libreta. Pero qué bueno sería tener siempre la ocasión de poder acompañar esa explicación con alguna historia que lo representase. Pues así ocurrió en mis últimos años de instituto, cuando se nos iba a explicar el régimen de Joseph Stalin en la Unión Soviética y su importancia a nivel mundial. Ante todas las miradas expectantes, apareció en el proyector del aula, la imagen de la portada de una novela: Rebelión en la granja de George Orwell. El libro empezó a ser leído y a la vez que se avanzaba en la lectura también se analizaban los diferentes personajes y su papel en la novela, comparándolos siempre con los personajes históricos a los que representan. Una clase de historia impartida mediante este libro fue un claro ejemplo de la verdadera importancia de la novela histórica.

La novela histórica es un subgénero narrativo donde una obra de ficción se recrea en un periodo de la historia en la que forman parte de la acción eventos y personajes que pertenecieron a la historia y no son ficticios. Es decir, la novela histórica busca revivir el pasado a través de la literatura. Este tipo de novelas que relatan y, en ocasiones, satirizan a la sociedad, llevan consigo una crítica de carácter moral que proporciona al lector no solo información acerca de las hazañas que han surgido en algún momento y lugar de la historia, sino también la capacidad de reflexionar sobre las mismas. Miguel de Cervantes fue uno de los escritores que, mediante el uso de la sátira, describió en algunas de sus novelas más que los acontecimientos sociales de la época y en lugares reales. Indagó, mediante la sátira social, acerca de temas como el robo, la corrupción y la hipocresía, como es el caso de la novela de los dos pícaros jugadores de cartas Rinconete y Cortadillo. Así mismo, George Orwell, anteriormente mencionado, no deja indiferente a nadie con la destacada crítica social a lo largo de sus novelas, haciendo uso también de la sátira. En ellas, podemos descubrir que era un escritor muy comprometido políticamente.

Como resultado de este subgénero, a lo largo de la trama de una novela histórica se empiezan a descubrir cosas y a relacionar la ficción con la realidad, y se hace a modo de novela, cuando los conceptos más significativos no se olvidan. Considerando esto y teniendo en cuenta la dificultad de la enseñanza de la asignatura de Historia dentro del sistema educativo durante los últimos años, sobre todo en los cursos más avanzados, sería conveniente considerar el uso de material literario a modo de apoyo, porque a la vez que se genera un interés por la literatura, se desarrollan conceptos y conocimientos que sin las novelas serían mucho más difíciles de comprender.

Pero también, la novela histórica va mucho más allá y se considera una de las mejores herramientas que se ha podido inventar, no solo por su importancia en cuanto a conceptos históricos o su relación con la relevancia que el uso de la misma puede suponer en la enseñanza de la materia, sino porque la novela histórica nos permite ver la Historia desde otro punto de vista muy diferente. La Historia que conocemos ha sido siempre contada por hombres, y los eventos más cruciales han tenido como protagonistas a los mismos. Con autores como Santiago Posteguillo tenemos la gran oportunidad de escuchar la voz de mujeres tan importantes para la Historia como lo fue Julia Domna, la emperatriz más poderosa de la Antigua Roma. Es en su novela Yo, Juliapremio Planeta 2018, donde el autor nos cuenta cómo esta mujer consigue llegar a la cima del mundo simplemente con su inteligencia y persistencia. En palabras del propio autor: “Es importante conocer bien nuestro pasado desde todos los puntos de vista para tener menos probabilidades de repetir los grandes errores históricos”, y es la novela histórica el único género narrativo que nos ofrece esta oportunidad.

En suma, la Historia nos habla simplemente de hechos, pero la novela histórica es el único instrumento que nos permite a los lectores revivir los acontecimientos más importantes introduciéndonos en la vida más íntima de las grandes figuras de la Historia dando la opción al lector de abrir la imaginación y hacer un análisis sobre el pasado.

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