Un dividido Tribunal Supremo del Estado de Colorado, por cuatro a tres, ha expulsado a Trump de las primarias presidenciales en el Estado. Si el Tribunal Supremo federal no lo corrige, probablemente hará lo mismo en las elecciones presidenciales. La decisión que los propios jueces describen como polémica e histórica encuentra su fundamento en la XIV Enmienda de la Constitución, más exactamente, en su sección 3ª.

Conocida como Cláusula sobre la Protección Igualitaria, la Enmienda XIV se aprobó en el Congreso federal en 1866. Dos años más tarde, entró en vigor, cuando se alcanzó la mayoría exigida de tres cuartos de los congresos estatales que ratificaran la enmienda.

“Un dividido Tribunal Supremo del Estado de Colorado, por cuatro a tres, ha expulsado a Trump de las primarias presidenciales en el Estado”

El objetivo principal de esta reforma constitucional era revertir la doctrina del caso Dred Scott vs Sandford (1857). A menudo descrita como la peor sentencia del Tribunal Supremo estadounidense, este fallo judicial estableció que ningún negro o mestizo podía adquirir jamás la ciudadanía del país. A quienes ya la ostentaban les privó de ella.

Como ocurre en España con el Tribuna Constitucional, la interpretación que el Tribunal Supremo hace de la constitución en los Estados Unidos únicamente se puede corregir, si en el futuro, el tribunal varía sus criterios posteriormente, o bien, enmendando la carta magna. Después de la Guerra de Secesión (1861-1865) y de la aprobación de la XIII Enmienda para abolir la esclavitud (1865), devolver a los negros la ciudadanía norteamericana era el siguiente paso lógico.

“La decisión que los propios jueces describen como polémica e histórica encuentra su fundamento en la XIV Enmienda de la Constitución”

Colateralmente, la enmienda afrontó otra cuestión: el retorno a la vida pública de ex mandatarios confederados.

La guerra civil que empezó en 1861 se estuvo fraguando durante décadas, a causa de las tensiones entre Estados septentrionales no esclavistas y los sureños o esclavistas. Sin restar importancia a la cuestión moral, lo cierto es que tras el debate ético en torno a la esclavitud subyacía un enfrentamiento entre políticas económicas opuestas.

“El objetivo principal de XIV Enmienda era revertir la doctrina del caso Dred Scott vs Sandford (1857)”

Para garantizar el desarrollo de su industria, el norte era partidario de aprobar aranceles en el comercio federal que encarecieran las importaciones desde Inglaterra y Francia. Las fábricas de ambas potencias europeas se encontraban tan consolidades que, pese a los costes de transporte a través del Atlántico, su producción podía inundar el mercado estadounidense, arrinconando a la todavía incipiente industria local.

La lógica económica del sur era radicalmente la contraria. Como el exportador mundial de algodón y abastecedor de materia prima de la industria textil europea, los Estados meridionales se oponían a los aranceles, a fin de maximizar sus beneficios.

La elección de Lincoln (1860), un abolicionista, precipitó la secesión de los Estados sureños que independizaron como los Estados Confederados de América. La verdad sea dicha, el Presidente Lincoln era un abolicionista moderado y un pacifista convencido. En 1846 muchos dieron por acabada su carrera política cuando fue de los pocos congresistas que votó en contra de hacer la guerra a México, lo que le costó su escaño en la siguiente elección.

“La elección de Lincoln (1960), un abolicionista, precipitó la secesión de los Estados sureños”

Aunque la esclavitud le repugnara, a Lincoln, aún le horrorizaba más la guerra. Como comandante en jefe nunca hubiese querido ordenar a sus hombres tomar las armas, pero la historia le forzó a liderar su país durante la guerra civil. Con más de medio millón de muertos, la Guerra de Secesión se convirtió en la más sanguinarias de cuántas había atestiguado la humanidad hasta entonces.

Pese a la magnitud de la tragedia, después de la rendición del sur, muchos políticos confederados entre ellos, Alexander H. Stephens, que había ejercido de vicepresidente de la Confederación, se presentaron al Congreso federal u a otras elecciones, como si nada hubiese ocurrido. Apenas resulta imaginable, cómo se sentirían los familiares de los muertos y los veteranos. Por eso, leemos en la Sección 3ª:

Ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni elector del presidente y vicepresidente de los Estados Unidos [miembro del Colegio Electoral que formalmente los elige] u ocupar cargos, civiles o militares, en los Estados Unidos, o en cualquier Estado, si, habiendo prestado juramento previamente como miembro del Congreso, o como oficial de los Estados Unidos, o como miembro de cualquier legislatura de algún Estado, o como oficial del poder ejecutivo o judicial de ese Estado, para defender la Constitución de los Estados Unidos, ha incurrido en insurrección o rebelión contra los mismos, o ha dado auxilio o consuelo a sus enemigos. Pero el Congreso puede, por voto de dos tercios de cada Cámara, retirar tal inhabilidad.”

