“Es un paisaje único”. Frase que de tan manida ha perdido parte de su verdad. Pero todavía hay lugares que se merecen ese galardón. Y sin duda uno de ellos está en el sur de Bolivia, exactamente en el departamento de Potosí, donde a más 3.600 metros sobre el nivel del mar luce en su mayor esplendor un paisaje digno del mejor cuadro surrealista. Es el conocido como Salar de Uyuni, un paraje nacido de la evaporación de unos inmensos lagos prehistóricos.

«… no solo es el salar más grande del mundo con un tamaño similar a la provincia de Huelva, sino que se estima que contiene unas reservas de más de 10. 000 millones de toneladas de sal»

Para comenzar los datos de Salar de Uyuni apabullan. No solo es el salar más grande del mundo con un tamaño superior a los 10.000 km2 (una superficie similar a la provincia de Huelva), sino que se estima que contiene unas reservas de más de 10. 000 millones de toneladas de sal (tiene 11 capas diferenciadas con una profundidad máxima superior a los 120 metros) y lo que actualmente es más importante, se calcula que contiene más de 100 millones de toneladas de litio, lo que viene a ser aproximadamente el 50% de las reservas mundiales. Pero por encima de todo su mayor valor radica en que es sobrecogedoramente bello.

Indudablemente, otro de los grandes atractivos de Salar de Uyuni es el pernoctar en los conocidos como “hoteles de sal”, como el magnífico Palacio de Sal, construido íntegramente a base de sal tanto en sus paredes, suelo y techos como incluso sus muebles y adornos, y que cuenta con un maravilloso mirador especialmente acondicionado para disfrutar de una de las vistas más fascinantes de toda Sudamérica, una llanura como un mar solidificado, infinito, liso e interminable cuyo mayor montículo no supera los 80 centímetros, sobre todo si se visita en las estación de más frio (de mayo a noviembre) donde las lluvias son casi inexistentes y de disfrutar observando las estrellas ya que el cielo a esas latitudes es considerado uno de los más limpios del mundo.

«Otro de los grandes atractivos es el pernoctar en los conocidos como “hoteles de sal”, como el Palacio de Sal, construido íntegramente a base de sal»

Pero el salar no es solo un maravilloso espectáculo visual sino que también ofrece la posibilidad de visitar las ruinas Pukara de Ayque además de platos y vestigios arqueológicos de diferentes civilizaciones antiguas que permiten conocer la amplia riqueza cultural de comunidades indígenas originarias Quechuas y Aymaras. Cuanto la tradición que cuando los conquistadores españoles tomaron posesión de esas tierras sus caballos no eran capaces de travesar ese desierto de sal con lo que los incas, sirviéndose de las llamas usaron la isla central como refugio y de ahí su nombre “Incahuasi”, “Casa del Inca” en idioma quechua. Además Salar de Uyuni y los ecosistemas de su alrededor son también paraísos naturales también en materia de fauna que sustenta a una población aproximada de 20 000 aves acuáticas, siendo los Flamencos son la especie más representativa del lugar.

Salar de Uyuni recibe 300 000 turistas cada año y en 2019 fue galardonado por la World Travel Awards como el “Mejor Atractivo Turístico Natural de Sudamérica” y su extraña belleza no ha pasado desapercibido para Hollywood, habiendo servido como plató de rodaje de multitud de películas, la más reciente y célebre ha sido en la película de Star Wars «El Último Jedi» en la que el salar representaba al planeta Crait.

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