Con la Comunidad Europea del Carbón y el Acero operativa (1952), aparecieron las primeras instituciones europeas:

  • Asamblea Parlamentaria
  • Consejo
  • Alta Autoridad
  • Tribunal de Justicia
  • Comité Económico y Social

¿Quién es quién? La Asamblea Parlamentaria estaba integrada por diputados o senadores de los seis países miembros. Ergo, no se votaba directamente por los ciudadanos. Pese a su importancia política, la Asamblea ostentaba un rol meramente consultivo, no decisorio. No era un parlamento como el de los Estados.

“Con la Comunidad Europea del Carbón y el Acero operativa (1952), aparecieron las primeras instituciones europeas”

El Consejo era el órgano donde se reunían los jefes de gobierno o, en su caso ministros, para adoptar decisiones sobre la CECA. Trabajaban en estrecha colaboración con la Alta Autoridad, primer antecedente de la actual Comisión Europea. En la CECA, la Alta Autoridad estaba integrada por nueve miembros. Esto significa que cada uno de los seis países podía nombrar entre uno y dos. Su primer presidente fue Jean Monnet, ideador de la declaración de Schuman que había propiciado la puesta en marcha de la CECA y del proyecto europeo.

En cuanto al Tribunal de Justicia, en esta primera versión, tenía unas competencias muy limitadas, circunscritas a la protección de la coordinación en la producción y comercialización del carbón y la acerería. El Comité Económico Social, por su lado, constituía un comité asesor de expertos en ambas materias.

“La Asamblea Parlamentaria estaba integrada por diputados o senadores de los seis países miembros. Ergo, no se votaba directamente por los ciudadanos.”

Los libros de historia de la UE suelen saltar del Tratado de París a los Tratados de Roma, pero, especialmente ahora, con el euroesceptismo pujante, no debemos pasar otro evento: el Plan Pleven.

También ideado por Monnet en colaboración con Pleven, entonces Primer Ministro de Francia, su objetivo buscaba la fragua de una Comunidad Europea de Defensa que contase unas fuerzas armadas comunes o, al menos, un alto mando, parcialmente compartido. En paralelo se pretendía crear una comunidad política europea. Los gobiernos dieron el visto bueno al Plan Pleven en 1952, pero el proyecto fracasó. Y su muerte no la sentenció otro que la Asamblea Nacional francesa votando en contra en 1954.

“Los gobiernos dieron el visto bueno al Plan Pleven en 1952, pero el proyecto fracasó”

Décadas más tarde, muchos vieron un paralelismo entre el Plan Pleven y el proyecto de Constitución Europea. Esta última fue impulsada por Giscard D’Estaing, ex Presidente francés, y quedó herida de muerte, después de que los franceses la rechazaran en referéndum (2005).

Los tropiezos e imprevistos, en definitiva, llevan con el proyecto europeo desde el minuto uno. Pese a los beneficios que reporta, la incapacidad de la UE para dialogar directamente con sus ciudadanos sigue alimentando el escepticismo y demeritando sus éxitos.

“muchos vieron un paralelismo entre el Plan Pleven y el proyecto de Constitución Europea”

Pero en 1954 los ánimos europeístas no cayeron demasiado. Apenas un año más tarde, se celebró la Conferencia de Messina (1955) que acordó crear un comité de trabajo para relanzar el proyecto europeo. Al frente de este grupo de trabajo quedó Spaak, entonces ministro de exteriores belga e impulsor destacado de la propia conferencia de Messina.

Personalidad política de larga trayectoria, Spaak había presidido el gobierno de Bélgica poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Ocupó la cartera de exteriores durante toda la contienda. Se convirtió en el primer presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas. También presidió la Asamblea Parlamentaria de la CECA y volvería a ser Primer Ministro de su país durante dos breves periodos tras la guerra. En 1957, se convirtió en el segundo Secretario General de la OTAN.

