El sábado, Sri Landa celebró unas históricas elecciones presidenciales. En un convulso contexto social, sus ciudadanos han dado la espalda a las fuerzas políticas tradicionales, en favor de formaciones nuevas. Sin embargo, estos comicios se inmortalizarán porque la elección del ganador ha exigido la aplicación de segunda vuelta automática, por primera vez en la historia.

Este país insular sigue un curioso método de elección presidencial: el sistema preferencial o de segunda vuelta automática. También lo emplean los irlandeses para la elección de su Presidente. Australia y Papúa Guinea escogen así a sus diputados y, desde 2022, Alaska lo emplea para la elección de su único escaño en la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense.

“El sábado, Sri Landa celebró unas históricas elecciones presidenciales.”

¿Cómo funciona? En su papeleta, cada votante puede marcar hasta tres nombres indicando un orden de preferencia. En la primera vuelta, el candidato necesita más de la mitad de los votos totales en primera posición. Hasta la fecha, las presidenciales de Sri Lanka siempre se habían resuelto en la primera vuelta.

Si ningún candidato alcanza la mayoría absoluta en la primera vuelta se activa la segunda vuelta automática. A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en Francia, donde la segunda vuelta consiste en una nueva elección entre los dos candidatos más votados, en el sistema preferencial, la segunda vuelta es instantánea. No se vota de nuevo.

“estos comicios se inmortalizarán porque la elección del ganador ha exigido la aplicación de segunda vuelta automática”

Primero, se descarta al candidato con menos votos. Una vez examinado qué marcaron sus votantes en segunda opción, esos votos se asignan a las candidaturas no eliminadas. Si sumando a los votos obtenidos en primera vuelta o primera posición, más los recibidos como segunda opción de la candidatura eliminada, alguien alcanza la mayoría absoluta de los votos quedará elegido.

En caso contrario, se eliminará la siguiente candidatura con menos votos. Los nombres marcados por sus electores en segunda y tercera opción se añaden a las candidaturas que se mantienen activas. Esta operación se repetirá tantas veces hasta que ya sólo queden dos nominaciones. Entonces forzosamente, uno de los candidatos se alzará con la victoria.

“Este país insular sigue un curioso método de elección presidencial: el sistema preferencial o de segunda vuelta automática”

Ya se sabe que en las repúblicas el rol del Jefe del Estado varía bastante de un país a otro. Desde lo decorativamente ceremonial, a la máxima autoridad efectiva de un país, las presidencias admiten toda clase de situaciones intermedias.

Un primer rasgo distintivos del régimen republicano es si el Presidente coexiste con un jefe de gobierno o aúna en su persona, las jefaturas del Estado y del poder ejecutivo. Sri Lanka se corresponde al primer supuesto. En concreto, se encarrila en esto que se viene a llamar semipresidencialismo. Aunque bastante amplios, el Presidente comparte sus poderes con el primer ministro.

“Sri Lanka […] se encarrila en esto que se viene a llamar semipresidencialismo”

La constitución dicta que el Presidente ha de nombrar primer ministro al diputado que crea con más posibilidades de entenderse con la mayoría parlamentaria salida de las elecciones. Si bien, el parlamento puede censurar al gobierno, nadie puede obligar al Presidente a escoger a un concreto primer ministro, o esa era la opinión dominante hasta la crisis constitucional de 2018.

Ese año el Presidente Sirisena, cesó al entonces primer ministro y todavía Presidente, Wickremesinghe, pese a que contaba con una vasta mayoría parlamentaria. Para su reemplazó, nombró al diputado y ex presidente, Rajapaksa. Además de su predecesor, Rajapaksa compartía filiación política con Sirisena, el Frente Popular de Sri Lanka.

“nadie puede obligar al Presidente a escoger a un concreto primer ministro, o esa era la opinión dominante hasta la crisis constitucional de 2018”

Ante la manifiesta arbitrariedad del jefe del Estado, que ignoraba la clara mayoría parlamentaria de Wickremesinghe, este se negó a darse por destituido. Acudió al parlamento donde incluso buena parte de la oposición le prestó su apoyo.

Sirisena no dio su brazo a torcer. Al albur de sus poderes presidenciales, suspendió primero las sesiones parlamentarias, para, poco después disolver la cámara. Durante siete semanas Sri Lanka vivió una situación insólita: el Presidente reconocía a un primer ministro y el parlamento a otro. Para más inri, Wickremesinghe se negó a abandonar el Templo de los Arboles (Temple Trees), residencia oficial de jefe de gobierno –La Moncloa de allí.

“Durante siete semanas Sri Lanka vivió una situación insólita: el Presidente reconocía a un primer ministro y el parlamento a otro”

Varias intervenciones del Tribunal Supremo y de otros foros judiciales mediante, junto a grandes dosis de discusión política y presión popular, terminaron por frustrar el plan de Sirisena. A la postre, no fue él, sino el propio Rajapaksa, quien se bajó del burro. El diputado y ex presidente comprendió que sería inviable gobernar y renunció. Pocos días más tardes, Sirisena volvía a reconocer a Wickremesinghe como jefe del ejecutivo.

