El pasado 31 de enero, los muros del Kremlin albergaron una cumbre entre Adylbek Kasmaliyev, primer ministro de Kirguistán, y su homólogo ruso, Mikhail Mishustin. La dependencia del pequeño país centroasiático de Moscú asegura la cordialidad de estos encuentros diplomáticos. Pese a ello, el gobierno de Biskek ha mostrado el valor de plantarse ante las presiones rusas para que deje de dar cobertura a algunas sanciones económicas occidentales, a las empresas rusas.
Ignorada por la opinión pública occidental, popularmente se habla de Asia Central como la zona de los «tans» que está debajo de Siberia. A propósito, el sufijo «tan»” en los idiomas túrquicos significa «tierra de»: tierra de los kazajos, tierra de los tayikos, tierra de los turkmenos o de los kirguisos… Sin embargo, esta región cada vez tiene mayor relevancia mundial y merecería que le tuviéramos un ojo puesto.
“El pasado 31 de enero, los muros del Kremlin albergaron una cumbre entre Adylbek Kasmaliyev, primer ministro de Kirguistán, y su homólogo ruso, Mikhail Mishustin.”
No se trata sólo de su extraordinaria riqueza en gas, petróleo, metales y las cada vez más famosas tierras raras, claves para el desarrollo tecnológico. Sus fronteras albergan la mayor parte de llamadas las granjas de criptomonedas. De ahí que los conatos de inestabilidad cívico-política en estos países hagan temblar esos productos. Baste con pensar en el desplome de las grandes cripto divisas con las protestas de la –fallida– Revolución de los Colores en Kazajistán, en enero de 2022.
A pesar de que sus riquezas naturales deberían favorecer el aguje económico de estos países, la pobreza sigue siendo la tónica para la mayor parte de sus habitantes. Lo que, por cierto, los convierte en un polvorín que, de estallar, tendría efectos desestabilizadores en las economías china, rusa y occidental.
“A pesar de que sus riquezas naturales deberían favorecer el aguje económico de estos países, la pobreza sigue siendo la tónica para la mayor parte de sus habitantes.”
Hasta el desmoronamiento de la Unión Soviética, estos países formaban parte de Rusia. En muchos sentidos, eran tratados como colonias, territorios de segunda, ya que el comunismo nunca superó el nacionalismo imperialista ruso. De hecho, Stalin, Kruchev o Breznev lo consideraban el eje vertebrador de la URSS.
Ese desprecio se advierte, por ejemplo, en que los primeros experimentos atómicos soviéticos se llevaran a cabo en suelo kazajo o que las tasas de pobreza y analfabetismo de Tayikistán, Turkmenistán o Kirguistán fuesen prácticamente las mismas, tras el desmembramiento de la URSS que cuando estalló la revolución (1917). Por el contrario, en Rusia, el analfabetismo y la pobreza –al menos la extrema– se hallaban prácticamente erradicadas a principios de los noventa.
“Hasta el desmoronamiento de la Unión Soviética, estos países formaban parte de Rusia. En muchos sentidos, eran tratados como colonias”
Los líderes de la era soviética en la zona nunca estuvieron dispuestos a soltar el poder. Nazarbáyev, secretario general del Partido Comunista de la República Socialista Soviética de Kazajistán, se convirtió en Presidente dictatorial del país, hasta que por razones de edad le pasó el cago a su delfín, Tokáev, en 2019. Retuvo la presidencia del Consejo de Seguridad (ejército y servicios secretos), hasta que la Revolución de los Colores (2022) permitió a su sucesor desembarazarse de él por completo, para apaciguar a las descontentas masas. Aclaremos que Tokáev no es precisamente un demócrata.
En Tayikistán, después de vencer una breve guerra civil contra la oposición democrática, a principios de los noventa, Rahmon creo una entidad política peculiar, aunando rasgos del comunismo soviético –del que era hombre fuerte– con el islam. Algunos aprecian conexiones entre su ideología y Gadafi en Libia. Ahí sigue, presidiendo el país. Ya nos ha anunciado que le sucederá su hijo.
“Los líderes de la era soviética en la zona nunca estuvieron dispuestos a soltar el poder.”
Similares circunstancias padecieron los uzbekos. Allí el último líder comunista, Karimov se convirtió en Presidente dictador y mantuvo el poder hasta su muerte en la cama en 2016. Su sucesor, Mirziyoyev mantiene una línea continuista.
Los turkmenos se han llevado la peor parte. Allí Nyýazow, el último líder comunista, se quedó de Presidente hasta su muerte en 2006, manteniendo a grandes rasgos el modelo soviético, casi sin alteraciones. Junto a Corea del Norte y Eritrea, Nyýazow ostentó el récord de la dictadura más excéntrica del mundo: prohibió el ballet y el circo, desterró a los perros de la capital porque su olor era desagradable o que criminalizó que los hombres se dejaran barba y el pelo lago. ¡Ah! Y para obtener permiso de conducir o cualquier titulación era obligatorio aprenderse de memoria su penoso libro de poemas. Además, cambió oficialmente las palabras “pan” y “abril” por el nombre de pila de su madre. Al morir, le dejó el país a su número dos, Berimuhamedow, quien en 2022 le cedió la presidencia a su hijo. Berdimuhamedow Jr. se ha empeñado en rivalizar con Nyýazow en histrionismo. Su sueño es ser una estrella del rock, así que se ha hecho famoso por llenar estadios para tocar la guitarra o dar conciertos sorpresa en la televisión nacional.