“la Conferencia de Messina (1955) que acordó crear un comité de trabajo para relanzar el proyecto europeo. Al frente de este grupo de trabajo quedó Spaak”

El Comité Spaak presentó un informe recomendando encauzar el proyecto europeo por dos vías: la creación de una unión aduanera y la coordinación en la producción de energía nuclear. La falta de petróleo traía de cabeza a Europa con la cuestión de la energía y pronto se comprobaría hasta qué punto. La crisis del Canal de Suez, que estalló en 1956, obligó al petróleo árabe a rodear África para llegar a Europa. Amén de los catastróficos efectos económicos, los países europeos se vieron obligados a aprobar la fabricación y comercio de una gasolina de pésima calidad destilada a partir del carbón.

En 1957, las propuestas del Comité Spaak se materializaron en dos tratados internacionales firmados en Roma: el de la Comunidad Económica Europea y el de la Comunidad Europea de la Energía Atónica o EuroATOM. Junto a los ambos tratados se añadió un convenio que unificó de la Asamblea, el Tribunal de Justicia y el Comité Económico y Social de las tres Comunidades Europeas.

“El Comité Spaak presentó un informe recomendando encauzar el proyecto europeo por dos vías: la creación de una unión aduanera y la coordinación en la producción de energía nuclear”

Sin embargo, cada organización mantuvo su propio Consejo de Ministros y su Comisión. Hubo que esperar al 8 de abril de 1965 para que con la firma del Tratado de Fusión de los Ejecutivos las tres comunidades europeas pasaran a compartir una única Comisión y un foro común donde sus gobiernos estuvieran representados. Desde entonces, las tres Comunidades comenzaron a funcionar como un único organismo.

Pese a lo que pueda parecer, lo cierto es que el proceso europeo se estancó a partir de 1958. Con la llegada al poder De Gaulle al Palacio del Eliseo, Francia se convirtió en el primer país con un líder euroescéptico.

“En 1957, las propuestas del Comité Spaak se materializaron en la Comunidad Económica Europea y la Comunidad Europea de la Energía Atónica”

De Gaulle recelaba de cualquier organización internacional, fuesen las Comunidades Europeas, la OTAN o las Naciones Unidas. Su ambición era que Francia se convirtiera en la potencia dominante del Viejo Continente, una especie de tercera superpotencia junto a la URSS y Estados Unidos.

Pero la integración europea ya había echado a andar. A partir de 1965 se había previsto sustituir el sistema de unanimidad por uno de mayorías cualificadas en el Consejo. Esto significa que una decisión podía aprobarse aún con el voto en contra de uno de los tres grandes países miembros -Francia, Alemania o Italia– si la apoyaban los otros dos, además de los tres pequeños Estados del BENELUX. Profundamente irritado ante la imposibilidad de dar marcha atrás en esta decisión De Gaulle provocó la conocida como crisis de la silla vacía.

“De Gaulle provocó la conocida como crisis de la silla vacía”

Entre junio de 1965 y enero del año siguiente, Francia no envió a ningún representante a las reuniones del Consejo. Sin embargo, tampoco se retiró de los tratados de Roma ni el de París, ni incumplió las normas europeas. Vaya, formalmente, no había abandonado las Comunidades Europeas.

La crisis se saldó con el Compromiso de Luxemburgo. El sistema de mayoría cualificada se mantendría, pero, cuando, en el curso de una votación, un Estado considerarse que existía peligro para sus intereses nacionales y lo justificara a los demás, la medida habría de aprobarse por unanimidad.

“La crisis se saldó con el Compromiso de Luxemburgo”

Colateralmente, De Gaulle también vetó la entrada en las Comunidades Europeas del Reino Unido. No fue hasta cuatro años después de su salida del poder, en 1973, cuando Londres firmó los tratados de París y Roma, junto a daneses e irlandeses.

A partir de aquí, Europa inició un largo y complejo debate acerca de cinco aristas:

  • Su democratización interna.
  • La posibilidad de desarrollar una política exterior.
  • Simplificar el sistema de toma de decisiones.
  • El fortalecimiento económico y monetario.
  • Posibles ampliaciones.