Bulgaria es un país tan maravilloso como desconocido para la mayoría de los viajeros. Sofía, sus tumbas tracias, sus renombrados balnearios, su monasterio de Rila… y por supuesto sus más de 120 lagos de origen glacial de sus montañas. Y es que a poco más de 100 kilómetros de Sofía se alza la majestuosa montaña de Rila, enclavada en el macizo más elevado tanto de Bulgaria como de todos los Balcanes. El vocablo “Rila”, de origen tracio, significa ‘montaña de montaña de muchas aguas”, y es de este macizo no solo nacen la mayoría de los ríos más caudalosos de Bulgaria sino que está salpicados por multitud de lagos de origen glaciar, destacando los conocidos como “Los Siete Lagos de Rila” que se encuentran a una altitud de entre 2.100 y 2.534 metros, cada uno a distinta altura formado una majestuosa sucesión de escalones naturales gigantes estando conectados todos entre sí por pequeños arroyos.

«Cada uno de estos siete lagos poseen un peculiar nombre que hace referencia a su forma»

Cada uno de estos siete lagos poseen un peculiar nombre que hace referencia a su forma. La ruta de los 7 lagos tiene una duración que no excede de 4 horas de subida y unas 3 de bajada y no tiene una especial exigencia física. La primera parte de la ruta es conveniente hacerla en telesilla que nos dejara a las faldas del primero de los lagos. El recorrido son unos 20 minutos y se puede disfrutar de unas preciosas vistas a las montañas y al bosque de abetos.

El primer lago que nos encontramos es el “Dolnoto” (Lago de Abajo), situado al lado del “Ribnoto” (Lago de pescadores). Los siguientes en parecer son el “Trilistnika” (Trébol) y el maravilloso lago “Bliznaka” (El Gemelo), el mayor de estas montañas y que está formado por 2 partes conectadas por un canal. Mas tarde nos encontraremos con el lago “Babreka” (El Riñón), quizás el más conocido de los siete lagos debido a su curiosa forma. Los dos lagos situados a mayor altitud son el lago “Okoto” (El Ojo), el de mayor profundidad y donde una de las orillas está congelada todo el año y el conocido como el “Sulzata” (La Lágrima), que es el más pequeño y que sorprende por sus aguas cristalinas.

Una vez alcanzado el lago situado a mayor altitud existe la posibilidad incluso de continuar la marcha hasta coronar la cumbre más alta, el pico Vazov, donde se puede disfrutar de unas vistas realmente maravillosas.

La mejor época para visitar y disfrutar de este excepcional paraje son los meses de verano, ya que los lagos se empiezan a congelar en octubre y no se descongelan hasta junio, aunque llevar a cabo la ruta en primavera u otoño, hasta en invierno (existe la posibilidad de subir en raquetas), tiene su encanto peculiar y ofrece unas vistas distintas a la montaña y a los lagos.

«El acceso desde Sofia es relativamente fácil ya que hay multitud de empresas turísticas que ofertan esta interesante excursión»

El acceso desde Sofía es relativamente fácil ya que hay multitud de empresas turísticas que ofertan esta interesante excursión. Otra opción es pernoctar en Sapareva Banya, pueblo situado a las faldas de la montaña o en el área de recreo “Paníchishte” (Паничище) cerca del telesilla. Como curiosidad hay que comentar que antes del 2009 no existía la posibilidad del uso del telesilla hasta la falda de los siete lagos, lo que hacía muy complicado la excursión, teniendo que caminar unas horas con un fuerte desnivel hasta el primer lago.

Montañas de una belleza cautivadora, se este paraje se está convirtiendo en uno de los principales destinos de treaking de Europa y como curiosidad reseñar que a mediados de agosto se pueden presenciar la conocida como danza de la paneuritmia, donde cientos de personas se visten de blanco, bailan y hacen ejercicio en grandes círculos cerca del lago Kidney. Esta danza fue inventada por la filósofa y maestra espiritual búlgara Beinsa Douno y consiste en una secuencia de ejercicios realizados acompañados de música para lograr el equilibrio interno y la armonización espiritual y física.

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