Aún hay otra crisis en la que Wickremesinghe se vio involucrado, la que marcó su propio ascenso a la Jefatura del Estado en 2022.

Lo cierto es que, aunque se dice que Wickremesinghe se presentaba a su reelección, nunca había sido elegido, al menos, no por sus conciudadanos. Hace dos años, como el resto del planeta, Sri Lanka sufrió los efectos de la guerra de Ucrania. En concreto, la subida del precio del petróleo resultó catastrófica. En el país índico, esta crisis de combustible se unió a otras dificultades económicas que el país arrastraba desde hacía tiempo.

“aunque se dice que Wickremesinghe se presentaba a su reelección, nunca había sido elegido Presidente […] por sus conciudadanos”

El malestar popular se volvió contra la familia Rajapaksa. Durante décadas este clan ha ostentado todo tipo de posiciones políticas, extendiendo a su alrededor una aura cada vez más indisimulada de corrupción. Ya hemos mencionado a Rajapksa, Mahinda Rajapksa, el ex Presidente que intentó erigirse en primer ministro durante de la crisis constitucional de 2018.

El 21 de noviembre de 2019, Mahinda Rajapaksa ganó las elecciones, desalojando está vez limpiamente a Wickremesinghe del poder. Su hermano mayor, Gotabaya Rajapaksa ocupaba entonces la Jefatura de Estado. Una misma familia detentaba los dos cargos de mayor poder del Estado. Y la cosa no acababa ahí. Sus hermanos, Chamal y Basil, ejercían las carteras de Irrigación –el ministerio del agua potable y regadíos– y finanzas, respectivamente. Para rematar, el hijo primogénito del primer ministro, Namal también portaba la cartera de Juventud y Deportes.

“Una misma familia detentaba los dos cargos de mayor poder del Estado”

Poco sorprenderá cuando todo saltó por los aires, la enfurecida marea de descontentos exigiera la salida de los Rajapaksa del poder. En un vano intento de contención de daños. Mahinda le presentó su dimisión a su hermano Gotayaba el 9 de mayo. Tres días después, Gotabaya nombraba a Wickremesinghe, primer ministro, de nuevo.

Pero el furor popular no cesaba y los escándalos de corrupción terminaron forzando la dimisión por carta del propio Presidente, Gotabaya Rajapaksa, el 14 de julio de 2022. Sí, comunicó su dimisión por carta al Parlamento, pero no por una mera cuestión de protocolo y oficialidad. Es que el día antes había abandonado el país rumbo a Maldivas.

“cuando todo saltó por los aires, la enfurecida marea de descontentos exigiera la salida de los Rajapaksa del poder”

De acuerdo con lo dispuesto en la constitución cingalesa (art. 40), en caso de muerte, dimisión, destitución o incapacidad del Presidente, sus funciones pasan interinamente al primer ministro. En el plazo más breve, el parlamento nombrará a un nuevo Presidente para que agote el mandato restante hasta las próximas elecciones. En un cónclave un tanto teatral, los diputados realizan una votación secreta, regida también por el sistema preferencial. Si, como le ocurrió a Wickremesinghe, alguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta en el primer escrutinio queda proclamado Jefe del Estado. En caso contrario, aplica la segunda vuelta automática.

¿Por qué Wickremesinghe se ha visto derrotado en 2024? Quizás sea imposible dar una respuesta sencilla. Por una parte, se ha visto a tomar muchas decisiones impopulares, tales como declarar el estado de excepción, reprimir las manifestaciones violentas e impulsar drásticos ajustes presupuestarios. No obstante, su tercer puesto no deja de ser una sorpresa.

“¿Por qué Wickremesinghe se ha visto derrotado en 2024?”

Seguramente, le ha lastrado más la percepción de ser parte del sistema. Desde 1993 ha ocupado seis veces la jefatura de gobierno. Algunos creen que fue demasiado blando con los Rajapaksa, permitiendo, primero su huida de Ceilán y luego el regreso de algunos miembros de la familia. De hecho, el ex ministro de Juventud y Deportes, Namal Rajapaksa, se presentó a las elecciones por el Frente Popular de Sri Lanka. Aunque estas cuestiones dependían de los tribunales no del Presidente.

A la Unidad Nacional, el partido de Wickremesinghe, no le faltan escándalos de corrupción. Quizás los Rajapaksa y su Frente Popular queden peor parados, pero la diferencia tampoco es significativa.

“El candidato del marxista Poder Popular Nacional, Dissanayake, se convirtió en Presidente”

Esto explica el auge de dos formaciones jóvenes: el Poder Popular Unido, fundado en 2020, de signo izquierdista populista, por un lado, y el marxista Poder Popular Nacional, fundado en 2019, por otro. El candidato de esta última formación, Dissanayake, se convirtió en Presidente electo, después de que el recuento del sistema preferencial eliminara la candidatura de Wickremesighe.

El PPN y Dissanayake se encarrilan en una vertiente social-marxista, menos populista quizás el Poder Popular Unido, pero, tal vez, más radical en muchos de sus planteamientos. Por el bien de Sri Lanka, esperemos que Dissanayake tome buenas decisiones durante el próximo quinquenio.