“Los turkmenos se han llevado la peor parte. […] Junto a Corea del Norte y Eritrea, Nyýazow ostentó el récord de la dictadura más excéntrica del mundo”
Kirguistán ha sido el único país que han conseguido romper esta dinámica autoritaria. En 2005, la Revolución de los Tulipanes forzó la marcha y el exilio de Akáyev, el dictador heredado de la era soviética. Empezaba entonces un difícil proceso a la democratización.
En 2010, una segunda revolución forzaba la marcha del Presidente Bakiev, uno de los líderes visibles de la Revolución de los Tulipanes. Sus tibias reformas democráticas y su acercamiento a rusia, agravados por la desastrosa subida en los precios de la energía tras las crisis de 2008 se lo llevaron por delante.
“En 2005, la Revolución de los Tulipanes forzó la marcha y el exilio de Akáyev, el dictador [de Kirguistán]”
Desde entonces, han monopolizado la presidencia distintos miembros del Partido Socialdemócrata. Si bien, su parlamento, el Consejo Supremo de Kirguistán, presenta una composición fragmentada en diversas fuerzas políticas. Además, la formación tiene muchas corrientes internas. En 2020, nuevas protestas, forzaron la dimisión del Presidente Jeenbekov, por poca transparencia en las elecciones legislativas. Ya con anterioridad, en 2016, los kirguisos reformaron la constitución, para transferir gran parte del poder ejecutivo del Presidente al primer ministro.
La corrupción y los abusos de poder no terminaron, pues, con la Revolución de los Tulipanes. No obstante, Kirguistán ha alcanzado un nivel de democracia infinitamente superior, respecto a todos los países de su entorno en miles y miles de kilómetros a la redonda, con la excepción de Mongolia. Junto a la pobreza histórica, este entorno geopolítico dificulta mucho la consolidación de un régimen de libertades.
“En 2010, una segunda revolución forzaba la marcha del Presidente Bakiev, uno de los líderes visibles de la Revolución de los Tulipanes.”
La doble estrategia que han mantenido los gobiernos kirguisos consiste en minimiza la dependencia energética y económica de Rusia, a la vez que buscan establecer nuevas relaciones comerciales. Lo que está resultando bastante difícil para un país aislado y sin salida al mar.
La herencia más duradera de la época de Akáyev es la integración del país en la Comunidad Económica Euroasiática, un intento hacer una Unión Europea entre los miembros de la antigua URSS en 1994 –unión aduanera a partir de 2010. En 2015, el gobierno kirguiso optó por renovar esta alianza comercial, ahora con el nombre de Unión Económica Euroasiática. Sin embargo, las relaciones entre los socios distan de respetar la igualdad. Rusia actúa como dirigente claro.
“Kirguistán ha alcanzado un nivel de democracia infinitamente superior, respecto a todos los países de su entorno”
A esto hemos de añadir que todos los miembros de la Comunidad Económica Euroasiática –Rusia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán– pertenecen simultáneamente a la Organización de Seguridad Colectiva – de la que también son miembros Armenia y Tayikistán. Este intento ruso de emular la OTAN en 1992, relanzado por Putin en 2002, ha permitido afianzar la dependencia económica de las antiguas repúblicas soviéticas, mediante la presencia militar rusa permanente y el derecho de intervención en sus suelos.
En pocas palabras, Kirguistán no puede desconectarse económicamente de Rusia. Moscú tampoco lo permitiría. Sin embargo, el modesto país ha echado a andar un difícil camino hacia algo más independencia. Buscando relaciones, sino de igual a igual, sí evitando las dinámicas de amo y esclavo.
“Kirguistán no puede desconectarse económicamente de Rusia”
La creación de la Organización Internacional de Estados Túrquicos en 2009 le dio muchas esperanzas. Esta organización impulsada por el Presidente turco Erdogan intentó edificar un espacio de cooperación para los diferentes pueblos que hablan lenguas turcas. Pese a sus esperanzas iniciales, la dimensión económica del proyecto se ha quedado en agua de borrajas.
La UE se ha mostrado mucho más confiable. Ha incluido al pequeño país en su sistema SPG+, que facilita las importaciones y exportaciones con los veintisiete, de países en vías de desarrollo comprometidos con la democracia. Entre 2014 y 2020, la UE ha invertido 174 millones de euros en el desarrollo del sistema educativo, lucha contra la corrupción y desarrollo de la población rural en el pequeño país. Para el periodo 2021-2027, se espera que se realice una inversión similar en los mismos ámbitos, además de en la digitalización y conexión de Kirguistán. En 2019, la UE celebró un Acuerdo de Asociación Reforzado para dar estabilidad a las inversiones en desarrollo y facilitar las relaciones comerciales con el país centroasiático. Por último, también ayudó al país a nutrirse de productos sanitarios durante la pandemia de COVID-19 con 42 millones.
“La UE se ha mostrado mucho más confiable.”
Gracias a esta cobertura europea y a sus propios esfuerzos, los kirguisos, poco a poco, van ganando independencia de Rusia. Hace dos semanas le dijo que, aunque no iba a aplicar las sanciones en su máxima intensidad, la guerra de Ucrania y sus acuerdos con la UE, le obligaban a sancionar a las empresas rusas. E iba a honrar su palabra.










