La semana pasada, Etiopía puso patas arriba el tablero político africano, al firmar un memorándum internacional con Somalilandia en que se compromete a reconocerla como un Estado independiente. A cambio, este Estado no reconocido le concederá derecho a usar sus puertos e incluso a ubicar una base militar en su territorio. Como era de esperar, este paso ha levantado ampollas en Mogadiscio, ya que el gobierno de Somalia considera a Somalilandia parte de su territorio.

Bien es verdad que, a diferencia de un tratado internacional, un memorándum propiamente no genera obligaciones jurídicas. En términos legales es una mera declaración política, pero eso no significa que carezca de valor, ni que lo prometido en su texto no vaya a cumplirse.

“Etiopía se compromete a reconocer a Somalilandia como un Estado independiente”

Puesto en perspectiva, este conflicto internacional mana de dos fuentes. El ferviente deseo etíope de recuperar su salida al mar, por una parte; y la condición Somalia como Estado fallido, por la otra.

En la Conferencia de Berlín (1875), las potencias europeas se repartieron África, respetando únicamente a dos países independientes: Liberia, bajo la protección de Estados Unidos y Etiopía, único Estado cristiano del continente negro. El antiguo Imperio Abisinio, nombre que usaba entonces Etiopía, quedó rodeado. El Imperio británico contaba entre sus dominios coloniales con Sudán, Kenia y la Somalia Británica, la actual Somalilandia, que se corresponde con la zona norte del país al oeste del Cuerno de África. El pequeño Yibuti quedó en manos francesas y el resto de Somalia y Eritrea se entregaron a Italia.

“El Imperio británico contaba entre sus dominios coloniales con la actual Somalilandia, la zona norte del país al oeste del Cuerno de África”

La primera aventura de los italianos para invadir Etiopía (1895-1896), poco preparada y falta de medios, terminó en fracaso. En 1935, Mussolini se cobró venganza invadiendo el país que quedó totalmente ocupado al año siguiente. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ingleses liberaron el país y ocuparon las colonias italianas. Si bien, Roma recuperó Somalia después del conflicto, Eritrea fue entregada a Addis Abeba.

Entre mala y terrible, la relación entre etíopes y eritreos no tardó en adoptar sanguinarios tintes bélicos. Tras una dura y prolongada guerra, en 1993, Eritrea obtuvo su independencia formal de Etiopía.

“en 1993, Eritrea obtuvo su independencia formal de Etiopía”

Así se vio privada Etiopía de salida al mar, algo bastante traumático, para un país que en su memoria histórica conserva la hazaña de haber dominado no sólo la costa africana, sino Yemen (S. VI d.C.). Desde entonces, sus relaciones con la Eritrea no se han caracterizado, precisamente, por la fraternidad. Con Somalia, la vecindad histórica ha resultado aún más tensa. Además, como este país se halla hundido en una guerra civil sin fin, los etíopes han dependido de Yibuti para importar mercancías que les llegaban por vía marítima desde la secesión eritrea.

¿Qué ocurre en Somalia? Las relaciones de Etiopía con su otro vecino costero empeoraron bastante después de que el ejército somalí invadiese la provincia etíope Ogaden, en el oriente del país. Pese a que el gobierno dictatorial del general Siad Barre (1977-1978) sobrevivió a la estruendosa derrotan ante los etíopes, su país quedó herido de muerte.

“Las relaciones de Etiopía con su otro vecino costero empeoraron bastante después de que el ejército somalí invadiese la provincia etíope Ogaden”

La destitución formal de Barre no llegó hasta 1991. Para entonces Somalia ya no existía como Estado. Distintos señores de la guerra instalaron su dictadura personal en varias regiones y, a grandes rasgos, ahí siguen. Ni siquiera la intervención de Naciones Unidas ha traído estabilidad a un país cuyo gobierno apenas controla la capital.

Somalia surgió de la federación voluntaria entre las antiguas Somalia Británica e Italiana. De hecho, la colonia inglesa se independizó brevemente como Estado de Somalilandia el 26 de junio de 1960. Pocos días después, el 1 de junio, se produjo la unificación con Somalia.

“Distintos señores de la guerra instalaron su dictadura personal en varias regiones somalíes”

No estamos ante uno de tantos Estados con fronteras artificiales de los que nos ha dejado la colonización. En ambas colonias, los somalíes eran la etnia mayoritaria. El deseo popular de reunirse en un único país contaba con una fuerte adhesión popular. Pero tras el desmoronamiento político del Estado, esta tendencia se invirtió.