A diferencia de la condena penal o la responsabilidad criminal, esta disposición es eterna. No prescribe. Todo político, funcionario o militar estadounidense jura la constitución. Por tanto, según una lectura literal de la Enmienda XIV, se vería para siempre imposibilitado para seguir en su puesto, si se ve involucrado una insurrección o rebelión.

“no exige de una participación activa. Basta con que dé “auxilio o consuelo” a insurrectos y rebeldes”

Nótese que la implicación no exige de una participación activa. Basta con que dé “auxilio o consuelo” a insurrectos y rebeldes. De ahí que más que un estándar penal, se trata de una exigencia de honorabilidad política que, en apariencia, tampoco exigiría una condena penal firme para aplicarse.

En su época, esta sección de la Enmienda XIV quedó de facto anulada en 1870, cuando el Presidente Ulysses S. Grant impulsó una ley de amnistía que devolvió sus derechos políticos a los altos cargos de la Confederación. Con esta medida, se pretendía afianzar la reconciliación, aunque la verdad es que sólo contribuyó a facilitar que el racismo sobreviviera casi un siglo en las leyes estatales sureñas…

La pregunta es evidente. ¿La sección 3ª de la Enmienda XIV se aplica a Trump? Tres núcleos hay en la polémica. Para algunos juristas, la Enmienda XIV no debería aplicarse para casos posteriores a la Guerra de Secesión. También se discute si puede aplicarse a los candidatos a Presidente. Por último, no está claro cómo ha de probarse el envolvimiento de alguien en una rebelión o insurrección.

“Para algunos juristas, la Enmienda XIV no debería aplicarse para casos posteriores a la Guerra de Secesión”

Esta segunda cuestión es la menos discutida con diferencia. La mayoría de juristas entienden que la Enmienda sí abarcaría la presidencia. Para empezar, carecería de sentido que un ex confederado hubiese visto prohibida su candidatura a congresista o senador, pero no a la Presidente ¿verdad? Además, aunque la Enmienda no mencione expresamente al «Presidente» como un cargo inhabilitado para rebeldes y sus aliados, lo cierto es que el Presidente es un “oficial público” de los Estados Unidos. Muchas normas que regulan el estatuto de oficiales, esto es, funcionarios y cargos políticos, se aplican directa o subsidiariamente al Presidente, pese a no nombrar ese puesto de manera expresa.

En cuanto a si la Enmienda XIV gozarían de efectividad en nuestros días encontramos tres posiciones diferentes:

  • Los juristas textualistas, es decir, los que priorizan la interpretación literal de la constitucional entienden que no existe ningún impedimento. Ergo sí se aplicaría a rebeldes posteriores a la guerra civil de 1861.

La otra escuela jurídica, los originalistas, se encuentran divididos. Como se deduce de su nombre, los originalistas defienden que la constitución se interprete según el sentido y propósito que su texto tuvo cuando se aprobó.

  • Algunos originalitas coinciden con los textualistas y entienden que en 1866 los redactores de le Enmienda XIV no pretendía prevenir únicamente la entrada en política de antiguos confederados, sino de cualquier rebelde o insurrecto en el futuro.
  • Otros originalistas creen que la Enmienda XIV únicamente pretendía barrar el paso al retorno de los confederados a la vida pública.

Aunque es difícil decirlo, parece que la posición dominante entre los juristas americanos es que la Enmienda XIV sí podría aplicarse a rebeldes en nuestro presento. Donde el consenso se rompe totalmente es en cómo hay que aplicarla.

“El Tribunal Supremo Federal tendrá la última palabra”

Ya hemos dicho que parece que no se requiere una condena penal. Ahora bien, ¿su aplicación entonces corresponde a un procedimiento civil ordinario como ha hecho el Supremo de Colorado? ¿Hasta dónde alcanzaría la ratio de la Enmienda XIV? Es difícil decirlo. Uno de los aspectos más dudosos es determinar qué grado de complicidad habría que apreciar. ¿La promesa de Trump de indultar a condenados por insurrección es una modalidad de “consuelo” a los golpistas? No olvidemos que algunos juzgados investigan ahora mismo conexiones entre la Administración Trump y el Asalto al Capitolio. ¿Qué ocurre si lo absuelven por insuficiente prueba sobre los hechos?

Son demasiadas preguntas, sin respuesta. El Tribunal Supremo Federal tendrá la última palabra.