Desde tiempos ancestrales el fuego ha fascinado al hombre. Origen de nuestra cultura, nos hace conectar con nuestro yo más ancestral. Y si hay un país donde el fuego ha marcado su existencia, ese sin duda es Nicaragua. Y es que su multitud de volcanes hacen de este pequeño país centroamericano un verdadero paraíso natural en cuanto a belleza y diversidad se refiere, donde cadenas volcánicas recorren el país de norte a sur. Hay una gran variedad: algunos tienen cráteres grandes y humeantes, mientras que otros destruyeron su cráter hace miles de años, dejando una tranquila laguna en su lugar. Y es que en unos escasos 130.000 km2 de superficie, Nicaragua presenta 19 volcanes de los cuales 9 están en activo.

«Y es que su multitud de volcanes hacen de Nicaragua un verdadero paraíso natural en cuanto a belleza y diversidad»

Y dentro de todos ellos nos vamos a fijar en mítico Volcán Maderas, sin duda uno de los volcanes radicado en uno de los parajes más bellos del mundo. Situado en la isla de Ometepe (única isla del mundo en medio de un lago tropical de agua dulce que posee dos volcanes)  se originó hace miles de años con las erupciones de los volcanes Maderas y Concepción y está situada en el corazón del lago Nicaragua, el segundo más grande de Iberoamérica y cuya biodiversidad es de tal riqueza que es el único lago del mundo que presenta fauna oceánica adaptada a agua dulce. El Volcán Maderas es el más pequeño de los dos volcanes ubicados en la isla de Ometepe, siendo el otro es el Volcán Concepción que a diferencia del Maderas, todavía está activo.

De casi 1400 metros del atura, el Volcán Maderas presenta cultivos de frijol, arroz y café en su parte baja, estando cubierto de bosque en su parte alta, zona está especialmente protegida desde 2013 cuando se declaró Reserva de Biosfera. Su ascensión, que puede durar alrededor de 8 horas, no es especialmente complicada, pero se recomienda ser acompañado por algún guía ya que es fácil desorientarse. La recompensa por coronarlo es el disfrutar de una de las vistas más impresionantes que pueden verse en toda Centroamérica y cuando se llega a la laguna se tiene la sensación de haber entrado en un mundo perdido, un Jurasic Park donde cualquier cosa es posible y donde los centenarios árboles de más de cuarenta metros de altura son los verdaderos reyes del paraje.

«La recompensa por coronarlo es el disfrutar de una de las vistas más impresionantes que pueden verse en toda Centroamérica y cuando se llega a la laguna se tiene la sensación de haber entrado en un mundo perdido»

Y es que si Nicaragua es de por si un destino único y diferente, la excursión al Volcán Maderas ofrece una experiencia embriagadora. Sin duda, un recuerdo inolvidable en la siempre fascinante Nicaragua.

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