Mientras la antigua Somalia italiana se disolvía en la pobreza extrema y conflictos armados, Somalilandia vigorizó sus instituciones. El mismo año que caía el dictador Berre, 1991, la región se proclamó como Estado independiente.

“Somalia surgió de la federación voluntaria entre las antiguas Somalia Británica e Italiana”

Hasta ahora, ningún miembro de la ONU ha reconocido a Somalilandia como país. Sin embargo, dispone de instituciones propias, entre ellas un gobierno y un parlamento democráticamente elegidos, moneda propia, cámaras de comercio, una fuerza armada propia, acompañada por una policía y sistema judicial mayormente estables. Ningún señor de la guerra ha controlado ese territorio.

Esto nos lleva a una pregunta muy interesante para el Derecho Internacional Público: ¿qué es un Estado?

“ningún miembro de la ONU ha reconocido a Somalilandia como país”

La Escuela Clásica sostenía que un Estado se compone de cinco elementos: población, territorio, forma de gobierno, soberanía y reconocimiento internacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Escuela Contemporánea ha apostado por definir un Estado desde un punto de vista fáctico, es decir, sólo con los cuatro primeros elementos.

No es que el reconocimiento no sea importante. En su ausencia, tus pasaportes u otros documentos de identidad no sirven para viajar por el mundo. No puedes firmar acuerdos con otros Estados, enviar o recibir diplomáticos ni ingresar en organizaciones internacionales, como la ONU o, para este caso, la Unión Africana.

“La Escuela Clásica sostenía que un Estado se compone de cinco elementos: población, territorio, forma de gobierno, soberanía y reconocimiento internacional”

Si los académicos han optado por prescindir del reconocimiento como elemento constitutivo del Estado, en gran medida, se debe a la existencia de los Estados títeres. Casos como el de Manchukuo (1934-1945) o el Reino de Croacia (1940-1944) nos muestran entidades que, pese a gozar de reconocimiento por otros Estados, como iguales, en la práctica, eran provincias de otra potencia, en estos caso, Japón y Alemania.

En contraste, vemos entidades como Taiwán o, la propia Somalilandia, que operan de manera totalmente soberana de puertas para adentro, a pesar de que la comunidad internacional las considera, respectivamente, parte de China y Somalia. Aúnan una población, un territorio definido y un gobierno dotado de poder propio.

“Si los académicos han optado por prescindir del reconocimiento como elemento constitutivo del Estado, en gran medida se debe a la existencia de los Estados títeres”

Este razonamiento nos lanza otra pregunta: ¿hay entidades reconocidas como Estados que realmente no serían Estados? Pues sí, todos los llamados Estados fallidos, entre ellos, la propia Somalia.

Hoy Somalia no es una entidad soberana y, por tanto, aunque la reconozcamos como Estado, técnicamente, no puede decirse que lo sea. Como tal se la trata por cuestiones histórico-políticas. Aquí se produce la paradoja: Somalia que es incapaz de ejercer los poderes de un Estado dentro de sus fronteras sí disfruta de tratamiento estatal en la esfera internacional. Mientras, en Somalilandia ocurre exactamente lo contrario.

“Hoy Somalia no es una entidad soberana”

¿Y ahora qué? Somalia ha pedido a la ONU y a la Unión Africana que condenen la actuación de Etiopía. Probablemente lo hagan, pero no irán más allá de la protesta diplomática.

La UE ha pedido a Addis Abeba que respete la “legalidad internacional”. En principio, parece que Bruselas aboga por la integridad territorial somalí, pero esta forma tan ladina de decirlo da qué pensar…

“La UE ha pedido a Addis Abeba que respete la legalidad internacional”

Después de todo, la mayor parte de Estados de la UE han reconocido a Kósovo y existe una resolución del Tribunal Internacional de Justicia que niega la incompatibilidad de la la declaración unilateral de independencia de este país balcánico con el Derecho Internacional. ¿Entonces qué significa “respetar la legalidad internacional”? Por no hablar de que la UE mantiene relaciones comerciales informales con Somalilandia, a través de sus políticas de cooperación.

Todo a punta a que la separación fáctica de Somalilandia de Mogadiscio, poco a poco, irá adquiriendo oficialidad.