No es fácil ser “el hijo de”. Nunca lo ha sido. Y si encima trabajas para tu padre, más. Y no digo nada si encima tu progenitor es una leyenda y es el que te da las oportunidades de lucimiento profesional. Con todo eso y más ha tenido que lidiar Joseph O´brien, que desde que era casi un niño supo lo que era la presión, porque ser el jinete retained de Ballydoyle quizás sea el trabajo del mundo del turf donde más focos vas a tener apuntándote. Y si eres el hijo del entrenador, con doble razón. Y va a ser un gran entrenador. Bueno, es ya un gran entrenador, laureado con varios Grupos I, incluida alguna clásica en las islas. Curtiéndose con los siempre difíciles Camelot, todo apunta a que en unos años podría ser el relevo de su padre en la responsabilidad de dirigir el emporio de Ballydoyle. Pero mientras eso llega sigue aprendiendo, y nosotros con él. Porque el prota de hoy está en su yard. No es una estrella, no se ha batido el cobre en los Grupos I y por no tener, ni tiene un pedigree especialmente brillante. Hablamos de Big Call. ¿Big qué? Big Call.

Nuestro protagonista de hoy es un producto de pura raigambre norteamericana. Hijo de ese magnifico corredor que fue Animal Kingdom (el cuál curiosamente presenta una línea femenina de marcada ascendencia alemana), ganador del Derby de Kentucky y de la Dubai World Cup, y que como semental sin funcionar mal se podría decir que no esta cumpliendo con todo lo que se esperaba de él. Por el otro lado su madre Prettypriceygirl, una no corredora y cuyo mayor merito es estar padreada por el espectacular semental que ha sido Scat Daddy, siendo Big Call su primer producto producto en pista. Rematado por 45.000 euros a dos años, los papeles del pupilo de J. O´brien  no son excesivamente brillantes.

Nada por aquí, nada por allá, podríamos decir de su pedigree, pero su presentación si que fue llamativa. Y es que en su única carrera en el día de la Hispanidad supo imponerse a un lote donde en segundo y tercer lugar figuraron productos de Ballydoyle y de Moyglare. Cierto que luego esta carrera no funcionado demasiado bien, pero su forma de rematar desde el último lugar, verdeando y jugando con el lote le hacen merecedor de un seguimiento muy especial. Valor 85, 3 cuerpos en meta, solamente acompañado por su jinete, y con un mal cajón, son indicios que quizás este Big Call pueda ser caballo a seguir para este problemático 2020.

Porque a veces el pedigree o los colores históricos de la cuadra no lo es todo. ¿Sera Big Call un ejemplo de modesto venido a más? Veremos (espero) en los siguientes meses.

Ponga un Joseph O´Brien en su vida, no se arrepentirá

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